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PARA EL DECANATO DE MEDICINA ES “REQUISITO ELEMENTAL”

El 60% de los brasileños no cumplió con el examen de idioma y en la facultad ya hablan de un nuevo “filtro”

El 60% de los brasileños no cumplió con el examen de idioma y en la facultad ya hablan de un nuevo “filtro”

A la polémica, el decano de la facultad de Ciencias Médicas, Juan Ángel Basualdo Farjat responde con una revelación: “Hay algo que nadie comenta, quizá porque nadie sabe. Todos estaban preocupados por los brasileños, pero de los 840 que recibimos 506 no cumplieron con los requisitos de idioma que exigía la inscripción a la facultad y quedaron afuera”.

¿No podrán ingresar este año? “Afuera”, reafirma Basualdo sobre ese 60 por ciento que, como asegura a EL DIA, desaprobó el Certificado de Español Lengua y Uso (CELU) que otorga el Consorcio Interuniversitario Español Lengua Segunda o Extranjera (ELSE) -que integra la UNLP- a un costo de 1.500 pesos. O el Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE), por 150 dólares (unos 6.300 pesos al cambio actual).

La obligatoriedad del requisito quedó establecida por la Resolución 1197/18 del Consejo Superior fechada el 5 de septiembre del año pasado y se aplicó por primera vez en el ingreso 2019. ¿El motivo? El aluvión de aspirantes a médicos que hablan portugués y que, antes del “bochazo”, representaban el 60 por ciento de los 1.394 extranjeros inscriptos este año; entre ellos, colombianos (200); peruanos (88); chilenos (69); venezolanos (66); ecuatorianos (48); haitianos (unos 30 cuyo idioma es el francés); paraguayos (27) y bolivianos (18).

La decisión desató polémica y malestar. Por ejemplo, en una buena parte de brasileños que se desayunaron con el flamante trámite una vez en el país.

La minoría que rindió bien, como Doriele Lacerda, 31 años, de Guarapuava, sur de Brasil, valora cuestiones como la accesibilidad del sistema argentino que, sumado a la devaluación del peso, abarata la vida en comparación al país carioca. Los 1.500 pesos o 6.300 pesos del examen de idioma no son nada frente a lo que Doriele debería pagar por mes en una universidad privada de Brasil: 6.300 reales. O sea, cerca de 67.000 pesos. “Ingresar a la universidad pública allí es muy difícil, hay que superar pruebas muy rigurosas”, aporta la joven, mientras refuerza que, a contramano de lo que ocurre en la UNLP, “en mi país la mayoría queda afuera; allí Medicina es prácticamente inaccesible”.

Volviendo al certificado de idioma, el secretario académico de la UNLP, Aníbal Viguera, defiende que la “exigencia no afecta la firme decisión de sostener el ingreso libre e irrestricto a todas las unidades académicas ni supone discriminación alguna respecto a los ciudadanos extranjeros que quieren estudiar en la UNLP, cuyo número creciente celebramos”.

En la misma sintonía, el decano argumenta que el trámite no hace más que cumplir “a rajatabla con lo que dictamina la UNLP”, pero descarta que sea un “filtro”. “De ninguna manera, es lo elemental, porque cuando al estudiante le toque ir al hospital se va a enfrentar a un paciente que habla español”, ilustra.

En cambio, el titular de Anatomía B, Julio Hijano, entiende que sí se trata de “un filtro, lógico -no podés enseñarle nada, pero menos Medicina, a alguien que no entiende el idioma-, aunque va contra la Ley de Educación Superior, que eliminó nuestro examen de ingreso y puso como único requisito tener un título de bachiller”. Sostiene Hijano que “la ley cae en su propia trampa y muestra la esquizofrenia de las políticas populistas con la realidad”.

Con algunos matices, la consejera por la mayoría del claustro de profesores, Marisa Cobos, coincide: “No me parece mal, es lo mínimo que nos pedirían a nosotros en cualquier país y es algo que advertí hace unos años, aunque no tuve respuestas de la UNLP. Pues, los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación suman una dificultad extra si el alumno no maneja el español”.

“Me parece bien que al menos tengan que aprobar y pagar esto”, acuerda Hijano, y sentencia: “Nada es gratis. Incluso la universidad pública la paga el cartonero que con el cartón que vende compra un litro de leche, aporta el 21 por ciento de IVA y con ese aporte sostiene la educación a la que él no puede acceder”.

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