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La Ciudad |Opinión
La flor que echó raíces en la cultura

La flor que echó raíces en la cultura

Por: Julio Milat

22 de Noviembre de 2020 | 04:22
Edición impresa

Naturalista, director del MOCIA

Alguien dijo alguna vez que no hay mayor espectáculo de la naturaleza como la floración del ceibo, y así es, sus racimos de flores rojas y carnosas, rematando contra el verde de ramas abiertas, en un hermoso árbol de corteza rugosa.

Su elección como flor nacional, compartida con Uruguay, tiene un largo camino.

En las fiestas de la celebración del aniversario de nuestra independencia, un grupo de destacados naturalistas como Ángel Gallardo, Cristóbal Hicken y Eduardo Holmberg, tuvo la iniciativa de que nuestro país tuviera emblema floral y propusieron a la pasionaria o mburucuyá.

Luego, en 1928, la Revista de las Ferias, llevó a cabo una encuesta de la que participaron alrededor de 8.000 personas. Allí ganó la magnolia y en segundo lugar el ceibo.

El Director del Museo de Historia Natural, Doello Jurado, observó que la magnolia no era autóctona, sino norteamericana, y así quedó consagrado el ceibo.

El periódico La Razón repitió la encuesta en 1930, y con 20.000 votos a favor consagró al ceibo y el diario la proclamó Flor Simbólica Nacional.

Su impronta echó raíces en la cultura, como su conocida leyenda guaraní, que cuenta la historia de Anahí, cuya alma es resguardada en las flores del ceibo.

O el relato de Marcos Sastre en su obra “El Tempe argentino”, legado magistral de la naturaleza del Delta, donde refiriéndose al ceibo escribe: “El junco y el ceibo son los operarios que la naturaleza emplea para elevar los bajíos y los bancos sobre el nivel de sus aguas, y reunir los materiales que deben componer la tierra vegetal de las islas nacientes”.

En nuestra región del Delta de Río Santiago, sus dos islas Santiago y Paulino, resguardan todavía los ambientes más representativos de la costa del Plata, el Pajonal Ceibal, un mar de pajas bravas y espadañas, tachonados con árboles de ceibos. Un humedal vital que persiste resguardando los mejores tesoros de nuestra ribera.

 

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