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Al rescate de lo buffo

Con la participación de la soprano local Paula Almerares, el Colón estrenó su nueva producción de este clásico de Mozart

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8 de Abril de 2016 | 01:32

NicolAs Isasi

Don Giovanni: Erwin Schrott (5, 8, 10, 12) Homero Pérez Miranda (6, 9) Donna Anna: Paula Almerares (5, 8, 10, 12) Daniela Tabernig (6, 9) Donna Elvira: María Bayo (5, 8, 10, 12 ) Mónica Ferracani (6, 9) Don Ottavio: Jonathan Boyd (5, 8, 10, 12) Santiago Bürgi (6, 9) Leporello: Simón Orfila (5, 8, 10, 12) Lucas Debevec Mayer (6, 9) Zerlina: Jaquelina Livieri (5, 8, 10, 12) Marisú Pavón (6, 9) Masetto: Mario De Salvo (5, 8, 10, 12) Gustavo Feulien (6, 9) Comendador: Lucas Debevec Mayer (5, 8, 10, 12 )

 

Estrenada un lunes 29 de octubre de 1787 en el Teatro de Praga (actualmente Teatro Estatal), como “Il dissoluto punito, ossia il Don Giovanni”, es una de las óperas más conocidas y representadas de Wolfgang Amadeus Mozart. Escrita por Lorenzo Da Ponte, la obra se basa en el mito de Don Juan y en “El burlador de Sevilla” (1630) de Tirso de Molina.

La dirección musical de esta versión estrenada el martes en el Colón, estuvo a cargo de Marc Piollet, francés formado en la Hochschule der Künste en Berlín y ganador del premio Dirigenten-Forum del Deutscher Musikrat en 1995. Su relación con el Colón comenzó en 2012 cuando abrió la temporada con “Carmen”. Actualmente colabora con la soprano Annette Dasch y con el pianista Lang Lang, que se presentará nuevamente en el país a mediados de año. Y a su vez trabaja con la Junge Sinfonie Berlin y con la Sinfónica de Hanze, que fomenta el desarrollo de jóvenes músicos y estudiantes.

La dirección escénica estuvo a cargo del español Emilio Sagi (ex director del Teatro Real de Madrid), quien estudió musicología en Londres. Desde 1990 abarca un repertorio disímil que va desde la zarzuela barroca hasta la ópera contemporánea con más de treinta producciones en los escenarios más prestigiosos de Europa, Asia y América. Su última participación en el Colón fue con “I Due Figaro” (2012), donde obtuvo el premio de la crítica musical al mejor espectáculo del año. En el caso de “Don Giovanni”, es la primera vez que realiza esta obra a pesar de su larga trayectoria. Y desde el vamos, afirmó que no pretendía hacer lo que no se había hecho, sino su idea. El resultado es una puesta arquetípica y austera, pero de poco encanto visual, con algunos papeles que carecen de maduración actoral.

La propuesta escenográfica de Daniel Bianco tiene una buena realización si bien parece algo estereotipada. Un gigantesco marco dorado cubre por completo la embocadura del escenario, y un telón translúcido oficia de soporte para la proyección de un telón recogido de similares características al viejo telón del teatro. Una vez adentro, al descubrirse la escenografía corpórea, aparece una serie de columnas (también doradas), con capiteles y unos paneles que simulan ser paredes, que luego subirán arbitrariamente para mostrar algún fondo diferente. Un amplio lugar con puertas invisibles (pero entendibles) por encontrarse en las patas (los costados), como si se tratara de un gran palacio. Apenas algún que otro elemento de utilería, pero a simple vista recuerda una escenografía de ballet. El mayor problema de esta idea es que recurre a un reduccionismo absoluto del espacio, donde ese gran palacio aparece una y otra vez en cada cuadro y cada acto de la obra. Es así que el mismo lugar, con pequeñas variaciones producidas con la elevación de los paneles/pared, pretende ser: el palacio del Comendador, el exterior de la casa de Donna Elvira, el cementerio y las afueras de Sevilla, y todo el palacio de Don Giovanni, tanto por fuera como por dentro, donde transcurre la famosa cena del final. El vestuario de Renata Schussheim tiene una paleta acorde al “palacio general” que se plantea en la escenografía, con cambios o agregados sencillos pero correctos.

La platense Paula Almerares como Donna Anna supo defender su capacidad actoral y demostró una línea dulce y cuidada en la interpretación vocal que fue ensamblándose lentamente al resto. María Bayo como Donna Elvira fue graciosa y chispeante con buena seguridad para los agudos. El fiel criado Leporello (Simón Orfila) tuvo un desempeño intenso pero no tan cómico como otras veces, destacándose en su aria del catálogo. Jonathan Boyd como Don Ottavio deleitó a la audiencia con la belleza de su timbre y cantó “Dalla sua pace” con todo su esplendor. Mario De Salvo y Lucas Debevec Mayer demostraron su buena técnica y prolijidad vocal, aunque la revelación de la noche fue Erwin Schrott en la piel de Don Giovanni. Y no es para menos con su trayectoria en papeles mozartianos. Cantó su primera ópera (La Bohème) a los ocho años y supo que jamás haría otra cosa. A los 22 hizo su debut como cantante profesional. En 1998 obtuvo el primer premio en el concurso Operalia Plácido Domingo y esta la primera vez que actúa como protagonista en el Teatro Colón. Su voz, profunda e imponente, resonaba en toda la sala tanto en los conjuntos como solo. Su actuación tuvo todo tipo de matices y logró conquistar al público con pequeños detalles en la modulación de su voz, chistes o gestos físicos. De hecho, su phisic du rol recordaba al entrañable Joey, personaje que interpretaba Matt Le Blanc en la exitosa serie “Friends” de los años noventa.

La orquesta, coherente y equilibrada, estuvo en manos de Piollet, quien logró grandes momentos como la segunda parte de la obertura (allegro), el aria Madamina (más conocida como la del catálogo), Là ci darem la mano por Don Giovanni y Zerlina, o el cuarteto Non ti fidar, o misera. Paralelamente a esta segunda ópera de la temporada, se encuentra disponible el nuevo abono “Colón en Familia”, que comprende 2 espectáculos de ballet, ópera y 2 conciertos pensados y producidos para toda la familia, con entradas a precios accesibles. El acercamiento de los adolescentes al Colón es algo que está tomando forma y color desde este año con otra serie de entradas para jóvenes adultos que ayudan a desmitificar la relación de los más chicos con la ópera. Muestra de ello es el hecho que esta producción de Don Giovanni tuvo casi todas sus localidades agotadas aún antes del estreno.

 

 

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