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EL RENOVADO ESCENARIO POLÍTICO EN EL ORGANISMO DE CONTROL

Disputa por el poder y nueva mayoría en el Tribunal de Cuentas bonaerense

Los vocales del PRO y del PJ vienen haciendo causa común contra el histórico presidente Grinberg. Nombramientos y polémica

Disputa por el poder y nueva mayoría en el Tribunal de Cuentas bonaerense

Grinberg (en el centro) junto a los nuevos vocales/archivo

Las largas décadas en las que Eduardo Grinberg ejerció un control prácticamente absoluto sobre los principales resortes de poder en el Tribunal de Cuentas de la Provincia, parecen estar ahora en discusión. Por estos días se asegura en el organismo que los nuevos vocales nombrados por el gobierno de María Eugenia Vidal han establecido una suerte de acuerdo para limar esa influencia o, al menos, acotarla fuertemente.

Grinberg llegó al Tribunal de Cuentas con el retorno de la democracia. De origen radical, fue constituyendo una serie de alianzas internas que terminó depositando en sus manos un manejo prácticamente sin fisuras durante largos años. Si bien esa hegemonía no estuvo exenta de polémicas y enfrentamientos, su gestión comenzó a quedar bajo la lupa recién en los últimos años con la llegada al poder de Cambiemos.

Pero el histórico presidente del organismo de control -un resorte de poder clave en la Provincia porque se encarga de verificar los gastos que realizan tanto el gobierno bonaerense como los municipios y aplicar multas y cargos a los funcionarios-, logró capear presiones. Sorteó renuncias y críticas y finalmente obtuvo respaldo político de la conducción de la UCR bonaerense para sostenerse en el cargo.

Pero ahora, los vientos cambiaron drásticamente de cuadrante. Hacia finales del año pasado, Vidal propuso la designación de dos vocales vinculados al PRO (Gustavo Diez y Ariel Pietronave), uno que responde a Sergio Massa (Daniel Chillo) y un cuarto que reporta a los intendentes del PJ, en especial, al lomense Martín Insaurralde (Juan Pablo Peredo). Fue producto de un acuerdo político con la oposición para ocupar las cuatro vacantes que se habían generado y que en los últimos meses dejaron a este organismo clave al borde de la acefalía.

Cuentan quienes están al tanto de los movimientos que se verifican en el Tribunal que Grinberg quedó aislado. De arranque nomás y para esmerilar su poder, los vocales se pusieron de acuerdo para quitarle a la presidencia una serie de secretarías que estaban bajo su órbita. “Ahora dependen de todo el organismo”, cuentan.

Una decisión, con tono de anécdota, ayuda a dar una idea del nuevo esquema de poder que se está configurando en el organismo. Dicen que desde hace ya un largo tiempo, tal como ocurre en no pocas oficinas del Estado, los empleados juntan dinero para comprar bidones de agua mineral. El tema fue llevado al plenario del Tribunal por los vocales, quienes se opusieron a Grinberg y resolvieron que de ahora en más el agua sea pagada con fondos públicos.

RADIOGRAFÍA DEL PODER

“Hay una nueva mayoría. Pietronave, Diez y Peredo se mueven juntos. Chillo a veces mantiene una posición equidistante. Pero Grinberg quedó aislado”, describen en los pasillos del organismo.

Diversas fuentes aseguran que una de las piezas claves del nuevo esquema de poder es Pietronave, quien fuera funcionario del intendente macrista de Lanús, Héctor Grindetti. “Es el nexo con la Gobernación”, cuentan diversas fuentes. Anotan otro aspecto de peso: tendría llegada directa al poderoso jefe de Gabinete de la Gobernadora, Federico Salvai.

Claro que todos estos movimientos de aislamiento de Grinberg no están despojados de rispideces. Existiría, en medio de todas estas movidas, algunas decisiones que estarían generando ruidos internos porque romperían con lógicas de funcionamiento y prácticas enraizadas por largo tiempo.

De arranque nomás, al poco tiempo de asumido, el que rompió el fuego fue Peredo. Desembarcado en la vocalía, designó como relator mayor (un virtual “vicevocal”) a Claudio Raggio. Este funcionario era el candidato original que Insaurralde propuso en la negociación con Vidal. Pero la lógica de la interna de Lomas de Zamora lo terminó relegando. Peredo, apenas asumió, se encargó de reparar el daño.

La nueva mayoría se encaminaría además a barrer con algunas disposiciones internas que establecen que los cargos a cubrir sean con personal de carrera del propio Tribunal, de acuerdo a las versiones que vienen circulando por estos días. Así, relatores y secretarios, por ejemplo, podrían provenir de la política y “por afuera” de la estructura del organismo de control.

El Tribunal de Cuentas vive tiempos de cambios y tensión. Hay quienes interpretan que algunas de estas movidas apuntan a empujar a Grinberg a que opte por su salida del cargo. Sea cual fuera el desenlace, el primer paso está dado: existe una nueva mayoría que le recortó fuertemente su poder.

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