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Sandro: un fenómeno social que atrae a varias generaciones

Qué hay detrás de la Sandromanía que estalla en cada cumpleaños del Gitano

Sandro: un fenómeno social que atrae a varias generaciones
20 de Agosto de 2003 | 00:00
"¿Qué representa Sandro para mí?: la pasión. Todo. Lo sigo desde los 14 años, y hoy ya tengo 55. Y no me canso de ir a sus recitales, de gritarle que lo amo, de escuchar sus discos. Es más. Mi tema preferido siempre fue 'Penumbras' y cada día me gusta más. Porque hoy cada vez que esa canción suena es como si abriera mágicamente el arcón de los recuerdos", dice Mabel Alí, una ama de casa de Ringuelet que ayer pasó el día pendiente del televisor viendo a la multitud que agasajaba a Sandro, en su cumpleaños número 58, a las puertas de su casa de Banfield. Alfredo Calvelo tiene 25 años menos que Mabel Alí y también reivindica a Sandro, pero desde un ángulo estrictamente musical: "es el Elvis argentino, lo sigo desde chico y en todos mis grupos hemos tocado temas de él. Creo que es un ídolo y que hace apenas cinco años se le empezó a dar el lugar que merece", dice Calvelo, un músico platense que lleva más de un centenar de shows al frente del grupo "Los Alquimistas" tocando covers de Sandro para un público mayoritariamente universitario.

Son postales que ilustran el fenómeno desatado alrededor de Sandro, el cantante popular devenido mito cuyo impacto social algunos hasta se animan a comparar con el de Carlos Gardel. Un fenómeno que encuentra su mayor expresión cada cumpleaños del cantante, celebrado por una mayoría de mujeres en la puerta de su casa de Banfield, movilización que ayer alcanzó una magnitud nunca vista: después de la crisis que en diciembre del año pasado puso al Gitano al borde de la muerte, se multiplicó el número de fanáticas que llegaron hasta el caserón de Banfield, haciendo guardia toda la noche con la esperanza de sacarse una foto con el ídolo y hasta instalando un insólito santuario frente a la casa.

Puestos a analizar la Sandromanía, los especialistas subrayan como una de sus características especiales a su inusual vigencia, que hace que sean varias las generaciones involucradas en ella. Porque si bien hasta la casa de Banfield llega año a año una mayoría de mujeres que ya superaron los 50, también se distinguen otras más jóvenes y hasta algunos admiradores masculinos confundidos en la multitud.

Pero también se sabe que el fenómeno reconoce otras expresiones fuera de la movilización a Banfield, tales como el lleno total en cada uno de los contados recitales del artista, la constante reedición de sus discos y películas y hasta un disco de homenaje grabado hace pocos años por las más destacadas figuras del rock nacional, que consideran al Gitano el fundador del movimiento.


ES SOLO UNA CUESTION DE ACTITUD

¿Qué hace distinto a Sandro de otros artistas populares argentinos para generar tales manifestaciones? El análisis de antropólogos, sociólogos y estudiosos de la música popular apunta a varios elementos: la capacidad del Gitano para conjurar al tiempo, manteniéndose siempre vigente. El misterio que rodea a su intimidad y su imagen de "tipo de barrio", que facilita la comprensión y la identificación del ciudadano común. Y el haberse convertido en símbolo del erotismo en la música popular argentina a partir de la inclusión de las primeras sugerencias sexuales heredadas del estilo de Elvis Presley.

Talero Pellegrini es un estudioso platense de la música popular y entiende que el elemento clave para hacer esa diferencia es la vigencia: "En la Argentina ha habido pocos artistas capaces de alcanzar con su hechizo a varias generaciones. Generalmente la magia es fugaz -recordemos el caso de Rodrigo- y salvo Gardel, no hubo otros capaces de mantenerse vigentes aún en la enfermedad, como Sandro".

Y no son precisamente los valores artísticos los que convierten a determinados artistas en símbolos. Antes que eso, el factor que pesa es la actitud. Y en el caso de Sandro gravitarían otros elementos como el misterio que rodea a su vida privada y su imagen pública, que lo hace parecer, a pesar de todo, "un tipo de barrio".

"Sandro refiere toda su existencia al tema del tiempo", dice el antropólogo Héctor Lahitte al analizar el fenómeno, "en un momento en el que, como dice Alvin Toffler, es el concepto de cambio el que va cambiando y se vive una época acelerada por los adelantos tecnológicos, Sandro, en la Argentina, permite que gente de distintas edades y extracciones sociales se sientan representados por una figura que les da un lugar en la historia. Los que crecieron con Sandro recuerdan a través de él el pasado. Las nuevas generaciones escuchan y viven de otro modo la vivencia de sus mayores".

Para Lahitte Sandro no es un mito, sino un símbolo. Y su caso no es comparable con el de Gardel, sino con el de Los Beatles. "Son símbolos de lo posible. Símbolos de vigencia, de que se puede durar, capaces de diluir el tiempo y de unir a gente de distintas generaciones en torno a sus figuras.", subraya.

¿Cuál es el secreto? Para Talero Pellegrini, exceder el plano musical para convertirse en fenómeno social y en mito es algo que está más allá del artista. Un hecho en el que operan factores sociales. Para Lahitte, el secreto en el caso de Sandro está en su sistema de referencias. "Sandro creó un sistema de referencias para identificarse que no es difícil ni complejo. Y que de alguna forma se parece a todos. A partir de allí se produce un fenómeno de adjudicación en el que sus seguidores se sienten reflejados con lo que el ídolo tiene de parecido con ellos".

La socióloga Lucrecia Arceguet apunta otro factor que considera insoslayable a la hora de analizar la sandromanía. "Sandro fue el primer cantante popular que hizo de la insinuación sexual directa un elemento de seducción y provocación. Y al mismo tiempo preservó una imagen de tipo común que lo hizo comprensible y deseable para la señora que miraba la novela en chancletas. Esa misma señora que a los 60 años mantiene frente a la figura del ídolo, la actitud predominantemente adolescente de la fanática, pero sin histerias. Donde la fanática adolescente de Luis Miguel grita a la distancia, la mujer mayor regala una bombacha, un corpiño o una torta en la ceremonia que mantiene viva junto al ídolo a pesar de los años".


Omar Giménez

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