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Movimientos subterráneos de cara al recambio político

Alberto F. gesta su relato épico mientras arma el Gabinete. Máximo encabezaría el bloque de diputados. Los radicales discuten qué tanto acatarán el liderazgo de Macri

Mariano Spezzapria

Por: Mariano Spezzapria
mspezzapria@gmail.com

17 de Noviembre de 2019 | 01:45
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Transcurría el debate sobre la crisis de Bolivia, que finalmente el Congreso condenó como un golpe de Estado, y el jefe de los diputados radicales, Mario Negri, lanzó una advertencia política: nadie puede garantizar –dijo palabras más, palabras menos- que la Argentina no se vea afectada en algún momento por la convulsión que sacude a América del Sur. En el mismo recinto, a pocos metros de distancia, Máximo Kirchner levantó las cejas sin disimular su inquietud.

La dirigencia argentina observa y discute lo que sucede en Bolivia, en Chile y antes en Ecuador con cierto espíritu de cuerpo. El presidente Mauricio Macri no catalogó la forzada renuncia de Evo Morales como un golpe de Estado, pero demora el reconocimiento a la autoproclamada mandataria Jeanine Añez. Y el presidente electo Alberto Fernández, que participó del operativo de asilo a Morales en México, entiende que esa demora es afín a su posicionamiento.

La reacción del Gobierno provisorio de La Paz contra los equipos periodísticos de la TV argentina –a los que amenazó con aplicarles la figura de “sedición”- da cuenta del nerviosismo que provoca en las nuevas “autoridades” bolivianas la ausencia del reconocimiento en Buenos Aires. En el mediano plazo, habrá otro motivo de conflicto: Bolivia exporta a la Argentina el 30 por ciento de su producción de gas. ¿Alberto F. mantendrá ese esquema o buscará canales alternativos?

El presidente electo viene de hacer una fuerte apuesta por el Frente Amplio uruguayo que la semana próxima definirá en un ballotage su continuidad o salida del poder. El clima de protesta que aqueja a otros países de la región se aplaca en Argentina y Uruguay porque los ciudadanos se sacan la bronca en el cuarto oscuro. Así, según analizaron los politólogos Miguel de Luca y Andrés Malamud, se precipitó el castigo electoral a Macri y podría sobrevenir otro para el oficialismo uruguayo.

Alberto F. sabe que llegará a la Casa Rosada sin más mérito que el de haber prometido en campaña un gobierno opuesto al que hizo Macri. Por eso insiste con la instalación mediática del plan contra el hambre: el futuro presidente necesita forjar un relato épico allí donde todavía no lo hay. La preponderancia de Daniel Arroyo en el proyecto lo convirtió en el primer ministro confirmado del Gabinete que Alberto F. no anunciará sino hasta 10 días antes de asumir.

ENTRE FIGURONES Y PROFESIONALES

La presencia de Marcelo Tinelli entre las figuras convocadas para darle volumen público al plan se debe a la lógica política de Alberto F. El presidente electo quiere que el conductor televisivo contribuya a cambiar la imagen de los movimientos sociales a través de la TV. Su misión sería demostrar que esos grupos ayudan a los que más lo necesitan, antes que ser vistos como piqueteros que bloquean calles, avenidas y rutas sólo para reclamar planes sociales.

Pero Alberto F. no está pensando solamente en las figuras. También repara en el armado de su futuro Ministerio de Economía, sobre el que intencionadamente no dio ninguna pista hasta el momento. En los últimos días empezó a circular el nombre de Raúl Rigo para ocupar un cargo importante en esa estructura. El economista fue funcionario del área durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner, y también durante el primer tramo de la gestión de Macri.

Alberto F. sabe que necesita forjar un relato épico antes de llegar a la Casa Rosasa

 

Rigo fue subsecretario de Presupuesto y tiene fama de ser un funcionario que resiste las presiones políticas: con Cristina se enfrentó cuando la dama quería utilizar las reservas del Banco Central para hacer pagos de la deuda; con Macri, cuando los ministros se quejaban de que los giros del Tesoro no llegaban en tiempo y forma. Se trata de un profesional -que convivió con ministros tan distintos como Kicillof y Prat Gay- cuyo nombre está ahora en la carpeta de Alberto F.

En las listas reservadas que maneja el presidente electo también figura el nombre de Diego Gorgal, un especialista en seguridad de confianza de Sergio Massa, que podría ser designado al frente del Consejo Nacional de Seguridad –que sería creado por ley en las sesiones extraordinarias previstas para enero de 2020-, un organismo para el que se proyecta representación parlamentaria y autarquía por un plazo de seis años, con lo cual superaría un mandato presidencial.

Un esquema similar propondría el Presidente electo para el Consejo Económico y Social, sobre el que aún se debería una charla a solas con Roberto Lavagna. En medio de esos planes futuros tiene espacio para enojos cotidianos: el último de ellos se disparó cuando la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, afirmó en conferencia de prensa que el aumento de las naftas estaba acordado con él. Por esas cosas, ordenó bajarle el perfil a las reuniones de la transición.

ROSCA VARIOPINTA EN EL CONGRESO

En los últimos días tomó cuerpo la posibilidad de que Agustín Rossi regrese al Ministerio de Defensa –que ocupó con Cristina en la Rosada- y que, en su reemplazo al frente del bloque de diputados quede Máximo Kirchner. El hijo de la ex presidenta tuvo un rol central en el armado del Frente de Todos y ahora está ante la oportunidad de dar un paso adelante en términos políticos, dentro de un trío generacional que integra con Axel Kicillof y Eduardo “Wado” de Pedro.

La rosca parlamentaria no es privativa del peronismo. De hecho, la pulseada más comentada del momento es la que mantienen el cordobés Negri y el mendocino Alfredo Cornejo por el comando del bloque de diputados radicales. La pulseada incluyó un almuerzo que terminó a los gritos entre Cornejo y el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien en medio de la bronca le habría retirado al mendocino su apoyo para seguir dos años más al frente del Comité Nacional de la UCR.

Cornejo quiere ser jefe de bloque con el argumento de que Negri quedó pegado a Macri y que ahora se abre un nuevo tiempo político, de reconfiguración de los liderazgos en lo que será la oposición. Pero Negri tendría más apoyos que Cornejo para seguir al comando de la bancada y la duda es si el mendocino forzará una fractura, que podría llevarlo a integrar un bloque conjunto con Martín Lousteau.

Si Agustín Rossi va al Ministerio de Defensa, Máximo se quedará con el bloque en Diputados

 

En el espacio de Cambiemos hay otras preguntas sin responder. Una de ellas se enfoca sobre el posicionamiento político de Emilio Monzó, que se despide de la presidencia de la Cámara de Diputados con renovados cuestionamientos a los “obsecuentes” que “toman gobiernos” y “aíslan al líder de la realidad”. En el reacomodamiento político que se está gestando, no sería de extrañar que Monzó y sus partidarios tengan una postura de colaboración con el próximo gobierno.

En la reconfiguración del poder político, también Macri mueve sus fichas y aspira a una Plaza de Mayo llena para su despedida el 7 de diciembre. En la lógica de esa convocatoria hay un razonamiento similar al que utilizó Cristina el 9 de diciembre de 2015. La ahora vicepresidenta electa logró reinventar su liderazgo. Habrá que ser su Macri consigue hacerlo también.

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