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Policiales |Abasto y los hornos
Siguen los asaltos violentos en la periferia y los vecinos cargan las armas

Entre la tarde del lunes y la madrugada de ayer, dos familias de quinteros fueron asaltadas en sus casas. Una mujer fue baleada en el abdomen y debió ser hospitalizada. Advierten sobre la respuesta a tiros ante los robos

Siguen los asaltos violentos en la periferia y los vecinos cargan las armas

Fabián y Mirta aseguraron que en la zona preocupa el delito / el dia

21 de Octubre de 2020 | 03:18
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Cerca de 20 kilómetros separan a Los Hornos de Abasto, dos de los grandes sectores rurales que forman el cordón flori fruti hortícola platense, de fama nacional. Unidas por la ruta 36 y por un paisaje similar, desde hace al menos un lustro se volvieron también conocidas por los violentos episodios delictivos con aristas que se repiten en cada oportunidad. Entre esas, sus protagonistas, quienes se mueven en grupos de cuatro o cinco personas, van armados, por lo general con el rostro cubierto y en más de una ocasión vestidos con chalecos de la Policía. Los personajes involuntarios son los quinteros y quienes padecen siempre daño físico, en forma de plomo o golpes.

En la tarde del lunes, una familia japonesa de 449 entre ruta 36 y 199 fue víctima de un asalto de estas características. Horas después, ya en la madrugada de ayer, en 78 y 165 fue el turno de cuatro trabajadores de la tierra de nacionalidad boliviana. A ellos no pudieron robarles, aunque balearon a la joven de 20 años y a su pareja de 31. Eso no es todo: los mismos delincuentes de este último hecho habrían robado una camioneta en 62 y 197.

“LA GENTE SE ESTÁ ARMANDO”

A juzgar por los numerosos robos que tuvieron lugar en la intersección de la ruta 36 con la calle 448, pareciera que el sector se convirtió con el tiempo en un objetivo predilecto de los malvivientes.

En mayo del año pasado, el dueño de una casa situada a pocos metros recibió palazos y hasta amagaron con cortarle una oreja. A su esposa, le cortaron un mechón de cabello con una tijera de podar. El matrimonio y sus hijos de 17, 11 y 9 años fueron sorprendidos por una banda cuando dormían. Tras sembrar el terror, los ladrones escaparon en la camioneta Ford EcoSport de las víctimas, donde además cargaron televisores, celulares y hasta una olla.

“Después de eso empezamos a juntarnos en esa esquina con el resto de los vecinos para reclamar por más seguridad”, le contó un frentista a EL DIA. “Ayer (por el lunes), volvió a pasar” en otra finca lindera.

Pablo (31) vive en 448 y 202. Hace un mes atracaron su hogar mientras él trabajaba afuera. “Fueron a buscar dinero, no les interesaba otra cosa. Igual que en el resto de los robos en la zona. Por eso, sospechamos que son siempre los mismos”, afirmó.

Fue a las 11.30 de la mañana, cuatro desconocidos rompieron el alambrado para entrar y luego redujeron a los moradores. Todos tenían barbijo y uno de ellos chaleco antibalas con inscripciones de la Bonaerense. Escaparon “en un Ford Focus patente nueva, de color gris”, recordó el damnificado.

“Lo del último caso fue raro, porque un patrullero estuvo apostado en el kiosquito que está pegado a la casa. Yo volvía después de trabajar en la huerta y me cayeron los mensajes del grupo. Llovía y no se veía mucho, creen que llegaron en una camioneta”, manifestó.

La modalidad “fue la misma de siempre, cinco tipos rompieron la puerta a mazazos, entraron armados, le pegaron al hombre y se escaparon con plata”, añadió. También atracaron un galpón cercano.

Pablo remarcó que la situación reciente “es un reflejo de lo que me pasó a mí, de lo que ocurre en el barrio. En cuarentena debemos llevar entre cinco o seis robos iguales”. Atentos a esta problemática, “los vecinos empezaron a armarse”, aseguró.

“Esto va a seguir pasando hasta que en algún momento maten a alguno y entonces se va a ‘pudrir’ la cuestión, ya la veo venir”, expresó.

El trabajador aseguró que jornada tras jornada recorre el resto de las quintas y que lo “conocen todos”. Por ese motivo, prosiguió, “sé que más de uno se está enfierrando y a la expectativa; si alguien te va a entrar a la propiedad privada y va a robarte... hay que defenderse, en cualquier instante van a reventar a alguno”, dijo.

En tanto, aseveró que “llegamos a un punto en que desconfiamos de todos, del camionero, de la Policía, del que viene a repartir pan. El chorro que llega hasta acá tiene información, no son robos al voleo, es gente que conoce”. Y finalizó: “saben que el paisano, el boliviano, tiene plata en efectivo. Más en esta cuarentena que no paramos de trabajar nunca”.

Fabián (51) y Mariela (55) viven desde hace años en un campo de 78 entre 161 y 167. El terreno era de sus abuelos, ellos son primos y además de las plantaciones tienen vacas, caballos, gallinas y chanchos. En la hacienda de enfrente, de 10 hectáreas, viven y labran la tierra dos parejas de jóvenes oriundos de Bolivia y un menor.

El martes a la 1.30 de la madrugada recibieron la visita de al menos dos sujetos armados que intentaron robarles las camionetas. “Creemos que dejaron la camioneta escondida en 167 y después cruzaron por los invernáculos hasta donde están las casillas y envenenaron a los perros para que no ladraran”, detalló Fabián. Una de las mujeres, de 20 años, los vio llegar y cerró la puerta para evitar que ingresaran a la edificación. Uno de los delincuentes disparó a través de la madera y el proyectil le dio a la chica en el abdomen.

Entonces, intervino su novio, quien se arrojó sobre los agresores. Éstos, por su parte, no estaban preparados para enfrentar la resistencia de las víctimas y salieron a la carrera hacia el vehículo. El quintero los persiguió y en represalia le tiraron a los pies: la bala le dio en el tobillo derecho y se lo fracturó.

Ambas detonaciones fueron escuchadas por los parientes de Mariela, que dieron aviso a la Policía. Un móvil de la comisaría tercera arribó a la escena y una ambulancia del SAME trasladó a la muchacha al hospital Rossi. “Está estable, quedó en observación por un día”, refirió una fuente policial. Los ladrones consiguieron escapar, pero los investigadores locales sospechan que serían quienes robaron una camioneta en 62 y 197. Ante la consulta de este diario, desde el alto mando de la Policía desestimaron esta pista.

“Acá hay cuatrerismo, a nosotros nos han robado un montón de animales. Y entraderas como esta que pasó hoy (por ayer). Es común. Es tierra de nadie y esta gente no es capitalista, son laburantes”, lamentó Fabián. En esa línea, refirió que “hay una falta de iluminación total, no solamente en la 78, en 167 y en 161 tampoco se ve nada cuando oscurece”.

Mariela indicó que “algunos se están armando, al final te terminás defendiendo a los tiros. Porque también tenemos motochorros que te sorprenden cuando salís a hacer un mandado. Iban a poner un destacamento policial, que nos venía muy bien, y quedó abandonado”.

Ruta 36 y el Oeste
Por su conexión con otras rutas y con el cordón agrícola de la Región, esa vía es utilizada con frecuencia por los delincuentes que suelen atacar a los quinteros. Abasto, Colonia Urquiza, Arturo Seguí, Lisandro Olmos y Los Hornos son las localidades más afectadas.

 

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