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La importancia de detectar y controlar

Por Dra. Adriana Iturzaeta *

La hipertensión arterial (HTA) es el principal factor de riesgo de morbimortalidad del adulto a nivel mundial y actualmente se sabe que en muchos casos la HTA comienza en la infancia.

Se estima que afecta alrededor del 3 al 5% de los niños, niñas y adolescentes (NNyA), se incrementa en la adolescencia y es mucho más prevalente entre aquellos que tienen obesidad.

En los últimos años la prevalencia de presión arterial elevada en NNyA ha ido en aumento, y en gran parte debido a la epidemia global de la obesidad en la infancia. A este incremento contribuyen el sedentarismo y la mala alimentación. Además, los NNyA que tienen antecedentes familiares de HTA tienen más probabilidades de desarrollarla. Hay que tener en cuenta que los niveles de presión arterial en los primeros años de vida y la historia familiar de HTA son los principales predictores de HTA en la edad adulta.

Las causas más frecuentes de HTA sobre todo en niños más grandes y adolescentes es la HTA primaria o esencial y en niños más pequeños es más probable que se produzca por causas renales, vasculares o endócrinas entre otras.

Se recomienda medir la presión arterial anualmente en los controles de salud a los niños y niñas sanos a partir de los 3 años y a los adolescentes. También se recomienda medir la presión arterial en cada consulta desde el nacimiento a quienes presenten enfermedades subyacentes que predispongan el desarrollo de hipertensión como son: los que nacieron prematuros, con bajo peso al nacer, con cardiopatías congénitas, enfermedades renales, endocrinológicas, obesidad, diabetes mellitus, etc. y con antecedentes familiares de padres, abuelos y hermanos de hipertensión arterial.

El diagnóstico se realiza luego de varios registros de presión arterial elevada en diferentes consultas médicas.

Como consecuencias a corto, mediano y largo plazo de esta entidad sin control clínico ni tratamiento oportuno, puede desarrollar daño de órganos blanco (riñón, corazón, ojos, cerebro y microvasculatura arterial).

Las principales medidas de prevención son conocer la presión arterial y tener hábitos saludables que incluyen una dieta sana, mantener un peso adecuado, actividad física regular, evitar el sedentarismo y el tiempo prolongado de pantallas (teléfonos celulares, televisión, computadora, videojuegos, etc.), evitar otros factores de riesgo como tabaco, alcohol y drogas.

La alimentación de un NNyA debe ser variada y equilibrada con los nutrientes y calorías necesarias para su crecimiento. Se recomienda aumentar el consumo de verduras y frutas, de fibras, carnes magras, legumbres, frutos secos, consumir lácteos descremados, disminuir la ingesta de grasas presentes fundamentalmente en los ‘snacks’, embutidos, dulces y golosinas, así como también reducir el consumo de sal y bebidas azucaradas. Servir porciones de tamaño razonables y beber agua. Estas recomendaciones deben ser implementadas con educación nutricional, con la participación familiar y con acompañamiento a largo plazo. Con respecto a la actividad física se aconseja que la misma sea de al menos 1 hora diariamente, de moderada intensidad, incluyendo actividades recreativas y juegos. Es importante tener en cuenta que el ejercicio no debe suspenderse ante registros de presión arterial elevadas aisladas e incluso con hipertensión estadío 1.

Todas estas medidas de dieta saludable junto con la actividad física aeróbica y mantenimiento de un peso adecuado forman parte del tratamiento no farmacológico de los NNyA hipertensos y ante la falta de respuesta favorable a los cambios de estilo de vida saludable, se evaluará medicación antihipertensiva.

Es importante conocer y controlar la presión arterial en la población pediátrica. Implementar medidas de prevención, la detección oportuna de la hipertensión y su adecuado tratamiento permitirá modificar el riesgo cardiovascular desde la infancia hacia la vida adulta.

*Médica pediatra, nefróloga infantil / Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial

La HTA puede afectar riñones, ojos corazón, cerebro y microvasculatura arterial

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