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San Miguel del Monte conmocionada por la muerte de cuatro chicos en un accidente

"Se sacaban buenas notas, eran buenos pibes, les gustaba estar juntos", contó una docente de la escuela, que el lunes permaneció cerrada por el luto

Gonzalo Rodríguez tenía 14 años. Camila López falleció a los 13 años. Danilo Sansone tenía 13 años. Anibal Suárez, de 22, vivía con sus tíos en San Miguel del Monte

Cuatro jóvenes de entre 13 y 22 años murieron tras chocar el auto en el que viajaban contra el acoplado de un camión cuando eran perseguidos por un patrullero en la localidad bonaerense de San Miguel del Monte, y por el hecho desafectaron a los dos policías que iban en el móvil y al jefe de turno en la comisaría local, informaron hoy fuentes de la fuerza.

En el marco de la investigación, desde el entorno de las víctimas afirmaron que uno de los policías involucrados efectuó disparos durante la persecución y eso hizo que los adolescentes pretendieran escapar, pero la versión fue desmentida por los efectivos, ante lo cual, la Justicia dispuso el secuestro de las armas para que sean cotejadas por peritos de la Gendarmería Nacional.

Según las fuentes, todo comenzó cerca de la 1 del lunes último, cuando cinco jóvenes a bordo de un Fiat Spazio gris chocaron contra un acoplado estacionado al costado de la ruta nacional 3, a la altura de San Miguel del Monte, unos 115 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires.

Como consecuencia del impacto, murieron cuatro de los ocupantes, identificados por la Policía como Carlos Aníbal Suárez (22); Gonzalo Domínguez (14), Camila López (13) y Danilo Sansone (13), mientras que una adolescente de 13 años sufrió graves lesiones y quedó internada en el Hospital El Cruce de Florencio Varela.  

Según se desprende del testimonio de allegados, los cuatro menores eran amigos y se habían conocido en la Escuela Media de San Miguel del Monte. Siempre en base a lo que contaron sus familiares, solían juntarse en la zona de la costanera en su tiempo libre para rapear y andar en skate.

Ese día Camila había estado toda la tarde con su mejor amiga Rocío y le había pedido permiso a su mamá para que se quedara a dormir en su casa y pudieran ir juntas al colegio al otro día. A la noche se habían quedado sentadas en la vereda, que era donde tenían mejor señal con sus celulares, riéndose y conversando.

Después de un rato y como una travesura, Rocío y Camila -que hacía muy poco se había cambiado a ese colegio- se fueron con sus dos otros amigos a "dar una vuelta" en el auto de Aníbal, que era más grande que ellos, pero era primo de otro de sus compañeros de colegio.

Luego tuvo lugar la tragedia que ha dejado sumida a una gran parte de la comunidad de San Miguel del Monte en una profunda tristeza. 

El día del accidente Camila había estado compartiendo una charla con su amiga Rocío con quien decidió salir a pasear en auto con unos amigos. Cuando Yanina Zarzoso, la mamá de Camila, supo del accidente, le costó creerlo porque ellas no le habían avisado que se iban.

La madre de Gonzalo, en tanto, señaló que su hijo le pidió permiso alrededor de las 22.00 del domingo para juntarse con su amigo Danilo. La idea era "rapear en la plaza. Cerca de las 2 de la mañana se despertó y se dio cuenta de que Gonzalo todavía no había llegado.

Preocupada, vio desde su teléfono que los portales de noticias reportaban un accidente en la Ruta 3 y ya no se pudo dormir más. "El corazón me decía que mi hijo podía estar ahí". Tras dirigirse al nosocomio local los médicos la desafiaron "si se anima, hay dos cuerpos sin reconocer". Según cuenta esta madre, "No sé de dónde saqué fuerzas y pedí entrar a la morgue. Lo reconocí por sus piecitos". 

El padre de Danilo calificó a su hijo como "un chico bueno, que jugaba a la pelota, a los autitos, iba a al escuela. No robaba, no tomaba alcohol, no se drogaba. Se asustaron porque los perseguían y los balearon por la espalda. Los hicieron pedazos".  

Anibal Suárez, oriundo de Misiones, se encontraba viviendo en Monte en la casa de sus tíos, quienes le habían regalado el vehículo de la tragedia. Según relató Hugo, el tío que se lo cedió, en diálogo con el canal Crónica, Aníbal le tenía miedo a la policía porque en otra oportunidad lo habían parado, le habían pedido una coima y le habían sacado 4 mil pesos que había juntado para ese fin.

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