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Espectáculos |TENDENCIAS
¡Déjenme salir!: los famosos que se cansaron y se fueron de las redes sociales

Jimena Barón es la última de la farándula en hartarse del estrés y la violencia del mundo 2.0 y borrarse de las plataformas virtuales, aunque ahora volvió. Como todos...

¡Déjenme salir!: los famosos que se cansaron y se fueron de las redes sociales
5 de Agosto de 2020 | 06:50
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Basta. Se cansó. Por lo menos por ahora. Como tantos antes que ella, Jimena Barón decidió un día desconectar de las redes sociales. De la ansiedad que genera la persecución de likes, del daño que hacen los comentarios malintencionados. De la adicción, del constante “actualizar”. Son redes sociales pero en vez de comunicarnos, nos alienan de todo lo que ocurre.

Encima, estaba en crisis con Daniel Osvaldo, otra vez, tras su tercera reconciliación: las redes tienen una manera de recordarnos a cada minuto de ese ex, el fantasma suyo flota en todas las publicaciones, el “stalkeo” es inevitable y tóxico. Y para colmo, cada foto es comentada, criticada, el escrutinio y las acusaciones son constantes para los famosos. Entonces Barón dijo basta.

Primero dejó de publicar fotos, videos e historias, lo cual llamó poderosamente la atención, teniendo en cuenta que prácticamente transmitía su vida al minuto en sus redes.

Después, directamente, apagó todo, como el que desconecta la radio para no escuchar más ruido, más canciones de amor, más noticias del COVID. Pero, claro, al ratito se dio cuenta de que no podía: es cantante y actriz, pero la cantante es incipiente y la actriz no trabaja (como todos los actores); entonces, las redes se volvían su única potencial fuente de ingresos, una que hace rato constituye una base importante para la artista de los 6 millones de seguidores.

Muchos señalaron la paradoja de que una de las influencers más importantes del país se fuera del mundo digital (al que ya volvió: reactivó su cuenta, aunque no volvió a postear nada). Para la mayoría, sin embargo, el sentimiento fue familiar. ¿Quién no se ha encontrado una madrugada de insomnio revisando el Instagram de forma viciosa, scrolleando la línea de tiempo de Twitter en la oscuridad de otra noche triste? ¿Y quién no ha estrellado algún teléfono contra la pared, arrojado algún objeto al aire, pegado un puñetazo en la mesa, ante el dolor de una foto del otro? ¿Quién no se ha angustiado días, semanas enteras, por un comentario que alguien tiró sin más por ahí?

De hecho, Barón no es la primera que se baja (y se vuelve a subir) a las redes sociales: La China Suárez fue pionera al bajarse de Twitter en medio de la polémica con Pampita y Vicuña (en algún momento, acusada de dar algunos retuits polémicos, adujo que había sido hackeada). Tiempo después, fruto del mismo lío, cerró Instagram: había publicado un mensaje en el que decía que no tenía problemas con Pampita, luego lo borró, pero el mismo ya se había viralizado. La China cerró la cuenta y, como sabemos, luego volvió a abrirla y es hoy, como en el caso de Barón, su principal vidriera.

Hace rato es tendencia la idea de “conciencia digital”, es decir, hacer “detox” de redes

 

En 2018, lo mismo hizo Sofía Morandi: cansada de los haters, en medio de sus tironeos con Julián Serrano (de intensos seguidores en las redes), apagó Twitter. Ahora la tiene con un candadito: solo la ven aquellos a quienes ella da acceso. Solución parcial, como la de Cande Tinelli, Wanda Nara, La China y otras, que apagan los comentarios en las fotos para evitar que todo se descalabre.

Otra mujer ligada a Serrano, su ex Oriana Sabatini, también protegió su Twitter ante el aluvión de comentarios negativos: le duró un ratito, aunque hace poco realizó un sentido posteo donde relataba los peligros de las presiones sociales en torno a la imagen. Desde ya, vivir en Instagram no ayuda nada en ese respecto…

TENDENCIA EN EL MUNDO

En ese sentido, hace rato es tendencia en el mundo la idea de “conciencia digital”, y si en los 90 era fashion cuando los famosos se iban a desintoxicar a la clínica, ahora muchos se someten a una “detox digital”.

Los ejemplos son muchos: en algún momento, celebridades desde Alejandro Sanz y Demi Lovato a Elon Musk decidieron apagar Twitter, hartos del ruido y la bronca que mastica el pajarito. Inevitablemente volvieron: para los artistas es parte del negocio, aunque muchos tercerizan el manejo de las redes para mantenerse lo más alejados posible.

Más casos: el año pasado Cardi B, que tiene 71 millones de seguidores, borró todo de Instagram en reacción a las críticas que recibió a ganar el Grammy. Tremendo. También se fue del mundo virtual Ruby Rose, ultra criticada por los fans cuando la eligieron como Batwoman (tiempo después, también se fue de la serie). Hace tiempo Calamaro cerró su Twitter calificando a la red social de “coro de subnormales generadores de concepto light”, un coro al que en los recientes días se sumó polemizando por todo tipo de pavadas (en cuarentena todos nos aburrimos un poco).

Del pajarito se fue también Millie Bobby Brown, la estrella de “Stranger Things”, luego de que cientos de personas usaran sus fotos en memes de Internet con mensajes homofóbicos. Kelly Marie Tran, una de las protagonistas de las últimas dos cintas de “Star Wars”, borró todo de Instagram tras haber sido acosada online por personas que estaban molestas con su personaje de Rose Tico en la saga.

Y en algún momento, metieron “detox” digital las principales figuras de Instagram, estrellas como Selena Gomez, Justin Bieber, Kim Kardashian, entre los más seguidos, en algún momento apagaron las redes o dejaron de publicar durante un tiempo. Otros famosos, directamente, se resisten a tener perfiles, como Brad Pitt y George Clooney.

Es que las redes sociales, lo sabemos todos, tienen un funcionamiento nocivo, adictivo, y costumbres violentas, tóxicas. Como dijo Daisy Ridley, protagonista de la nueva trilogía de “Star Wars”, al dejar las redes en 2017: encontraba la interacción en redes social algo “malo para su salud mental”. Según los últimos estudios, tiene razón.

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