Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Buscar
Dólar Oficial $99,43
Dólar Ahorro/Turista $164.06
Dólar Blue $151,00
Euro $116,58
Riesgo País 1580
Espectáculos |EN DIÁLOGO CON EL DIA
Martín Slipak: “La obra es una excusa para acompañar un hecho”

En “La ilusión del rubio”, una producción del Teatro Nacional Cervantes que llega este domingo a La Plata, el actor aborda un pedido de justicia dándole vida a un joven desaparecido en democracia

Martín Slipak: “La obra es una excusa para acompañar un hecho”

Martín Slipak en una escena de “La ilusión del rubio”, obra basada en un caso policial que dirige el platense Gastón Marioni

María Virginia Bruno

Por: María Virginia Bruno
vbruno@eldia.com

16 de Marzo de 2021 | 02:17
Edición impresa

Son varias las razones por las que podría decirse que este es uno de esos proyectos que serán difíciles de olvidar para Martín Slipak (32), en tanto se trata de una producción del Cervantes, con la que debutó en el formato unipersonal, interpretada sin público y estrenada en pandemia de manera online. Pero el joven actor elige quedarse con que “La ilusión del rubio” (con la que el fin de semana llegará a La Plata) es una de esas obras que esconden, más allá del hecho artístico, una intención política. En este caso, un pedido de justicia.

Escrita por Santiago San Paulo, y dirigida por el platense Gastón Marioni, la obra trae al escenario la historia real de Facundo Rivera Alegre, un joven cordobés desaparecido en la ciudad de Córdoba el domingo 19 de febrero de 2012, a los 19 años de edad. La noche del sábado salió a un baile de cuarteto y no volvió más. En 2015 la Justicia de Córdoba, luego de un juicio plagado de irregularidades, dicta sentencia declarando culpable de homicidio doblemente agravado a un joven del barrio Maldonado. La investigación se detuvo y Facundo sigue desaparecido. Sus familiares y amigos lo siguen buscando.

“Es un proyecto muy significativo, sobre todo, por la temática que aborda -admitió Slipak, en diálogo con EL DIA-. Meterse con un material que tiene que ver con un pibe desaparecido en democracia o que mi primer acercamiento haya sido tener un Zoom con la mamá de ese chico, son sentimientos que te dejan una marca muy profunda. Y si bien no me pasa mucho de olvidar lo que hago, es cierto que me está pasando mucho cuando la obra es una excusa para acompañar un hecho, como en este caso”.

Según Slipak, “la obra está acompañando algo que es mucho más interesante que la obra y es un pedido de una mamá porque se haga justicia por su hijo y porque aparezca; pero también es un pedido de una sociedad porque se haga justicia por todos los que no están”.

El intérprete, a quien hemos visto crecer a través de diferentes personajes tanto en cine como en teatro y en televisión, pero al que quizás muchos recuerden por su papel de adolescente conflictuado y en crisis permanente con sus padres (Julio Chavez y Cecilia Roth) en “Tratame bien” (2009), también es protagonista de “Jauría” (de Nelson Valente, en el Picadero), otro caso policial llevado a las tablas y tristemente conocido como “La manada”, sobre el grupo de cinco hombres que violó a una joven durante las fiestas de San Fermín en Pamplona (España).

Ser parte de estos dos proyectos, que difieren en contextos y ubicaciones geográficas, pero que comparten una intención, hacen vivir al intérprete que debutó en la tele en el recordado “Magazine For Fai” (1995), un presente profesional movilizante.

“Son obras que no están hechas solamente por la obra en sí misma sino que son parte de un movimiento. Y cuando uno se siente afín a ese tipo de movimientos, la obra toma una significancia mayor”, manifestó el actor que antes de abordar sendos proyectos sintió la necesidad de ir a buscar algo que no estaba explícito en los textos para ayudarle a delinear sus personajes.

“En los dos casos me llevó a investigar y curiosear sobre cómo las coberturas de los medios de comunicación volvían menos claros los casos, los volvían ambiguos, lo deformaban, los embarraban”. En el caso de “La ilusión del rubio”, el hecho de estar solo en el escenario le dio una posibilidad más lúdica porque el formato unipersonal permite “producir juego constantemente”.

En este sentido, reconoció que “lo lindo, por el lugar que agarramos con Gastón Marioni este material, fue justamente tratar de traer un poco la vitalidad de este pibe, no solamente hablar de la desaparición y de lo terrible sino, justamente, rescatar su vitalidad, su juego, su deseo, su amor por su hija, por la música”.

