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“HAY QUE BARAJAR Y DAR DE NUEVO”, ASEGURAN

Se profundiza la grieta en la central obrera por la convocatoria de Moyano

Barrionuevo anunciaría mañana que se baja de la protesta por el acercamiento del líder camionero con el kirchnerismo

Se profundiza la grieta en la central obrera por la convocatoria de Moyano

Luis Barrionuevo ¿rompe con Moyano?/archivo

El líder de los camioneros, Hugo Moyano, organizaciones amigas y aliados circunstanciales -ambas CTA, movimientos piqueteros y la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), además del kirchnerismo- ratifican a diario la marcha del 21 a la que prometen convocar más de 100 mil manifestantes, pero en un contexto en el que los grandes gremios de servicios, como los “gordos” e “independientes” y sindicatos del transporte, le han dado la espalda porque entienden que existen “razones personales” en la protesta contra el Gobierno.

Además, el próximo golpe a la movilización se lo daría mañana el gastronómico Luis Barrionuevo cuando, después de reunirse con los suyos, anuncie que se baja de la protesta. De hecho, ya casi lo adelantó uno de sus laderos, Carlos Acuña, triunviro de la CGT. En el entorno del jefe de la central obrera Azul y Blanca dicen que la marcha se “politizó” después que el moyanismo sumó al kirchnerismo.

Los grandes gremios de servicios (mercantiles de Armando Cavalieri, personal de la Sanidad de Carlos West Ocampo y Héctor Daer, la Alimentación de Rodolfo Daer), y los “independientes” del estatal Andrés Rodríguez, el constructor Gerardo Martínez y José Luis Lingeri (Obras sanitarias), se desmarcaron más temprano que tarde de la protesta, y manifestaron que ellos apuestan por “el diálogo” con la Casa Rosada.

A esa decisión conjunta, adoptada en bloque, se fueron sumando en los últimos días los metalúrgicos de Antonio Caló e incluso el ultrakirchnerista Víctor Santa María (porteros), al parecer más preocupado por sus problemas personales que por Moyano.

Dos de los tres triunviros de la CGT -Acuña y Daer- esgrimieron excusas para apartarse de la marcha moyanista, lo cual vino a ratificar el diagnóstico sobre la cruda actualidad de la central obrera, que se encamina con decisión a romperse en dos grandes vertientes, emulando, por ejemplo, las épocas de Saúl Ubaldini-Guerino Andreoni o Brasil-Azopardo.

“El movimiento obrero está en una etapa de verdadero cabildo abierto”, dijo ayer a Télam el líder de la Unión Ferroviaria (UF), Sergio Sasia, quien ya adelantó que sus huestes no se movilizarán el 21 por tratarse de una convocatoria “desprolija”.

Otras fuentes del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) -que hace pocas semanas abandonaron Sasia y el lucifuercista Guillermo Moser- aseguraron que “lo mínimo que debe hacer Moyano es practicar la coherencia, porque en el último paro de la CGT los ferroviarios pararon y camioneros no”.

Para Sasia, se impone una inmediata convocatoria a un plenario de secretarios generales para “saber qué queremos” en la CGT: “Esto no va más. Hay que barajar y dar de nuevo. Las puteadas que intercambiaron los propios triunviros de la CGT fue decadente, una vergüenza”, dijeron voceros de ese espacio.

Algunos dirigentes sin pertenencia a una sigla en particular, pero que procuran “la unidad real en una sola CGT”, comenzaron a conformar “un espacio de diálogo muy interesante, entre la Corriente Federal, ‘las 62’ y lo que queda del MASA”, y proponen “una profunda autocrítica del movimiento obrero, pero por la positiva, con agenda, programa y propuestas”.

Schmid había pensado en abandonar la conducción de la CGT, luego de sentirse “desautorizado” por algunos gremios que no acataron el último paro general. Daer quiso hacer lo mismo luego del entredicho público con Acuña.

En ambos casos, primaron “los intereses generales de los trabajadores por sobre las cuestiones personales y la calentura”, confiaron voceros gremiales. “Pero ambas situaciones aceleran los tiempos de una convocatoria a un nuevo Confederal o a un Congreso”.

 

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