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Mercedes Morán: la mujer detrás de la actriz

Escrita e interpretada por ella, “Ay amor divino” es su proyecto más personal. En diálogo con EL DIA, se refirió al monólogo que traerá el sábado

Mercedes Morán: la mujer detrás de la actriz

“Es la primera vez que hago este tipo de espectáculo. Este vínculo con el público, sin un personaje, es un desafío que en su momento me daba mucho miedo”, dijo Morán, sobre su unipersonal

Por: Por NICOLÁS ISASI

5 de Octubre de 2016 | 02:27

En clave de humor y con pocos elementos en escena, “Ay amor divino” es un monólogo escrito e interpretado por Mercedes Morán, quien deja de lado a los personajes y rompe con la cuarta pared para contarle al público las anécdotas más íntimas de su vida.

En esta suerte de flashback, la actriz recuerda la infancia junto a su familia en su San Luis natal, allá por la primavera de 1955. Los juegos con los primos, el enamoramiento idílico con su hermano y la relación con sus padres. Continúa con su llegada a Buenos Aires, su adolescencia, y las relaciones futuras hasta la llegada de sus hijas.

Una vez en la actualidad, se despacha con los mitos y las realidades de una mujer entre los 50 y 60 años, en clara referencia con el público femenino presente en la sala.

La dirección de Tolcachir propone un lugar lleno de almohadones y muebles que funciona como iglesia, habitación, quiosco, vereda, entre otros. La iluminación y el vestuario, si bien son simples, cumplen un rol fundamental para entender cada uno de estos cambios.

La actuación de Morán logra transmitir un recorrido lleno de emociones con una delicada interpretación, sobre todo en los momentos en que interactúa ella misma con su madre, su hermana o alguno de sus candidatos, cambiando el timbre de voz, el acento o simplemente callando.

Cuenta las historias obedeciendo los consejos de su amada y admirada China Zorrilla, quien siempre le decía “hacelo como en el living de tu casa, pero más fuerte y sin chocarte los muebles”.

Debajo de esos mismos muebles, en su camarín del Teatro Maipo, la actriz dialogó con EL DIA, antes de la presentación de esta obra en el Coliseo Podestá, el próximo sábado.

-¿Cómo nació el proyecto y la escritura del libreto?

-Quería hacer un espectáculo que no tuviera mucha gente, quería salir de gira, porque hace mucho que no salía. Apareció la idea del unipersonal, comencé a buscar material y no había nada que despertara mi imaginación, tenía esa especie de prólogo en la cabeza, sobre lo que me pasa con el tema de la edad y el paso del tiempo. Pero cuando me senté a escribir, sentí que tenía que empezar por el principio, y me fui a la infancia. Escribí una gran cantidad de historias, conocidas por mi familia o amigos, armé una estructura y quería que lo dirigiera Tolcachir para darle una entidad más dramática, más teatral.

“Estaba buscando algo sensible, personal, quería dejar un poco a la actriz de lado. Acá no hago un personaje, soy yo”

-En muchas anécdotas hablás de una tensa relación con tu madre. ¿Cómo fue la relación con tu padre?

-Fue modificándose con el tiempo. Cuando yo era chica mi padre no era un hombre cariñoso en el sentido de abrazarme o alzarme. Fue un hombre muy longevo y extremadamente cariñoso con el paso del tiempo. Fue un referente, me enseñó a mirar el mundo, y yo ahora veo el mundo con los ojos de él. Cuando estaba armando el espectáculo, tenía tantas anécdotas de mi padre que tuve que sacar algunas porque corría el riesgo de hacer una especie de homenaje a mi viejo, y la obra no se trataba de eso. Creo que quedó expresado el vínculo amoroso y potente que teníamos.

-¿Que pasó cuando tus hijas vieron la obra?

-La verdad es que fue muy bueno para nosotros porque todo este relato resulta conmovedor. Sintieron esa idea de evocar algo muy íntimo, curativo y precioso, pero que no es un anecdotario. Hablo del amor, de cómo me atravesó y me rescató, como me hizo llorar. Esa cosa mágica que tiene el teatro que te puede hacer reír sobre aquellas cosas que te hicieron sufrir.

-¿De qué manera trabajaron el tema de tu trayectoria en la actuación?

-Eso fue algo del director. Yo no quería que este espectáculo fuera un muestrario de mi trayectoria. Estaba buscando algo sensible, personal, quería dejar un poco a la actriz de lado. Acá no hago un personaje, soy yo. Y Claudio me dijo que era una pena que no apareciera algo de eso, entonces a él se le ocurrió en un momento que tenía que cambiarme de vestuario, aprovechar ese lugar para proyectar la edición de todas esas mujeres”.

-¿Qué sucede con este espectáculo a diferencia de la televisión?

-Es la primera vez que hago este tipo de espectáculo. Este vínculo con el público, sin un personaje, es un desafío que en su momento me daba mucho miedo. Siempre me sentí muy cubierta con el vestido del personaje. Uno piensa que está solo en el escenario, pero ahora lo estoy disfrutando. Mis hermanas queridas de la profesión, Norma (Aleandro), Nacha (Guevara), Graciela (Borges), que tienen más experiencia en este tipo de espectáculos me anticipaban que lo iba a disfrutar”.

 

PARA AGENDAR

QUE: “Ay amor divino”
DE Y CON: Mercedes Morán
POR: Claudio Tolcachir
CUANDO: Sábado, a las 21
DONDE: Coliseo Podestá

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