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Estreno en el Cine Select

“Un lugar en el tiempo”: cien voces que luchan por permanecer

Nicolás Purdía fue a Santa Vera Cruz, en La Rioja, para retratar todo lo que veía. Allí se encontró con tradición, proyectos delirantes y el peso del poder

“Un lugar en el tiempo”: cien voces que luchan por permanecer

Escena de “un lugar en el tiempo”, de Nicolás Purdía, una de las novedades que llegará mañana al Cine Select

Por: Bárbara Dibene

bdibene@eldia.com

El esfuerzo por seguir viviendo de la tierra en el marco de la escasez del agua, un extravagante proyecto turístico y las promesas políticas en plena campaña en un pequeño pueblo de La Rioja de 100 habitantes son algunos de los tópicos que atraviesan “Un lugar en el tiempo”, dirigida por Nicolás Purdía y Pablo José Rey, que llega mañana al Cine Select.

El documental, que se verá en la sala del Pasaje Dardo Rocha hasta el miércoles 29, todos los días a las 17.30, tuvo un objetivo claro, según explica Purdía en diálogo con EL DÍA: “Quisimos mostrar las lógicas que atraviesan el pueblo: ese entramado entre la religión, el turismo y la política. Sentíamos que era algo que pasaba en muchos pueblos y a gran escala en las ciudades. Teníamos en la cabeza la frase ‘pinta tu aldea y pintarás el mundo’”.

El film de 77 minutos es un relato coral. Las voces de los habitantes de Santa Vera Cruz, en la provincia de La Rioja, se hacen espacio y nos presentan a distintos personajes. De a poco surge el que trabaja la tierra y no le alcanza; el que acepta la “ayuda” de los políticos y el que no; el joven que decide quedarse a pesar de las dificultades; los jóvenes “de afuera” que se instalan y forman su familia; y un excéntrico foráneo guía de turismo que vive en el Castillo de Dionisio, la obra de un ermitaño que durante 30 años lo construyó con cemento, y a mano.

“Al pueblo lo conocí porque tengo amigos míos viviendo ahí. Los visité y empecé a fantasear con la idea de documentar el pueblo, ver cómo funcionaba. A medida que avancé me fui acercando al lugar y creando relación”, recuerda el director sobre el nacimiento del proyecto.

Luego, llegó la conformación del equipo y cuatro viajes en los que realizaron muchas entrevistas y registro del lugar. En el transcurso del tiempo aplicaron a una convocatoria del Incaa y ganaron, pero mientras tanto avanzaron por ellos mismos. “Todo fue autogestionado. Fuimos en época de cosecha, de elecciones y para el rally de burros, que es algo que llama la atención. Lo mejor salió al final, porque al conocernos, la gente se abrió un poco más”.

Consultado sobre su “personaje” favorito, Purdía nombra a Marcial, un anciano que toca el acordeón y dedicó toda su vida a la cosecha. “Él denuncia que tiene 90 años y que desde los 17 vota y no cambia nada. Encarna a aquel que expone los problemas. Pero también aporta el tono ‘zorro’, pícaro. Nos quiere y lo queremos”.

En ese sentido, el director agradece que la devolución del documental en el pueblo haya sido afectuosa y reconoce que según el contexto de cada uno hay una interpretación distinta. “En Santa Vera Cruz la miran con ojos distintos a los de la ciudad. Creo que la línea del turismo y de la política, que generaron risa por lo grotesco en el público porteño, en ese caso no se leyó. Pero sí en general hay simpatía con el film porque es entrañable. Hay momentos de humor, de cierta sensación de alegría en la pena. La crítica valoró la intimidad con la gente, la fotografía y la parte técnica”.

Mientras Nicolás y Pablo se ocuparon de la producción, el guión y la dirección, Guido de Paula se encargó de la dirección de fotografía, Lautaro Colace del montaje y Francisco Seoane del sonido.

Finalmente, Purdía asegura: “Hicimos lo que nos interesaba, un documental observacional en el que mostramos a las personas. En el cierre del film todos están alrededor del fuego: el joven, el viejito, los de afuera, el promotor del turismo, el de clase baja que no transó, el que se acomodó. O sea, más allá de dónde están ideológicamente, permanecen todos juntos”.

 

 

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