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PEOR, IMPOSIBLE. JUGANDO COMO EN EL ARENA FONTE NOVA DE SALVADOR, SERÁ MUY DIFÍCIL QUE LA SELECCIÓN NACIONAL PUEDA CORTAR LA MALA RACHA

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El debut de Argentina en la Copa América de Brasil, con derrota 2-0 frente a Colombia, no estuvo ni cerca de lo que se esperaba en la primera competencia seria tras el fracaso que resultó el Mundial 2018 de Rusia

Messi fue víctima de una marca férrea y por momentos brusca por parte de Colombia. Mal paso inicial / AFP

Peor no pudo haber sido el debut de la Selección nacional en la Copa América: derrota 2-0 frente a Colombia y un nivel de juego alejado de las necesidades básicas, por más que se trata de un equipo en proceso de recambio. En el primer tiempo, fue una sombra, verdaderamente, donde ni siquiera Lionel Messi pudo diferenciarse, y después, cuando pareció acomodarse, luego de 20 minutos interesantes, pagó con goles su desequilibrio defensivo.

El partido, disputado en el estadio Arena Fonte Nova, de Salvador, abrió el Grupo B, que hoy -desde las 16- continuará con Paraguay-Qatar, en el Maracaná, de Río de Janeiro, y para el representativo albiceleste significó un papelón, pues tras el fracaso en el Mundial de Rusia 2018, este certamen continental asoma como la posibilidad de un volver a empezar.

El Mundial, y las ediciones anteriores de la Copa América, en Chile y Estados Unidos, en las que no pudo imponerse a pesar de llegar a la final, eran los antecedentes que pesaban y parecían empujar a un nuevo grupo en la búsqueda de interrumpir una racha adversa que a nivel continental tiene como referencia Ecuador 1993.

Ni bien se acomodaron, Colombia fue el equipo que dominó campo y pelota, dominando a un Argentina que rápido mostró debilidades. Guido Rodríguez y Paredes jugaron superpuestos, liberando a los organizadores del seleccionado Cafetero.

De entrada, el conjunto albiceleste mostró alguna intención de mover la pelota, aunque la idea fue desarrollada con una lentitud que favoreció a los marcadores, y cuando la posesión cambió de dueño las complicaciones fueron mayores.

Sin frescura, ni presión ordenada, los argentinos quedaron cada vez más apretados en el fondo, con la intención de salir por abajo. Y justamente ahí apareció otro problema: la falta de precisión y panorama para salir limpio.

Un par de entregas comprometidas desembocaron en sustos para Armani, y animaron a un rival que desplegó variantes que lo dejaron más cerca de la apertura en buena parte de la etapa inicial.

No transmitió nada Argentina a nivel equipo, lo cual se hizo más notorio al no aparecer sus jugadores más capacitados para desarrollar juego. Empezando por Messi, y detrás el resto: Agüero, Di María, Lo Celso...

Los laterales se mostraron contenidos para ganar metros por los carriles, y en ese marco, el seleccionado dirigido por Scaloni por un momento aguantó como pudo en el fondo y salió, o pretendió hacerlo, con pelotazos largos.

El arco de Ospina le quedó lejísimos, tanto que salvo un pelotazo al Kun, que no se animó en la puerta del área, y de una aparición de Messi por derecha, que no pasó a mayores, lejos estuvo de inquietar.

Por el contrario, los volantes de Colombia se multiplicaron para presionar, recuperar y jugar, ganando metros hasta el borde del área. Con un par de situaciones de alto riesgo, más por equivocaciones de los que salían que por aciertos propios.

Le faltó una mayor determinación al elenco de Carlos Queiroz, que a primera hora debió gastar un cambio por una lesión sufrida por Luis Muriel. En su lugar ingresó Roger Martínez, y no le costó adaptarse al trámite.

Scaloni buscó algún tipo de solución para el segundo tiempo con la salida de Di María, y en su lugar ubicó a Rodrigo De Paul. No alteró el dibujo, es cierto, aunque una mayor participación de Messi corrigió la imagen de Argentina.

Una apilada de Messi, un pelotazo de Paredes y una entrada fuerte de Cuadrado sobre el rosarino, que mereció la tarjeta de amonestación, fueron postales que ilustraron el crecimiento de un equipo que pareció despertar.

Más todavía cuando Agüero recibió volcado sobre la izquierda y cruzó un centro alto que conectó Otamendi de cabeza... Reaccionó el arquero tapando abajo, y Messi no pudo completar porque la pelota se le fue junto a un palo.

La mesa estaba servida para que llegara el gol argentino, pero no... Un cambio de frente desde la derecha viajó por sobre el cuerpo de Saravia, Roger Martínez recibió libre, dejó en el camino al lateral y sacó un derechazo que se metió junto al segundo palo de Armani.

Colombia 1 - Argentina 0, el resultado menos pensado, y todos los fantasmas entraron a la cancha, maniatando a un seleccionado que perdió el control de la situación por completo. Ni Messi encontró el modo, y las variantes dispuestas por Scaloni no aportaron nada.

Otra salida rápida de los colombianos, de nuevo comenzando por derecha y continuando por izquierda, determinó un centro bajo que conectó Duván Zapata, el ex Estudiantes, ante la mirada impotente de todos los marcadores. El papelón ahora se vistió de 2 a 0, con una sensación de más de lo mismo. El próximo rival será Paraguay, el miércoles en el Mineirao de Belo Horizonte, con menos margen de error.

 

 

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