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Pasó casi 4 años preso por un asesinato en Los Hornos y lo declararon inocente

Ante un jurado popular dijo que la policía lo presionó para autoincriminarse. A la víctima, Miguel Quesada, le dieron más de 30 puñaladas

Pasó casi 4 años preso por un asesinato en Los Hornos y lo declararon inocente

Federico lisi se abraza a su abogado defensor luego de que el jurado lo encontró “No culpable”/ el dia

22 de Septiembre de 2019 | 03:36
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El 17 de diciembre de 2015 Miguel Angel Quesada fue encontrado asesinado en el departamento 2 de un PH de 138 entre 60 y 61. Los forenses determinaron en pocas horas que a este electricista de 62 años le habían aplicado entre 30 y 40 puñaladas, probablemente entre las 19.30 del 15 de diciembre y las 7 de la mañana del 16, aunque más difícil resultaba saber por qué.

Debilitada la hipótesis de un robo, los policías que investigaban el caso le apuntaron a la teoría del móvil sexual y detuvieron a uno de los dos ayudantes de la víctima, quien entró en la comisaría Tercera como testigo y salió en calidad de imputado, después de confesar la autoría del crimen.

Federico Vicente Lisi, que entonces tenía 21 años, salió el viernes a la tarde de la Unidad Penitenciaria 1 de Olmos, después de que un jurado popular lo declaró “no culplabe”.

“Lo importante ahora es que recupere tiempo con su familia, pero vamos a analizar una demanda contra el Estado”, anticipó ayer a este diario Gonzalo Alba, quien se ocupó de la defensa de Lisi junto con Mauro García y Lautaro Iroz.

El juicio que ventiló el crimen se desarrolló en cuatro audiencias que arrancaron el martes pasado en el Tribunal Oral Criminal 2 a cargo del juez Claudio Bernard, con Jorge Paolini como fiscal (pidió condena por homicidio en concurso con hurto) y 12 ciudadanos que cumpliendo el rol de jurados concluyeron que “toda la prueba no se condecía con la culpabilidad” de Lisi, dijo su abogado.

Este joven que pasó 1.365 días preso en el penal más poblado y complicado de la Provincia, asegura que se incriminó “presionado por la policía”.

“El fue a declarar a la comisaría Tercera (de Los Hornos) porque lo convocaron como testigo -explicó Alba-, pero quedó solo en una sala con policías que lo indujeron a decir cómo lo mató. Se puso nervioso y después de mucho tiempo terminó diciendo que había sido él para que lo dejaran tranquilo”.

El jefe de la seccional era por ese entonces Sebastián Cuenca, uno de los 8 comisarios que a principios de este año fueron condenados por la llamada “causa de los sobres” en la Departamental La Plata. El juez que avaló la “confesión” de Lisi en una sede policial, sin ser ratificada ante la fiscal Leila Aguilar, fue César Melazo, detenido por el escándalo de la “megabanda” presuntamente integrada por ex convictos, policías, barras y funcionarios judiciales.

“Lisi ni siquiera declaró ante la fiscal Aguilar y durante todo este tiempo tuvo miedo de hacerlo”, aclaró el defensor, quien decidió que lo mejor era exponer el caso ante un jurado popular. No se equivocó.

¿Quién fue?

Lisi perdió casi cuatro años de su vida y la familia de Quesada la chance de saber quién lo mató. Fue su hijo quien encontró el cuerpo tirado en el piso de la cocina, sobre su propia sangre. Una de las habitaciones estaba revuelta y el homicida se había llevado, además de las llaves de la casa, el celular y la billetera de la víctima.

En el domicilio de Lisi secuestraron una billetera de cuero que un testigo reconoció como la de la víctima. “En todo este tiempo no se la mostraron nunca al hijo de Quesada”, cuestionó Alba.

En la vivienda de Quesada hallaron tres ADN masculinos; uno, de Lisi, en el baño, y otros dos que no fueron identificados. “Lisi solía ir a la casa de su patrón”, dijo el abogado, desmintiendo que hubieran tenido relaciones, como trascendió durante la etapa de instrucción. “La noche previa al hallazgo del cuerpo él tocó timbre en la casa (de la víctima) porque no podían ubicarlo y hay dos testigos que lo vieron”, continuó el abogado, quien describió a su cliente como “un pibe de la calle, vulnerable, que apreciaba a su jefe porque le daba trabajo” y terminó siendo víctima de “un estereotipo”.

 

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