Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp

Gimnasia con su Copa más preciada

Hace diez años el Lobo se adueñaba de la Centenario

Por WALTER EPISCOPO


Hoy no es una fecha más para la gente de Gimnasia. Porque hace exactamente 10 años el Lobo derrotaba a River en el Bosque por 3 a 1 y se quedaba con la "Copa Centenario", torneo que fue organizado por la Asociación del Fútbol Argentino para celebrar sus primeros 100 años de vida. Y no fue nada fácil para los mens sana esta conquista, ya que en la mismísima final debió derrotar a un elenco "millonario" que contaba en sus filas con jugadores de mucho renombre.

Aquel 30 de enero de 1994, el encuentro se inició a las 17 en una tarde de calor infernal y con un estadio totalmente colmado por cerca de 25.000 espectadores. El encuentro dirigido por Javier Castrilli tuvo todos los condimentos de una final, que se jugó con los dientes apretados. Al Lobo con empatar le alcanzaba ya que tenía ventaja por provenir de la Ronda de Ganadores. En cambio River -que venía de la Ronda de Perdedores- debía ganar en los 90 minutos y una vez ahí, se jugaría un suplementario de 30 minutos con muerte súbita.

Pero nada de esto se necesitó, ya que el equipo de Roberto Perfumo -quien llegó para la final, tras la salida de la dupla Ramacciotti y Sbrissa que lo habían dirigido hasta el momento- se impuso 3 a 1, superando al elenco de Núñez que también llegó al Bosque con la idea de llevarse el trofeo. Es que llegar a esa final le costó mucho al conjunto de Daniel Passarella, que primero eliminó en dos partidos a Boca, pero luego en la Rueda de Ganadores fue eliminado por Racing. Ya en la de Perdedores venció a Independiente, Deportivo Español, Argentinos Juniors, San Lorenzo y Belgrano con "muerte súbita".

Los mens sana en cambio, ganaron todos los partidos siempre en la Ronda de Ganadores: los dos ante Estudiantes, y sucesivamente a Newell's, Argentinos Juniors y Belgrano de Córdoba, por penales.

El ganador de la Copa además, debía viajar a Japón para jugar el 26 de febrero siguiente en el Estadio Nacional de Tokio, ante el Kawasaki Verdy, equipo ganador de la primera edición de la Liga Japonesa de Fútbol.


UNA FINAL MUY EMOTIVA

Si bien no tuvo un buen nivel futbolístico, esta final tuvo una gran dosis de suspenso y emoción, por las alternativas que tuvo el juego y, fundamentalmente, por los gritos de gol que sacudieron a todo el Bosque. Arrancó mejor River ejerciendo presión, luego emparejó el Lobo y ambos empezaron a llegar, pero a los 30 minutos del primer tiempo la visita tuvo su chance más clara cuando aún estaban 0-0. Se fue Hernán Díaz por derecha, el pibe Pablo Talarico lo cruzó fuera del área... Pero Castrilli dijo que fue adentro, cobró penal y le puso honda emoción al juego. Lo ejecutó Guillermo Rivarola, en el arco que da a la Avenida 60, pero el destino le tenía guardado al joven arquero Javier Lavallén -quien atajaba su primer partido en el Torneo- su momento de gloria. El remate salió violento, alto y al medio, pero el "Lolo" con su mano derecha desvió el tiro.

Y en la última jugada de esta primera etapa explotó el estadio. Centro desde la derecha de Guillermo Barros Schelotto -quien momentos antes había ejecutado un córner pero la pelota fue rechazada y le volvió-, y el uruguayo Hugo Guerra en el corazón del área se lanzó de palomita y con un perfecto cabezazo puso el balón contra el palo derecho de un sorprendido Goycoechea, que nada pudo ser. Mejor imposible para Gimnasia, que se fue al descanso ganando 1-0 y entonces River debía marcar dos goles para obligar a ir a un alargue.

Pero el dramatismo se instaló de nuevo en 60 y 118 apenas se reinició el juego. Passarella hizo cambios y le resultaron. Entró Medina Bello por Silvani y en la primera escapada, a los 3 minutos, el "Mencho" le sirvió un gran pase al "Luigi" Villalba quien definió solo ante el "Lolo" Lavallén. Era 1-1 y faltaba una eternidad... Sintió el golpe el conjunto mens sana y River fue por más, pero se recuperó en pocos minutos el dueño de casa en base a garra y sacrificio.

A los 31 minutos llegó un córner de Guillermo desde la izquierda, Guerra que hizo una "cortina" ante los rivales, y por atrás entraba Pablo Fernández. El "Moncho" con un toque corto de derecha puso el 2-1. River se descontroló y el Lobo empezó a agrandarse. La mejor "foto" de lo que era River fue Hernán Díaz, quien impotente agredió al "melli" Guillermo, y así el defensor riverplatense se fue expulsado a los 44 minutos.


A TODA ORQUESTA

Y el final fue a toda orquesta. Gimnasia se floreaba, tocaba y demostraba que era un legítimo ganador. Robó una pelota Favio Fernández (que había entrado por Talarico) en el medio, tocó para el "melli" Gustavo quien se la devolvió en profundidad, el "Yagui" llegó al fondo y mandó un centro pasado al segundo palo. Por allí entraba Guillermo Barros Schelotto, que con un remate seco y bajo colocó la pelota junto al poste derecho decretando el 3 a 1 definitivo.

No hubo tiempo para mucho más. Llegó el final y el delirio. La alegría se apoderó del Bosque en aquella "infernal" tarde donde no importó el calor ni la fecha que marcaba el calendario. Y fue casi una réplica de lo que había sido el Bosque en aquella tarde -también calurosa e inapropiada en cuanto a calendario se refiere para jugar al fútbol- del 30 de diciembre del '84 cuando vapuleó a Racing y logró la vuelta a Primera División.

Vientos de cambios ya se percibían en Gimnasia desde aquella Liguilla del '91, la Conmebol que le siguió y la Copa Centenario que llegaba. Fue un momento clave, donde los objetivos también fueron otros y ya se forjaba todo lo que años más tarde se terminaría de redondear con Griguol y las grandes campañas que vendrían, codeándose con los grandes.

  • + Vistas
  • + Comentadas

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...