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Una alianza comercial, sí; política, difícil

Una alianza comercial, sí; política, difícil

Liliana Samuel

El presidente Mauricio Macri visita a su par brasileño, Jair Bolsonaro, con el futuro del devaluado Mercosur en agenda y la expectativa de consolidar una alianza comercial entre las dos mayores economías de Sudamérica. Será el primer encuentro entre ambos mandatarios, aunque sí hubo diálogos telefónicos entre ellos.

“Es probable que la relación se centre en lo comercial porque en lo político las diferencias entre el ultraconservador Bolsonaro y el liberal Macri son enormes”, estimó el analista internacional Bruno Binetti, integrante de Inter-American Dialogue.

En un país en recesión y en año electoral en el que buscará su segundo mandato, Macri necesita afianzar la balanza comercial con su principal socio, del que a su vez es tercer socio. Argentina aspira a beneficiarse del crecimiento de Brasil, luego de que sus exportaciones al vecino cayeron de casi 76.000 millones de dólares en 2013 a 58.400 millones en 2018. Brasil cerrará 2018 con una tímida mejora del PIB de 1,3%, tras una caída acumulada de casi 7% entre 2015 y 2016 y prevé crecer 2,5% en 2019.

Pero otros economistas opinan en cambio que la apertura que impulsa Bolsonaro puede aumentar el impacto negativo sobre las empresas argentinas.

“Argentina tiene todo para perder. No solo por un Mercosur debilitado, incluso si no flexibiliza el acuerdo, si Brasil adopta una mayor apertura comercial las empresas argentinas serán castigadas por una competencia feroz de otros países, en particular asiáticos”, advirtió la economista Paula Español de Radar Consultora.

A diferencia del fuerte impulso con carga ideológica que le dieron al Mercosur los gobiernos de centroizquierda de la década pasada en la región, Bolsonaro advirtió que no está entre sus prioridades el bloque, cuyas bases sentaron en 1985 los ex presidentes Raúl Alfonsín (Argentina) y José Sarney (Brasil).

En noviembre, tras el triunfo electoral de Bolsonaro, la ahora ministra de Agricultura Tereza Cristina da Costa había advertido que Brasil “trata de fortalecer el Mercosur y decir lo que quiere o, en un caso extremo, se retira. Pero no debe continuar como está. Es desventajoso para nosotros”.

Aunque su desintegración no parece a la vuelta de la esquina, el Mercosur, que integran también Paraguay y Uruguay, estará en el centro de la agenda del encuentro bilateral.

Ambos presidentes coinciden en aspirar a que el Mercosur sea “un bloque más flexible, donde los países tengan la libertad de negociar acuerdos de libre comercio con terceros países en vez de negociar en conjunto como hasta ahora”, pese a la resistencia de las industrias de ambos países, dijo Binetti.

“Más allá de la retórica de Bolsonaro y su ministro de Economía, Paulo Guedes, no hay margen para que Brasil salga del Mercosur de un día para otro: hay muchos millones de dólares e industrias enteras en juego”, advirtió el analista.

Gustavo Segré, analista y profesor argentino de la Universidad Paulista, consideró que “a Brasil no le interesa destruir el Mercosur y menos aún su comercio bilateral con Argentina, país con el que acumula un superávit comercial de 48.533 millones de dólares desde 2004”.

La lucha contra el narcotráfico y otros temas vinculados a la seguridad estarán presentes en la bilateral. Con malos resultados económicos, el gobierno argentino viene poniendo el tema en agenda y analistas prevén que será un caballito de batalla en la campaña electoral. También tratarán sobre la situación en Venezuela, luego de que en el marco del Grupo de Lima Bolsonaro y Macri considerasen ilegítimo el nuevo mandato de Nicolás Maduro. (AFP)

 

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