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“Otello”

Una reposición fundamental en el Teatro Argentino

Una reposición fundamental en el Teatro Argentino

“Otello”, de Giuseppe Verdi, se ofrecerá jueves, viernes y sábado por última vez en el Argentino

Opera en 4 actos, libreto de Arrigo Boito, basado en el drama homónimo de William Shakespeare. Música de Giuseppe Verdi. Estreno: Teatro alla Scala de Milán el 5 de febrero de 1887. Intérpretes del 31 de julio: José Azocar (Otello); Paula Almerares (Desdémona ); Fabián Veloz (Yago); Sergio Spina (Cassio); Mariana Carnovali (Emilia); Carlos Esquivel (Ludovico); Maximiliano Agatiello (Roderigo); Mario di Salvo (Montano). Orquesta y coro estable del Teatro Argentino. Dir. Orquesta: Carlos Vieu. Dir. Escénico: Pablo Maritano. Escenografía: Enrique Bordolini. Funciones: 31 de julio. 1, 2, 6,7 y 8 de agosto.

 

Por Mario F. Vivino

La intención de Verdi de llevar al género operístico las tragedias shaskespereanas fue constante en la etapa final del maestro. A su lograda “Macbeth” en 1847 -que modificó en algunos aspectos años después-, debe agregarse la permanente intención de escenificar “Rey Lear”, lo que no logró llevar a cabo. Pero cuando Boito le propone “Otello”, Verdi tenía más de 70 años y parecía haber alcanzado la suma mundial con el clamoroso éxito de “Aida”. Sin embargo, con la finalidad de escribir una obra que de alguna manera se adaptara a las por entonces nuevas modalidades musicales, retomó la pista de Shakeaspere y produce la que para muchos es la cumbre lírica italiana.

Es de destacar que hacia 1880, habían sido varios los autores que lograron plasmar en música la tragedia del Moro de Venecia, muy especialmente Rossini en 1816. Verdi, incluso, estuvo tentado de denominar Yago a su obra, aunque predominó la nominación original. Fue admirable la reducción efectuada por Boito en el libreto, suprimiendo el primer acto de la obra base para poner todo el acento en el conflicto entre los tres personajes centrales y especialmente en la “gelosía”, generada por Yago como “vendetta” por su no consagración como Capitán de la Guardia, conduciendo al desenlace que culmina con la muerte de los protagonistas y la “huida” de Yago… Musicalmente, Verdi modifica en Otello algunas de las características centrales de su larga sucesión de obras, y crea esa continuidad tan propia, casi sin arias destacadas y todas integradas al drama central.

El Teatro Argentino la presentó por primera vez en su actual edificio, y es interesante tener en cuenta que “Otello” fue la ópera con la que se inauguró el Teatro, en 1890, fecha muy cercana al estreno mundial. La compleja concertación y dirección orquestal estuvo a cargo de Carlos Vieu, mostrando dificultades en algunos momentos que no afectaron la línea verdiana y adecuándose a la escenificación. Formidable el Coro estable, con su impresionante aparición en la escena inicial frente al embravecido mar y en el concertante del tercer acto.

Sin abandonar la línea tradicional, Pablo Maritano como director escénico y Enrique Bordolini en el diseño escenográfico, propusieron una escenificación dinámica a través del movimiento de dos grandes pasarelas que al abrirse muestran escenas interiores y apariciones de las grandes masas corales. Ingenioso igualmente presentar un mini teatro a la usanza inglesa de la época del estreno de “Otello”, mostrando personajes enmascarados y niños bailando. En otros aspectos, sorprendió que Otello mate a Desdémona con un crucifijo… lo que bordea la herejía (y el mal gusto); que Desdémona esté más en el piso que de pie… o que a la intimista muerte de Desdémona, se abra e ilumine todo el escenario mostrando: ¿el amanecer? ¿La actitud de un pueblo que está quieto? ¿Las bellezas de Chipre?

Resultó complicado para José Azocar el rol protagónico. Posiblemente en versiones posteriores pueda ajustar su voz preferentemente lírica, al dramatismo in crescendo que requiere Otello. Mostró fuerza y carácter y en los momentos culminantes “Sí, per cel…” el dúo del primer acto, o el “Ni un mi tema” del final conmovió al público. Muchas veces se ha dicho que el rol de Desdémona requiere “dos sopranos”, dramática en los actos 2 y 3 y spinto en el 1° y 4°. Paula Almerares se mostró en su total dimensión en la “Canción del sauce”, pieza antológica en la que pudo aplicar sus pianísimos y canto exquisito, mostrando en toda la obra su adecuación al rol. El ya polifuncional Fabián Veloz, se lanzó a presentar Yago y, paradójicamente, cantando muy bien, no generó el ambiente de odio y perversidad exigido por el personaje. Casi exagerando e irónicamente, puede decirse que fue un Yago no malo, que es así porque Shaskeapere lo obligó, pero que él hubiera preferido ser amigo de Otello, de Cassio y de los demás. Su actuación, impecable y el “Credo” impactante. No lograda la personificación de Cassio cuyo phisique du rol, actitudes y vestimenta, mostraron a un pusilánime Jefe de Guardia (¿?) Inexplicable. Tampoco en el canto, Marcelo Spina logró seguridad y aplomo. En cambio Mariana Carnovali, en el acotado rol de Emilia, supo hacer de sus breves entradas una perfecta “ancella” y en el final, se destacó vivamente. Correcto el resto del elenco.

Como se manifiesta Otello al regresar: Essultate! al reponer esta fundamental obra. Masiva asistencia de público que seguramente se acrecentará en las siguientes funciones que contarán con diferentes cantantes en algunas de ellas.

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