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Jugando al pádel, detuvieron a un barra acusado de un crimen en 2015

Es Miguel “El Negro” Tobar, cuya detención ya había sido avalada por la Cámara hace un mes. Le endilgan haber matado a tiros a un joven en 29 y 81, junto a, por lo menos, otras tres personas. Accedió a declarar. Y negó todo

15 de Junio de 2019 | 03:33
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Hace poco más de un mes, Miguel “El Negro” Tobar (39) se presentó en los Tribunales de La Plata con un bolsito alistado para la cárcel, acusado -como está- de ser el autor material de un crimen ocurrido hace casi 4 años, pero como el juez de garantías no había recibido todavía el fallo de la Cámara que dejaba firme la detención, el reconocido barra de Estudiantes volvió a su casa. Hasta antenoche, cuando varios policías irrumpieron en el complejo de pádel donde jugaba con amigos, en 11 y 522, y -esta vez sí- lo llevaron preso.

Le imputan su participación en el crimen ocurrido el 3 de octubre de 2015 en un departamento del primer piso de la torre F de un complejo habitacional de 29 y 81, donde desconocidos abrieron la puerta a patadas y descargaron varios disparos contra los presentes, uno de los cuales perforó el pecho de Iván Couste (21), matándolo en minutos.

“En realidad buscaban ajusticiar al dueño de la casa, pero estaba acompañado y murió otra persona”, explicó un pesquisa.

La causa se caratuló “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por el empleo de arma de fuego y tentativa de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por el empleo de arma de fuego”.

Igual que Tobar, Cristian Gambini, y Darío Rodríguez están sospechados de ser los autores del crimen, mientras que a un cuarto sujeto, Nahuel Miño (detenido por otro hecho), le endilgan una participación necesaria, informaron fuentes judiciales.

Sabíamos que este hombre jugaba al pádel, fuimos pacientes y no tuvo otra opción cuando llegamos y lo sorprendimos”, dijo uno de los investigadores.

La causa por el crimen de Couste tuvo la particularidad de que el defensor de Tobar, Damián Barbosa, denunció al fiscal original, Álvaro Garganta, ante la Comisión Bicameral para Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios, por las supuestas irregularidades en que habría incurrido en la instrucción.

Argumentó, entre otras cuestiones, que para implicar a los acusados usó “los supuestos dichos de una testigo” que “se negó a aseverar hechos que desconocía por completo”, por lo que “introdujo lo que no dijo a través de un supuesto testigo de identidad reservada”.

Del otro lado replicaron que a la joven “no se le tomó declaración por encontrarse en absoluto estado de vulnerabilidad y ser pareja de un integrante de la misma banda”, además de resaltar que el fallo de la “cámara avaló la instrucción fiscal”, no obstante lo cual, y para “mayores garantías de las partes”, Garganta se excusó de seguir instruyendo el caso.

Así las cosas, pasó a intervenir el fiscal Marcelo Romero, quien ayer indagó a Tobar y lo escuchó desvincularse del hecho al argumentar que lo involucran “personas que no fueron testigos directos” e insistir en que “otra joven rectificó su declaración inicial”, desligándolo de su participación.

“El Negro”, junto a su hermano, es un histórico barra de Estudiantes y su nombre estuvo involucrado en varios hechos policiales, algunos de los cuales fueron ciertamente resonantes. Hace 10 años, por ejemplo, estuvo preso por el triple crimen de los policías en la planta transmisora de 7 y 630, aunque terminó sobreseído, igual que otros barras.

En 2017 apareció en una foto posando con Jhon Jairo “Popeye” Velásquez, el famoso sicario de Pablo Escobar (ver aparte) y en abril de 2018 su nombre volvió a sonar por un operativo policial que retuvo a una veintena de barras pincharratas en la puerta de ingreso a la cancha de Quilmes, acusados de “resistencia a la autoridad”.

“La ligó de rebote”

La noche en que lo mataron, Couste estaba junto a su novia y otra pareja en un departamento de 81 y 29. La cena fue violentamente interrumpida por varios desconocidos que abrieron la puerta de esa vivienda a patadas.

Walter Couste (49), papá de la víctima, contó entonces que “los asesinos fueron a ese departamento para matar al joven de la otra pareja, al parecer por un ajuste de cuentas por una deuda por venta de drogas o por una cuestión de marcar territorio” en esa misma actividad, especuló.

Lo concreto es que los criminales “hicieron más de 20 disparos”.

El otro hombre logró ponerse a salvo tirándose por una ventana. Las mujeres se escondieron en una pieza. Y Fernando no tuvo chance alguna.

“La ligó de rebote, porque buscaban al otro”, expresó Walter.

 

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