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en la localidad mendocina de Las Heras

Se convierte en sospechosa del crimen de su marido tras el hallazgo de embrujos contra la fiscal

Luego de que se llevara adelante una minuciosa investigación, se logró establecer la hipótesis de que la viuda pudo haber contratado a un sicario para ultimar a su pareja. En el allanamiento se encontraron "trabajos" contra funcionarios judiciales y policías para que "no llegaran a la verdad". Para la fiscal "son indicios" que deben ser tenidos en cuenta

La viuda del médico León Burela (64), quien fue asesinado en su vivienda en abril pasado en la localidad mendocina de Las Heras, fue detenida como sospechosa de haber contratado un sicario para concretar el crimen, tras un allanamiento realizado en su vivienda, en la que fueron hallados elementos de brujería contra algunos de los investigadores para que fracase la pesquisa, informaron fuentes judiciales.

La detenida fue identificada por la policía como Elizabeth Ventura, quien quedó acusada de ser la autora intelectual del delito de "homicidio agravado por el vínculo" de su marido, el cual prevé una pena de prisión perpetua.

Según las fuentes, además de Ventura, fue detenida una vecina parapsicóloga, identificada como Mónica Castro, a quien la fiscal de Homicidios de Mendoza, Claudia Ríos, acusó de ser partícipe necesaria del delito de "homicidio agravado", mientras que aún permanece prófuga una persona que, se sospecha, fue la autora material del crimen del médico.

Fuentes judiciales aseguraron que las detenciones fueron realizadas esta mañana por personal de investigaciones y de Científica de la policía provincial en la vivienda donde residía el medico Burela junto a su esposa, en la manzana D, casa 18, del barrio Kolton, de la localidad antes mencionada.

Durante una rueda de prensa, la fiscal expresó su sorpresa debido a los elementos hallados en la vivienda donde se concretó la detención de la viuda del médico Burela, quien era jubilado del Servicio Penitenciario provincial.

“Encontramos elementos de brujerías hechos contra quienes realizan la investigación para que ésta no avance, anotaciones de la misma, y varias cosas esotéricas, más de ochos fotos mías en tarros que contenían sangre y sal gruesa en donde arriba habían escrito que tuviera un accidente, que me muriera, y que no se llegue a saber la verdad”, dijo Ríos.

La funcionaria judicial añadió que también había escritos nombres de policías de la unidad investigativa de Homicidios, de sus auxiliares y diferentes fotos y nombres de vecinos que habían declarado.

Respecto al prófugo y supuesto autor material del crimen, la fiscal explicó que, de acuerdo a lo aportado por testigos, "se trata de un joven de unos 20 años, de contextura delgada, 1,60 metros de altura, tez morena y pelo oscuro”.

"Tenemos todas las cámaras de seguridad, pero estamos tratando de establecer y verificar la identidad del autor material de este hecho", precisó.

Asimismo, desde la fiscalía señalaron que sigue vigente una recompensa de 100 mil pesos para quien aporte datos sobre el prófugo.

"El trabajo de todo el personal de la Unidad de Homicidios a veces demora, pero siempre llega, hay muchas causas en las que todavía no podemos dar una respuesta, pero lo importante es que el trabajo existe y lo seguimos haciendo", destacó Ríos, quien sobre este hecho dijo: "En principio quedó como un hecho de inseguridad, como que le habían robado, y nadie se preocupó, pero nosotros trabajamos incesantemente en equipo".

El crimen fue descubierto cerca de las 10 de la mañana del 15 de abril pasado cuando un llamado al teléfono de emergencias policiales 911 alertó sobre detonaciones que se habían escuchado en la casa que ocupaba Burela.

Al llegar al lugar, los policías encontraron al médico muerto sobre un sillón, con la casa abierta, desordenada y el personal de Policía Científica halló una vaina de una pistola calibre .22 que, se presume, pertenecía a la bala homicida.

La mujer de la víctima en el momento del hecho dijo a los investigadores que ella estaba en el gimnasio y sostuvo que el hecho ocurrió durante un asalto, dichos que los investigadores no creían por algunos elementos encontrados en la vivienda.

Asimismo vecinos del médico habrían visto escapar a un joven de la vivienda tras escuchar las detonaciones, por lo que aportaron sus datos fisonómicos.

Luego de varios meses de investigación esta mañana la fiscal allanó la vivienda del médico y detuvo a su esposa acusada de mandar a matar a Burela.

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