En el 135º aniversario platense, la tradicional esquina de 7 y 50 está lejos de sus mejores días. Para empezar, ese sector de la fachada del Pasaje Dardo Rocha se ve dominado por las pintadas y los restos de las pegatinas políticas y de los recitales. El antiguo reloj está roto y y sin agujas. El poste indicativo de calles, a su vez, sirve de sostén a pasacalles y una extraña guirnalda de banderines multicolores, corona el paisaje.
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