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Destacado de la cartelera

“Mandinga en el paraíso”: el hombre y el diablo cara a cara en irónica clave de varieté

Claudio Gallardou dirige y actúa en esta sátira nominada a tres premios Hugo, que inicia esta noche un ciclo de presentaciones en La Plata durante los sábados de septiembre

Claudio Gallardou, izquierda, dirige y actúa en la compañía Cosa e’ Mandinga

El grupo Cosa e’ Mandinga inicia en nuestra ciudad una serie de presentaciones de su exitoso espectáculo “Mandinga en el paraíso”, un análisis, en irónica clave de comedia, sobre la extraña relación que el hombre y el diablo han mantenido a lo largo de la historia.

Claudio Gallardou, actor, director y dramaturgo con más de treinta años de trayectoria, dirige esta propuesta que acaba de ser nominada a tres premios Hugo -mejor varieté, arreglos musicales e interpretación- y forma parte también del elenco que completan Juan Concilio, Andrés Pérez Alarcón y Alejandro Sanz.

Con la mayoría de ellos, Gallardou, que en abril ofreció un seminario de “Entrenamiento para la comedia física” en el Coliseo Podestá, se conocía tras su recordada versión de “Moreira” con la que se despidió de su rol de director en el Teatro Nacional Cervantes, en el que estuvo durante casi una década.

De su interés por hacer algo juntos, se creó la compañía, antes llamada Las Barbas de Mandinga y luego, colectivamente, materializaron en los ensayos este espectáculo que presenta una mirada filosa sobre la actualidad, con alusiones al Fausto, a los siete pecados capitales y a la luz mala, entre otros cuentos populares que tienen al “Misto” como protagonista.

Con manifiestos, referencias y números diversos, y recorriendo diferentes climas, sobre el escenario los artistas buscan ahondar en la “la hipocresía del hombre de hoy”.

En diálogo con EL DIA, Gallardou aseguró que, a lo largo de la historia, “el que nos adiestró lo hizo con la idea de que el diablo es una entidad externa al hombre, que lo tienta para que realice las maldades. Pero con el tiempo el diablo se ha ido acercando tanto que hoy estamos casi seguros de que el diablo está adentro del hombre, que ya no está afuera: el hombre es el diablo mismo”.

Según el creador del emblemático grupo La Banda de la Risa, con ese pensamiento, bien arraigado con el paso del tiempo, “podemos entender la cantidad de atrocidades que el hombre está haciendo consigo mismo, con la humanidad, con el planeta, con los otros, de manera descarnada. Decimos ‘es obra de Mandinga’ para justificarlo”.

Por ejemplo, ahora, sostiene Gallardou, “no se puede entender cómo hay tanta falta de solidaridad, tanta deshumanización. Entonces, nos lleva a decir ‘esto es cosa del diablo’, no puede ser cosa del hombre, y si es del hombre es porque, precisamente, tiene el diablo adentro”.

El mensaje de la obra, fuerte, se diluye con el abordaje propuesto por esta compañía que recurre a la ironía y a la caricatura para matizar sus críticas.

“Hay humor, poesía y un monólogo de dios con el diablo imperdible”, anticipa Gallardou, sobre el espectáculo al que define como un “juego irónico planteado desde lo musical e intercalado con algunos sketches”.

Para el intérprete, el humor “es un género ideal para reflexionar siempre que esté bien hecho”. A su criterio, “la comedia te ayuda porque debajo de un mensaje muy dramático, al ironizarlo hace que sea más digerible. Lo cual algunas personas pueden no sentir rechazo a la hora de tener que reflexionar sobre el tema”.

Sobre la doble función que lleva adelante en el espectáculo, manifestó que es justamente cuando dirige y actúa a la vez, algo en lo que viene incursionando desde hace mucho tiempo, cuando mejor está como intérprete. “Yo tengo la sensación de conocer cuáles son algunos de mis botones, entonces como director me abro esos permisos”, sostuvo el artista, quien, de todos modos, ha sido también feliz bajo la dirección de grandes maestros, como Agustín Alezzo, por ejemplo, dejándose “explotar” en el buen sentido de la palabra. “Siempre digo que un actor es como un violín, si el que te ejecuta lo hace bien, sonás bien. Y sino, no”, agregó.

Con nuevos proyectos teatrales en carpeta, Gallardou también tiene intensiones de poder volver a la televisión, un formato del que se alejó cuando asumió su cargo en el Cervantes. “Eso me impidió dedicarme a muchas otras cosas, no sólo a la tele, sino también a dirigir”, contó el actor, en relación a la decisión que mantuvo hasta casi el final de su gestión de sólo dedicarse a la gestión cultural. “Recién en los últimos meses del último año (2016) me dije ‘no me puedo ir del Cervantes sin darme un gusto”. Y ahí fue cuando decidió programar “Juan Moreira”, con protagónico de Alberto Ajaka, “un rol que le quedaba perfecto”. Fue, para Gallardou, “un premio que me di a mí mismo”.

De todos modos, la tele, esta tele, no lo vuelve loco. “Cambió mucho, antes había cuatro telenovelas por día, ahora es más barato producir cuatro periodistas sentados en un panel hablando, que producir un decorado, pagar un director, hacer exteriores, pagar un libretista. Ha bajado muchísimo la producción del programa nacional. Y siempre hay como un núcleo de actores, un clan, que trabaja de manera consecutiva. A veces uno entra en esos clanes, y a veces no”, analizó, quien ha sido parte de recordados programas como “Poliladron”, “Archivo Negro”, “Desesperadas”, “Señoras sin señores”, “Tiempo final”, entre otras.

Feliz con este ciclo de funciones teatrales que iniciarán con “Mandiga en el paraíso” esta noche, y que se llevarán a cabo durante los sábados de septiembre desde las 21 en Teatro Estudio, 3 entre 39 y 40, Gallardou manifestó su entusiasmo por regresar a esta ciudad a la que lo une un lazo especial.

“Mi mamá durante muchísimos años trabajó en los segundos violines de la Orquesta del Argentino. Fue antes de que se incendiaria. Creo que perdió su violín en aquel incendio. Y se jubiló en ahí. Por eso cada vez que voy a La Plata siento que hay un pedacito de ella esperándome”, concluyó.

“Siempre digo que un actor es como un violín: si el que te ejecuta lo hace bien, sonás bien. Y sino, no”

Claudio Gallardou, actor, director y dramaturgo

 

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