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El misterio de Alan, el chico que desapareció de Los Hornos

Tiene 11 años y se lo vio por última vez en un comedor comunitario, hace más de 20 días

El misterio de Alan, el chico que desapareció de Los Hornos
5 de Julio de 2005 | 00:00
Alan Solís tiene 11 años, mide 1,20 metros, es delgado, de tez blanca, ojos marrones y cabellos castaños cortos. El jueves 16 de junio pasado se vistió con un jean azul, un pulóver verde y zapatillas negras. Y poco después del mediodía de ese mismo día, a eso de las 13,30, concurrió al comedor de la calle 59 entre 163 y 164 de Los Hornos. Y a partir de ese momento, ni su familia ni nadie en el barrio lo volvió a ver. Su desaparición es hasta hoy un misterio que nadie puede explicar y que mantiene en vilo a toda una barriada -anoche vecinos de Los Hornos organizaron una marcha hasta la Iglesia de 60 y 28 para "pedirle a la Virgen por su aparición"- mientras la policía lo busca por cielo y tierra a través de rastrillajes que se repiten desde el día en que se lo vio por última vez y que hasta ahora no arrojaron ningún resultado positivo.

En su casa de 162 bis entre 57 y 58, su familia lo espera con desesperación. Es un hogar muy humilde que componen su mamá, Mercedes Zinna (32), su pareja Alejandro Corvalán (30), y los seis hermanos de Alan, Milagros (14), Angel (12), Estela (8), Celeste (6), Kevin (2), y Dylan (1).

"Alan iba todos los días al comedor "Recreo Esperanza" -cuenta su madre- al mediodía a comer y a la tarde a la copa de leche, y siempre me decía donde estaba. Ahora hacía unos meses que no iba a la escuela -cursaba segundo grado en un colegio rural de Poblet- porque mi hija Celeste, que es discapacitada, desmejoró y la verdad es que yo no lo podía mandar, porque además Alan me ayudaba con las cosas de la casa".

"Aquel jueves -recuerda su madre sobre el último día en que vio a su hijo- Alan volvió del comedor y me dijo que se iba a jugar con sus primos a la bolita. Y al ratito volvió y me dijo que se iba a la copa de leche. Y desde ese momento nunca más lo volví a ver".

Mercedes señala que con el correr de las horas, y al ver que su hijo no regresaba, comenzó a buscarlo por todo el barrio. "Me empecé a asustar porque Alan siempre me decía dónde estaba. Fui hasta el comedor, y después casa por casa de los vecinos sin tener noticias. Y al día siguiente hice la denuncia a la Policía, comenzaron a hacer rastrillajes con perros y caballos, pero hasta el día de hoy no sabemos nada".

En verdad, ni su madre, ni los vecinos, ni los investigadores saben que pasó con Alan. Sí recorren el barrio de norte a sur distintas versiones que, al ser decantadas por la Policía, pierden consistencia.

La más inquietante es la que cuenta el padrastro de Alan, quien asegura que "hay testigos que vieron a Alan entre las 13,30 y las 14 con una persona de entre 20 y 25 años en una bicicleta circulando por la avenida 60 hacia el centro. Sabemos muy bien quién es esa persona, y cuando yo lo fui a enfrentar me respondió que jamás había tratado a Alan, y hasta me amenazó para que no hablara más. La Policía sabe todo esto, y si ellos no actúan voy a tener que actuar yo".

Mientras tanto, su madre asegura que "Alan era un chico sano y despierto, que jugaba al fútbol, armaba barriletes, un chico como cualquier otro de su edad. Pero no era de andar lejos, nunca salió del barrio y ni siquiera nunca se había subido solo a un colectivo".

En el mismo barrio los vecinos coinciden en que Alan es un chico alegre y vivaz, quien solía quedarse varias horas en donde le brindaran cariño. "Una vez -contó uno de ellos- apareció con un amiguito en Constitución. En el barrio todos lo conocen porque era de andar de casa en casa".

En tanto, para el capitán Gustavo Desmul, titular de la comisaría 3º, quien viene siguiendo el caso desde el mismo momento de la desaparición del menor, "versiones hay muchas pero ninguna certeza. Hay quienes dicen haberlo visto por última vez a las 18 de ese jueves, otros a las 20, otros que viajaba mucho y otros que no salía nunca. Nadie se acercó hasta ahora a la Policía con nada concreto, y todas las versiones que están circulando ya fueron desestimadas. Por el momento no es hora de hacer conjeturas, aunque por supuesto seguimos distintas hipótesis. Lo único que importa es encontrar al chico, y se lo está buscando por todos lados, terminales de micros, estaciones de trenes, canteras, etc. Pero hasta ahora, nada de nada, es como si se lo hubiese tragado la tierra".

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