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De Tolosa a villa Elisa

En la zona Norte arrecian los “escruches” y los vecinos piden más seguridad y patrullajes

Entre el fin de semana y ayer desvalijaron el consultorio de una pediatra, un club de fútbol infantil y varias casas de El Rincón

EL CONSULTORIO DE 47 entre 7 y 8, VILLA ELISA, DONDE EL LUNES A LA TARDE SE PRODUJO UN ESCRUCHE/ROBERTO ACOSTA

En 425 entre 133 y 134, UN LADRÓN FUE ASUSTADO POR LA ALARMA / EL DIA

“​​​​​​​El barrio era tranquilo hasta que hace unos cinco años empezaron a robar seguido. A nosotros es la primera vez que nos pasa, pero se llevaron cosas importantes” - Andrés Citriano - Esposo de la damnificada

La inseguridad que viene castigando a la zona norte platense tuvo entre sus damnificados -casi sobre el epílogo de la tarde del lunes- a una pediatra de larga trayectoria profesional, Isabel Zamudio (63), en su consultorio particular de 47 entre 7 y 8, de Villa Elisa. Según contó a este diario su esposo, Andrés Citriano (63), estiman que los ladrones ingresaron alrededor de las 19.30 del lunes, aprovechando que “no había nadie porque ese día mi mujer no atiende”.

Para colarse en la propiedad, los delincuentes barretearon primero la puerta de rejas de la entrada y luego otra de ingreso al consultorio.

“Se llevaron un televisor led que pusimos en la sala de espera para entretener a los chicos”, refirió Citriano antes de resaltar que lo que más lamentan es la sustracción de la notebook en la que su esposa “tenía las fichas con las historias clínicas de 1.500 pacientes”.

“Hasta se llevaron algunos controles remotos”, acotó. Tanto Citriano como su mujer -que hasta hace un lustro trabajó como pediatra por 40 años en el Hospital de Niños- lamentaron que “hasta nos dañaron algunos cajones del escritorio y rompieron recetarios de IOMA”. Asimismo, el hombre sospecha que los autores de este escruche serían de la zona.

Reflejó que su mujer “atiende por lo general a chicos de familias de pocos recursos económicos”, algunos de los cuales conoció como pacientes en el Hospital de Niños. “Lo que más indigna es que estemos lamentando lo que pasó, cuando ella siempre que puede regala algunos medicamentos o en los casos de padres que no pueden pagar, les devuelve la plata de la consulta”, cuestionó

Supone Citriano que “muchos piensan que por ser médica gana mucha plata, pero puso este consultorio acá porque la casa es de mi suegra y todavía la estamos reacondicionando porque no podíamos seguir pagando el alquiler” de otra vivienda de la zona.

Ayer, el hombre terminó de reparar los daños de las cerraduras que forzaron.

Por último, Citriano reveló que su mujer “quedó afectada anímicamente” por el robo, tanto, que ayer “no pudo venir a atender.

“Lo hará el resto de la semana”, aclaró en la charla que mantuvo con EL DIA.

TRES CASOS EN POCOS MESES

Por otra parte, en el área comprendida entre las calles 424 a 426 y de 133 a 135, los frentistas aseguran que los delitos “son cosa de todos los días”.

“Estamos cansados y movilizados por los reiterados casos de inseguridad”, le confiaron a este diario.

La semana pasada, autores desconocidos intentaron ingresar de manera violenta en una finca ubicada en 426 entre 134 y 135, pero la empleada alcanzó a darse cuenta a tiempo.

Asustados -o sin ganas de enfrentar a la mujer-, los sujetos emprendieron la huida. En tanto, una situación similar se vivió en las primeras horas de la mañana de ayer, cerca de las 7, a pocas cuadras de donde ocurrió el episodio mencionado, en una casa de 425 entre 133 y 134. Hasta allí se acercó un sujeto en bicicleta, sorteando las piedras de la calle de tierra.

Vestía ropa deportiva azul y llevaba un gorro de lana blanco, con una bufanda que le tapaba parte del rostro. Como todo quedó grabado por las cámaras de seguridad de una propiedad lindera, los damnificados pudieron observar cada movimiento. Así es que se lo ve mirar cada una de las viviendas, como buscando algún punto débil para poder ingresar, hasta que elige una en particular.

Tras arrojar la bicicleta en el medio de la calle, se acerca con cierta premura hacia el portón de metal, donde comienza a “trabajar” la cerradura hasta conseguir vulnerarla. “Logró meterse en el jardín, aunque por fortuna un vecino lo vio y activó la alarma. Parece que al tipo le dio miedo y se fue sin llegar a robar nada”, señaló uno de los moradores del barrio.

“Falta iluminación en este sector de Villa Elisa, no hay patrullajes tampoco. Hace poco tuvimos un asalto a mano armada a una embarazada en la esquina, la verdad es que tenemos miedo”, añadió.

El hombre se refería al incidente del 2 de julio en el que un sujeto bien vestido le preguntó a una chica con una beba en brazos cómo debía hacer para llegar hasta el Camino General Belgrano. La señora que trabaja en un inmueble de 133 y 426, se acercó para ayudarlo y en ese momento una segunda persona saltó el muro, le quitó la llave y a punta de pistola y la obligaron a regresar al interior. Iban “bien vestidos y hablaban poco entre ellos”, le dijo en aquella oportunidad la víctima a EL DIA. En 15 minutos se alzaron con varios objetos de valor, dos TV, una consola de juegos, dos computadoras y algunas cosas más.

UN CUENTO DEL TÍO Y UNA MOTO

Por otro lado, en 505 y 31 un joven cayó en un cuento del tío al intentar a ayudar a una mujer, y en el proceso le sustrajeron la moto. El hecho tuvo lugar el lunes a las 22.30, mientras el motociclista se encontraba transportando un pedido para la pizzería en la que trabaja. Al llegar a esa esquina se topó con una chica que le pidió “una mano para hacer arrancar” el rodado que, presuntamente, se había parado sin motivo, señaló el damnificado. Él accedió y enseguida se acercó un individuo armado que “salió de la nada” y lo apuntó.

Me sacaron la moto y el casco a punta de pistola, también algo de plata que tenía y después se escaparon para el lado de la cantera de 133 y 501”, detalló con resignación y “mucha bronca”, ya que se trataba de “una herramienta de trabajo”. Se trata de una Motomel 110 color negra que habría aparecido ayer a metros de donde fue hurtada, en 28 entre 501 y 503.

UN ROBO QUE DUELE EN TOLOSA

Por último en el club de fútbol infantil “Autonomía”, de 115 entre 524 y 525, los padres de los chicos que concurren a la institución se encontraron en las últimas horas con que faltaban los reflectores en los postes de la canchita de fútbol. “Con mucho sacrificio habíamos comprado seis reflectores LED hacía muy poco tiempo. Para un club de barrio que participa en Lisfi, significaba mucho. Estamos muy tristes”, contó a este medio Pablo, uno de los padres que también es parte de la comisión directiva.

“Esta es una entidad deportiva muy humilde que cumple un rol social muy importante. Acá concurren chicos de barrios como El Mercadito y otras zonas de Tolosa. Acá se contienen a decenas de niños”, detalló.

“Hicimos la denuncia y a su vez estamos buscando cámaras de un vecino para poder identificar el momento y a quienes cometieron el hecho”, explicó.

En Tolosa hurtaron los reflectores de la cancha de un club de fútbol infantil de 115 entre 524 y 525

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