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Piden que siga presa la pareja acusada de raptar a niña: “Cínicos y manipuladores”

Algunos de esos calificativos les endilgó el fiscal a María Victoria Agüero y Emanuel Rivarola. A. C, de 10 años, aún no volvió con su madre

Piden que siga presa la pareja acusada de raptar a niña: “Cínicos y manipuladores”

María victoria agüero y Emanuel Rivarola. El ya no quiere verla / WEB

13 de Noviembre de 2019 | 01:40
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El fiscal que investigó la inquietante desaparición de una niña de 10 años durante seis días en Punta Indio pidió que una pareja que vivía en esa localidad continúe presa, por lo menos, hasta el juicio oral, acusada de haber retenido a la menor durante todo ese tiempo y de mentir en sus declaraciones testimoniales.

Se trata de María Victoria Agüero y su concubino Eric Emanuel Rivarola, para quienes el fiscal Juan Mennucci solicitó la prisión preventiva por los delitos de “sustracción de menor en concurso real con falso testimonio”.

Ambos están detenidos en el penal de Melchor Romero, sólo que Victoria fue alojada en el sector B del pabellón Nº1, reservado para mujeres que cometieron un delito contra la integridad sexual o que involucra a un menor, mientras que Emanuel pasa sus días en la celda 10 del pabellón 4. Según trascendió, ambos participan en las tareas recreativas de sus pabellones, aunque él no quiere ver a la que era su pareja y ahora responsabiliza de todo lo que pasó desde el 9 de octubre.

Mennucci argumentó en su planteo que aquel día, un hombre y una mujer “en inmediaciones de la playa El Picaflor, de Punta Indio, sustrajeron a A.C, de 10 años, del poder de su madre” para retenerla en “un sitio que a la fecha no ha podido establecerse, desde ese momento hasta las 7.05 del 15 de octubre, cuando se acercaron con la menor a la oficina de turismo donde se emplazaba el centro de operaciones de búsqueda”. En los falsos testimonios habrían incurrido el 14 de octubre, cuando realizaron “manifestaciones falaces” al prestar declaración testimonial.

La madre de la niña A.C contó que esa tarde la pasaron en la playa situada a 30 metros de su casa, con su otra hija, y que al regresar a la vivienda la menor le refirió que “volvería a la playa a buscar una muñeca que había olvidado”. Nada más supo de ella hasta 6 días después. Los investigadores empezaron a observar con atención a la pareja de vecinos después de que la madre de la nena recordó que el día de la desaparición estaban en la playa y que meses antes “Victoria le había sacado a su hija sin permiso y la había llevado a denunciar a la comisaría de la Mujer de Punta Indio supuestos malos tratos de parte suya”. Explicó que A.C durmió una noche en el domicilio de Agüero y Rivarola, justo antes de que el Servicio Local entregó a la menor al cuidado de su abuela materna, en City Bell.

Aseguró que la relación con esta pareja “era de mucha amistad” y “compartían muchas cosas”, hasta que advirtió que se “metían mucho en su vida” y “quizás le metían ideas raras a la menor diciéndole que ella tenía delirios místicos y que no era conveniente la vida con su madre”.

Para imputar a los acusados tuvo en cuenta Mennucci los dichos de distintas personas, como el hermano de un compañero de escuela de A.C al que ella le habría confiado que el 9 de octubre se iría a Buenos Aires; el padre de una amiguita que dijo saber que iba a irse “con una familia que había denunciado a su madre por malos tratos”; o testigos que recordaron haber visto a la menor junto con Victoria y Emanuel en la playa. Y lo que filmó una cámara de seguridad de la playa Picaflor entre las 15 y las 18.30 de ese día. A.C apareció a las 7.05 del 15 de octubre, en el domicilio de los acusados.

En el expediente resalta la declaración del intendente de Punta Indio, Hernán Izurieta, testigo presencial del momento en que Rivarola expresó que “la nena nunca desapareció siempre estuvo en mi casa, nunca se fue y cuando venía la policía ella se escondía en el ropero y se tapaba los pies con los zapatos y su cuerpo con las ropas”. La posible participación de un compinche nunca se aclaró.

Para el fiscal, “el hecho de que el menor retenido y ocultado nunca haya manifestado su voluntad de regresar a su núcleo familiar” no quita “que se haya provocado una afectación en la libertad de la víctima”, ya que “se pudo constatar que la menor fue víctima de manipulación por parte de la pareja”.

Mennucci pidió al juez Eduardo Silva Pelossi que preste especial “atención a la actitud desplegada por los imputados en orden a haber autoasumido un papel casi protagónico en la pesquisa” para “direccionar la misma hacia acciones totalmente inocuas con el claro fin de entorpecerlas y desviar el foco de atención”. Lamentó que usaran los medios para cuestionar a la madre de la nena y “la forma de vida de los lugareños sobre un hecho del que ellos eran responsables, manchando innecesariamente a esa comunidad que los había acogido hacia poco tiempo”. Y les reprochó que “mientras tanto ellos aparecían sonrientes ante las cámaras comentando cómo cocinaban panqueques en la salamandra y a qué se dedicaban”. Adjudicó Mennucci “tamaño cinismo” al “desapego de los imputados por la “autoridad, el interés social, los lazos familiares, y la tolerancia cultural, lo que permite inferir que sólo la prisión preventiva puede asegurar la comparecencia de los mismos a derecho porque no existe para ellos otra autoridad que su propia voluntad”.

 

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