Más de 15,4 millones de chilenos vuelven este domingo a las urnas para aprobar o rechazar una segunda propuesta de Constitución que sustituya a la legada por la dictadura militar (1973-1990) en un ambiente de incertidumbre, alto desinterés y hartazgo electoral, pues es la quinta votación constitucional desde 2020.La votación tiene lugar a las puertas de la Navidad, en medio de las compras y con muchos chilenos comenzando sus vacaciones estivales.
Pese a que el voto es obligatorio y los electores se arriesgan a ser multados si no sufragan, los expertos auguran una participación menor al 85,7 % registrado en el plebiscito de septiembre de 2022, cuando los ciudadanos rechazaron de manera contundente la primer propuesta de carta magna.
“Iré a votar porque el bolsillo no soportaría una multa, pero esta Constitución no va a solucionar los problemas que tiene Chile“, dijo a EFE Pascual Castellano, un jubilado de la capital.
Unos metros más adelante, la universitaria Javiera Palacios reconoció a EFE que no se ha leído el texto y que decidirá “sobre la marcha” si acude o no a las urnas.
“En Chile nada va a cambiar porque a los poderosos, a los que mandan, no les interesa que las clases bajas y medias de este país avancen”, añadió visiblemente enojada la mujer.
Propuesta sin consenso
El texto que se plebiscitará, de 17 capítulos y 216 artículos, no logró consenso político al interior del Consejo Constitucional, órgano compuesto por 50 consejeros elegidos el pasado mayo, donde la ultraderecha y la derecha tradicional contaron con mayoría, con 22 y 11 escaños, respectivamente.
Las derechas defienden que la nueva propuesta constitucional es mejor que la actual carta magna porque “recoge” las preocupaciones ciudadanas actuales, como la seguridad o la migración, y asegura que su aprobación pondrá fin a los cuatro años de incertidumbre institucional que provocó el estallido social de 2019.
El Estado social y democrático de derecho es la gran novedad con respecto a la Constitución actual, aunque la izquierda no ha quedado conforme con cómo ha quedado reflejada una de sus aspiraciones históricas y asegura que hay artículos que “vacían” el concepto y constitucionaliza el modelo neoliberal instalado en el régimen.
El texto incluye artículos que han generado gran polémica como la consagración del “derecho a la vida de quien está por nacer” -una norma que el oficialismo teme que colisione con la aplicación de la ley que permite el aborto en tres causales-, la expulsión inmediata de los migrantes irregulares o la exención tributaria de la primera vivienda, que beneficia a las personas de mayores ingresos.
“Es una propuesta constitucional larguísima, llena de elementos programáticos que gustan a solo un sector del país, que profundiza el carácter neoliberal de la actual, y que exhibe contradicciones internas”, apuntó a EFE Javier Couso, constitucionalista de la Universidad Diego Portales (Chile) y la Universidad de Utrecht (Países Bajos).
Si se aprueba, explicó a EFE Claudia Heiss, jefa de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Chile, “sería la segunda Constitución más larga de América Latina”.
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