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EL LEÓN ESTÁ “FLACO” ARRIBA. LA DUPLA RETEGUI-EDWARD LÓPEZ HOY PARECE NO ALCANZAR

Más allá de los cinco alaridos, el Pincha tiene que reformular seriamente su línea de ataque

¡Ahora sí se fue Braña! Y los hinchas, otra vez, le hicieron sentir que estará por siempre entre los ídolos más queridos

Más allá de los cinco alaridos, el Pincha tiene que reformular seriamente su línea de ataque

El equipo del Pincha que logró el pasaje a la próxima ronda en la copa argentina / Fotobaires

Por MARTÍN MENDINUETA

@firmamendinueta

El punto final de un semestre grisáceo trajo la alegría, el alivio, la emoción, el desahogo y también la contundencia que Estudiantes necesitaba para sumergirse tranquilo en un receso de invierno que será tan largo como tedioso.

No podía fallar. Su gente no lo hubiera tolerado. Plasmar en la realidad del partido su incuestionable rol de favorito era la obligación que lo esperaba en la esquina del desafío. Y, por más que Gonzalo Jara (es titular seguro, aunque cada tanto se manda macanas que lo hacen ver no tan confiable) haya servido en bandeja de oro el único gol de los chaqueños, rápidamente encontró los caminos para llegar y hacer daño en el arco de Sarmiento.

Haber ganado por la diferencia que supo construir es un mérito que libera a Estudiantes de cualquier reproche hiriente. El más poderoso le ganó sin discusión al más débil y, como si fuera poco, le sobró media hora del segundo tiempo; lapso en el que el trámite careció de gracia, de intriga y de interés.

Consiguió avanzar en una Copa muy seductora que nunca ha ganado y que, hasta semifinales, el cuadro de la competencia le marca una ruta que podríamos denominar como “accesible”, con lo difícil y traicionero que resulta este ejercicio en el universo del fútbol.

TIEMPO NUEVO

Mientras los jugadores harán playa y shopping con sus familias, a los directivos les espera una etapa de crucial importancia. Ahora que el estadio ya está, y que todos los fanáticos están pensando con cuál atuendo de gala “Pincha” asistirán a la fiesta inaugural del próximo nueve de Noviembre, se impone con fuerza de necesidad primaria “engordar” de jerarquía a un equipo que luce muy poco convincente de tres cuartos de cancha hacia adelante.

Ya elegido, contratado e instalado hace un buen rato en City Bell el técnico Gabriel Milito, es el momento para que el presidente Sebastián Verón y el secretario técnico Agustín Alayes acierten con las inminentes contrataciones. Estudiantes tiene que volver a ser una formación con “poder de fuego” en el área rival. Con ansiedad, la gente espera la llegada de un centrodelantero que sea tan indiscutible como lo es Mariano Andújar en su puesto.

Las casi seguras salidas de Mariano Pavone y de Gastón Fernández levantan algunas voces de protesta, pero mayoritariamente han sido asimiladas con naturalidad al aceptar el público el lógico e implacable paso del tiempo. Eligiendo a Mateo Retegui y al colombiano Edward López antes que al “Tanque” (muy, pero muy querido por los “Pinchas” que ya son mayores de edad) y a “La Gata”, Milito baja una fuerte línea de pensamiento que no tiene retorno. El entrenador quiere otra cosa: intensidad, rapidez física, explosión... Pavone y Fernández, sin expresarlo públicamente, no se deben sentir muy bien con lo vivido durante los últimos meses.

El tema es que más allá del ramillete de goles gestado en el estadio de Temperley, son muy pocos, por no escribir nadie, los que proyectan el futuro cercano viendo en la ofensiva a la dupla titular del último miércoles. Contratar a un buen armador de juego (hoy sólo tiene a Matías Pellegrini para esa función) y a un artillero eficiente resume exactamente lo que deben hacer los que manejan el fútbol profesional albirrojo. El resto de los puestos están, claramente, en un segundo plano de necesidad.

EL VALOR DE HACER LAS COSAS BIEN

Rodrigo Braña dejó de ser profesional. Ahora sólo jugará en el parque de su casa cuando su hijo se lo pida. Se fue emocionado, agradecido y en paz con todos. Parece poco y es todo un privilegio que él mismo gestó con su comportamiento. Pese a la genuina humildad que lo envuelve, el pequeño guerrero empezó a tomar la real dimensión de lo que sienten los hinchas del “León” por él. Va a envejecer firmando autógrafos, rodeado de cariño y escuchando muchas veces una frase en clave de deseo no cumplido común a hinchas de varios clubes “... me hubiese gustado jugar como lo hacía el “Chapu” Braña”.

 

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