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La familia numerosa de Kafka

Tras pasar por el Podestá, todavía puede verse en Buenos Aires esta obra basada en un relato de Franz Kafka, con dirección de Federico Ponce

La familia numerosa de Kafka

Por: Por Nicolás Isasi

14 de Mayo de 2017 | 06:43
Edición impresa

“Tengo once hijos. El primero es exteriormente bastante insignificante, pero serio y perspicaz; aunque lo quiero, como quiero a todos mis otros hijos, no lo sobrevaloro. Sus razonamientos me parecen demasiado simples. No ve ni a izquierda ni a derecha ni hacia el futuro; en el estrecho círculo de sus pensamientos, gira y gira corriendo sin cesar, o más bien se pasea”. Así comienza la obra “Once hijos”, presentada en el Coliseo Podestá como cierre del ciclo “Ciudad en Escena” el pasado fin de semana. Basada en un cuento de Franz Kafka, la obra en versión de Federico Ponce con traducción e interpretación de Pablo Caramelo, plantea la extraña relación entre un padre y sus once hijos.

Pablo Caramelo es el protagonista de esta historia. Un padre frío, cínico y controlador que busca la perfección en cada uno de sus hijos con cierta ironía ácida aunque real. Él nos presenta su propia visión de cada uno, mientras ellos lo escuchan y lo siguen en silencio, como los patitos recién nacidos que siguen a su madre. Las virtudes y defecto quedan a la vista de un padre que no siente mucho orgullo por ellos. A medida que avanza la obra, aumenta la soledad, la frustración y la angustia de ese padre frente a un grupo de hombres fuera de control. Ahí es donde cada mirada y sonrisa de Pablo domina la situación con una presencia avasalladora y algunos aires de compadrito, desde un pequeño parlamento tirado en el suelo, hasta los saltos de trampolín por encima de la muchedumbre.

La puesta en escena, supervisada por Rubén Szuchmacher, es minimalista pero absolutamente efectiva: una silla y un cuadrilátero de luces en el piso del escenario que representa la delimitación de un refugio a la vez que una cárcel. Al comienzo resulta desconcertante, pero lentamente transportará al espectador a este mundo kafkiano, que paradójicamente se presenta los domingos en el teatro “Elkafka”. La música de Gustavo Lucero y la coreografía de Verónica Litvak tienen una importancia esencial en esta puesta, ya que todo funciona como un mecanismo de relojería. No hay tiempo para la improvisación. Cada movimiento está marcado y ensayado. Desde el primer instante en que entran y comienzan a caminar, se posicionan, se visten y juegan de una manera alocadamente alrededor de su padre.

Vale recordar que Franz Kafka (nacido en el Imperio Austrohúngaro en 1883) es considerado como uno de los escritores más influyentes de la literatura universal. El dato particular es que no fue bien recibido en República Checa, sobre todo en su Praga natal, donde todavía hoy no es reconocido como se debe, ya que toda su obra fue escrita en alemán (no en checo) y publicada gracias a su amigo Max Brod, que desobedeció las órdenes del autor y la salvó del olvido. El joven escritor de origen judío, abunda en temas de brutalidad física, psicológica, la alienación, la burocracia o los conflictos entre padres e hijos, como es el caso de este pequeño texto de tan solo 2 páginas. Y fue justamente en Buenos Aires, ciudad en la que se representa, donde la obra de Kafka fue traducida y difundida hacia todos los países de habla hispana luego de la 2GM.

Los once hijos, interpretados por Daniel Barbarito, Juan Pablo Antonelli, Juan Pablo Maicas, Lautaro Sosa Ruiz, Manuco Firmani, Manuel Aime, Marcos Paterlini, Matías Tagliani, Patricio Bertoli, Rodrigo Martínez Frau y Rodrigo Pedrosa, no hablan en ningún momento del espectáculo. Tan solo hay expresiones gestuales y físicas, con alguna que otra onomatopeya que acompaña las condiciones de la escena. Todo el trabajo corporal y coreográfico implica una exposición constante de emociones, mostrando y escondiendo; invitando a la reflexión del público presente, que vivirá una historia de vida tan absolutamente checa como argentina.

Para recordar: Qué: “Once hijos”, obra basada en un cuento de Franz Kafka, la obra en versión de Federico Ponce con traducción e interpretación de Pablo Caramelo Cuándo: domingos a las 21. Dónde: Teatro El Kafka (Lambaré 866).

 

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