Así, a pesar de la densidad y oscuridad de la trama, la ilusión de ese rubio que soñaba con cantar en los bailes se hace presente y la obra se hace hasta alegre por pasajes, haciendo que el drama se vuelva digerible.

“Nosotros creemos que una ilusión podría ser aparecer y que se haga justicia pero también una ilusión podría ser la de alguna vez pararse en un escenario y cantar sus canciones o jugar porque era un pibe joven que jugaba. Entonces, me parece que ese juego que tenía él, es el juego que nosotros brindamos arriba del escenario”, explicó.

En relación a las licencias ficcionales que se utilizaron en la pieza, y de las que él mismo echa mano, remarcó que “esos permisos que yo me doy en escena podrían ser los permisos que Facundo se daría arriba de un escenario”, algo que si bien es imposible de comprobar en tanto “es una teoría porque Facundo no está”, lo que hicieron fue apropiarse desde el respeto de esa ausencia y visibilizarla.

“Yo, internamente, le pido permiso a él para representarlo porque es algo muy delicado y muy valioso”, consideró Slipak, consciente de que personaje real y actor son dos personas diferentes, que han llegado al mundo con privilegios distintos, y que es necesario “hacerse cargo de esa situación” y no caer, como suele pasar, en un intento de imitación facilista.

De movida, “La ilusión del rubio” muestra sus cartas. Para el actor, “evidenciar de entrada el pacto en el que uno dice ‘yo soy un actor de Buenos Aires y me tomo el permiso de hacer o de jugar a ser un poco este pibe que ya no está y que no puede pedir justicia’, es poner sobre la mesa que es una maquinaria teatral y, a la vez, que es una denuncia política”.

“Es un pedido de una mamá pero también es un pedido de una sociedad porque se haga justicia”

 

¿Existe una presión extra a la hora de abordar un personaje que existe o existió? Con honestidad, afirmó que no. “Me parece que el compromiso con el público siempre está porque si el público te brinda algo tan valioso como su tiempo, está bueno poder brindarle algo que esté a la altura de eso tan valioso. Entonces, el compromiso, una vez que uno se para frente al público, está un poco en todo lo que hace”, argumentó.

Protagonista de “Pepper, todo por un like”, una serie que aborda el aspecto más negativo y crudo que se esconde detrás de las redes sociales que, espera, pueda llegar a producir su segunda temporada (los primeros capítulos se pueden ver en Flow), Slipak despunta por estos días el vicio de la dirección cinematográfica, una faceta en la que le gustaría poder seguir incursionando.

“Actuar me fascina pero hay algo de lo nuevo que, en la dirección, me acerca un poco como al éxtasis que sentía las primeras veces que actuaba. A mí me cuesta mucho concentrarme y la verdad es que dirigir me lleva a un lugar de concentración absoluta y de descubrimiento muy pleno. Si bien la actuación tiene mil facetas, lo que tiene la dirección para mí es que te abre el umbral de un montón de cosas muy interesantes, como cuestiones rítmicas, musicales, pictorales, temporales, de los simbólico. Siento que es algo que engloba muchas cuestiones que me interesan mucho y por eso lo disfruto tanto”, aseguró Slipak.

“Soñé que carneaban a Tom” es el nombre de su nuevo filme, actualmente en montaje, una producción tan personal que le cuesta definir aunque adelantó “que habla un poco de la locura y de una obsesión que tengo yo que es la imposibilidad de entender la mente del otro; en eso de pensar en lo imprevisible que es la cabeza del que tenemos al lado”.

Su primer corto, llamado “Céline”, está protagonizado por Marilú Marini, y se puede ver gratis en Cine.Ar.

Como actor, lo que más lo entusiasma por estas horas es el regreso a La Plata con dos funciones presenciales de “La ilusión del rubio” que serán el domingo a las 20.30 y 22.15 en Teatro Estudio (3 entre 39 y 40); sala que el sábado a las 22 abrirá su temporada artística con “Nina” de Patricia Suárez, bajo la dirección de Jorge Diez y con protagónico de Ana Padilla, que narra la vida de una tal Nina a la que le dicen la gaviota y que recuerda, revive y vive años después, mientras trabaja en el guardarropas de un teatro en donde representan esa noche la obra “Tres hermanas” de Antón Chejov.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE

+ Comentarios

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...
Básico promocional
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$30.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $265.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla