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BAFICI: Las texturas de la noche platense, marco para un duelo etéreo musicalizado por Isla Mujeres

En el cierre del festival de cine independiente se proyecta “La distancia”, ópera prima de Franco Palazzo protagonizada por Ámparo Torres y Mora Sánchez Viamonte

BAFICI: Las texturas de la noche platense, marco para un duelo etéreo musicalizado por Isla Mujeres

Una mujer pierde a su mejor amiga en un accidente y transita los días en el limbo disociado de la tristeza: esa es la premisa de “La Distancia”, ópera prima de Franco Palazzo que se exhibe esta noche, a las 20, en el cierre de la 21° edición del BAFICI, y que es tanto una película sobre un duelo como una cinta sobre las texturas de la noche platense.

“El desarrollo de la película consiste en transitar junto a la protagonista el proceso de duelo. A partir de esa premisa, intenta generar sensaciones y le propone al espectador ser parte de ese viaje oscuro, transitando en paralelo situaciones vinculadas a los contextos culturales de la Ciudad, el contexto que transitaban junto a su amiga”, explica Palazzo, licenciado en Comunicación Audiovisual en la UNLP y jefe del departamento de Artes Audiovisuales en la facultad de Bellas Artes.

En esta noche platense no dejarán de aparecer, entre los humos y tinieblas de las fiestas y la mirada nublada, distante, de su protagonista, figuras de la cultura local. Y su protagonista es, justamente, una de ellas: Amparo Torres, la cantante de Isla Mujeres, intenta superar a tientas la muerte de su mejor amiga, Cami, interpretada por Mora Sánchez Viamonte, tecladista de los 107 Faunos y reconocida poeta platense.

Ambas, en la ficción, eran parte de una banda de la que también forma parte la bajista de Isla Mujeres, Elena Radiciotti, y que toca temas de la banda real. Y en off se escuchan las razones y angustias del personaje de Sánchez Viamonte en textos escritos por ella misma, que también fue parte del BAFICI aportando una de las cuatro cartas audiovisuales de “Manual para una correspondencia desprolija”, propuesta audiovisual donde bajo una serie de criterios basados en el azar y el delirio, se establecen normas y limitaciones que sirven como disparadores narrativos para historias cinematográficas realizadas por cuatro autores. Se proyecta esta noche, junto a “La distancia”.

La propuesta del realizador tenía sus desafíos: en su ópera prima, tendría que dirigir a dos mujeres que no estaban acostumbradas a actuar, a la cámara. Palazzo montó un operativo para “lograr naturalidad”, compuesto de un período largo de ensayos, que proponían “premisas dramáticas sencillas para que incorporaran la lógica de a poco”. Se rodaba un ensayo pero una de las protagonistas tenía que mirar mal a otra, pretender una pelea, etcétera. “También fue una manera de lograr que el guion se adecuara a las posibilidades de las protagonistas”, cuenta del proceso el director. Tras medio año de ensayos, se avanzó hacia las situaciones más complejas y guionadas que aparecen en el filme.

Dos fueron los disparadores de Palazzo a la hora de realizar su ópera prima: quiso “reflejar un proceso de duelo, por cuestiones personales; eso fue lo más primario”; y, en segunda instancia, “como una pulsión apareció el deseo de que esté todo ese contexto, y que ese contexto forme parte del clima que construye el relato: la cinta está construida desde lo sensorial, es una obra más sensorial que narrativa, y propone meterse en ese mundo más desde lo que uno siente a través de los cuadros, las texturas, la música, que de lo que pasa en las acciones”.

La cinta fue realizada, como suele ocurrir en nuestra ciudad, de modo autogestivo, aunque tomando la independencia no como un menú de carencias sino “al contrario: no creemos que por partir de ese modo de producción tengamos que partir de las carencias, partimos de lo que tenemos, equipos, gente con ganas”.

“Acá en La Plata se da mucho: somos muy amigos y cuando uno tiene un proyecto suele no ser difícil juntar voluntades y materializarlo”, explica. El proyecto tiene en los diversos roles técnicos a varios docentes y transeúntes de Bellas Artes, colaboradores habituales entre sí y que también aparecen en los créditos del cortometraje de Luisina Anderson, la DF de “La distancia” y directora de “Quedarse en casa”, que también se vio en el BAFICI.

 

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