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La Ciudad |UNA ACTIVIDAD AFECTADA POR LA PANDEMIA
Se prepara el regreso de voluntarios para asistir a chicos de comedores comunitarios

Ajustan protocolos para retomar el trabajo en las próximas semanas. Destacan el valor de los juegos y el tiempo

Se prepara el regreso de voluntarios para asistir a chicos de comedores comunitarios

Dos voluntarios en una de las visitas a hogares comunitarios / huellas

13 de Agosto de 2021 | 03:31
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Cientos de hogares de niños y comedores sociales se encuentran a la espera de una vuelta del voluntariado que, precisamente, busca retomar su actividad en el corto plazo. En estos momentos se ajustan las medidas que permiten cumplir con los protocolos de rigor: el objetivo es regresar entre fines de este mes y los primeros días de septiembre.

El próximo domingo es el Día del Niño, fecha clave para esta actividad. Aunque no se podrá concretar el retorno para este fin de semana, desde la Ong Huellas, uno de los referentes de esta actividad ad honorem, rescatan el valor de quienes desarrollan este rol.

La encargada del merendero Dorina comenta que, si bien ellos organizan actividades para los niños, a la hora de aumentar la creatividad y motivar a los chicos es donde organizaciones sociales como la ONG Huellas, entran en acción: “Muchas veces ocurre que en torno a las condiciones sociales en las que viven y la vida diaria que lleva la familia realizando los esfuerzos incansables por mantener a esta, lo primero que se deja de hacer es prestarle la atención necesaria a los hijos en cuanto al juego. Entonces, este es un espacio que también genera que los niños puedan tener su momento de felicidad y de recreación”.

Según UNICEF, «el juego sienta las bases para el desarrollo de conocimientos y competencias sociales y emocionales clave. A través del juego, los niños aprenden a forjar vínculos con los demás y a compartir». Los tiempos compartidos son una huella que perdurará para siempre en la mente de los niños.

Con la participación de organizaciones sociales, antes de la pandemia, los voluntarios visitaban los hogares y comedores para fomentar los juegos como la mancha, las carreras, los saltos con soga, entre otros. Además, en estas visitas, se fomenta el uso de los juguetes que son donados o regalados a dichas instituciones.

“En esos momentos, se genera un espacio valioso en el que los más chicos logran desarrollar el aprendizaje y descubrir el mundo, mientras se integran a las comunidades de manera constructiva, llevándose mucho más que un buen momento”, indicaron desde Huellas.

En esa Ong remarcan que “los gurises no juzgan, no tienen prejuicios, son receptivos, muy interesados y muy creativos. Suelen ver las cosas desde enfoques bastante extravagantes. Y le agregan una pizca de ilusión a todo lo que hacen: son soñadores, curiosos y se animan a conocer y experimentar”.

“ROL IMPORTANTE”

El rol de los voluntarios ocupa un lugar importante en el psiquismo de los niños porque, a través de los juegos, colaboran a que obtengan herramientas para la supervivencia mediante el desarrollo del bienestar social y emocional. A diferencia de los adultos, que ya internalizaron un lenguaje lleno de significados (es decir, saben qué palabras significan qué cosas), los niños aún no logran poner en palabras muchas de sus emociones y vivencias que han tenido o tienen día a día. Los juegos son el lugar donde pueden expresar su creatividad y elaborar emociones para procesarlas, canalizarlas y expresarlas, explican en Huellas.

Paula Bilbao, una voluntaria comentó que en una actividad de dibujos y pintura un nene le dice: «yo no quiero pintar más, porque ya estoy cansado, estuve ayudando a mi papá a pintar la casa». La voluntaria señala que: «era un nene de 5 años que te lo decía en serio, estaba todo manchado de pintura y te lo contaba con orgullo. Entonces, vos como que te quedabas pensando y te preguntabas ¿lloro o no lloro?». Y, continúa: «A veces, hay momentos feos, de cosas que te cuentan ellos, que lo tienen naturalizado. Pero, siempre, le encuentran lo lindo a lo feo, logrando que te replantees otras cosas».

La riqueza de la experiencia del voluntariado radica precisamente en el sentimiento de realizar una tarea que beneficie a otro. Si bien los voluntarios no perciben retribución económica por su labor, se llevan a cambio una compensación emocional. Lucía Lombardini, otra voluntaria, cuenta que “a veces una tiene unos días feos y, cuando vas, volvés renovada. En esas dos horas de sábados terminás diciendo ¡qué bien que estoy!. Te cambia tu mentalidad y estado de ánimo. No solamente llevamos alegría, sino que nosotros también nos la llevamos». También, señala que “cuando llegábamos escuchábamos a lo lejos que los niños decían “ahí vienen las chicas de Huellas. Y, cuando nos íbamos, nos preguntaban ¿cuándo vuelven? ¿A qué hora vienen?”. Finalmente, entre mucha emoción, afirma: “Es súper lindo que te reconozcan por la alegría que uno lleva, por lo que transmitís”.

Los voluntarios que comparten tiempo con los niños suelen tener emociones que les recuerdan a su infancia. Y, sumado a esto, la pausa de los voluntariados sociales a causa del aislamiento, también trajo aparejado nostalgias. Ana, una voluntaria de La Plata, recuerda: «Jugábamos al ‘Enredados’, hacíamos una ronda y nos agarrábamos todos de la mano. Llegaba un punto en que nos soltábamos y nos caíamos todos al piso. Eso se extraña mucho, el jugar, el compartir, porque uno es grande pero, en ese momento, te sentís un niño más. Yo tengo 22 años y en ese espacio sentía que tenía 10 otra vez».

“Las personas estamos habituadas a hacer y seguir la norma. Pero, lo recreativo del ser humano, hace ver otra realidad, nos permite comprender la vida desde otro lugar. Por eso, los niños tienen derecho a descubrir ese espacio de ocio y de juego, durante el cual la mente logra procesar lo recibido para apropiárselo y transformarlo en creación. Asimismo, es beneficioso para aquellas personas que decidan compartir y regalar un tiempo con los más pequeños, para hacer del mundo, un lugar más divertido”, concluyen desde Huellas.

En un día tan conmemorativo, podemos regalar juguetes, pero juguemos. Regalemos momentos en compañía, porque son regalos que perdurarán para toda la vida.

Este fin de semana voluntarios harán una prueba de los protocolos para regresar a hogares

 

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