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La estrategia del Gobierno para recuperar la imagen presidencial

La estrategia del Gobierno para recuperar la imagen presidencial

El tándem Macri-Vidal, el fuerte peso de Cambiemos/archivo

“Salir a recuperar lo que se perdió”. Esa es la consigna que circula en la Casa Rosada, luego de tres meses -noviembre, diciembre y enero- en los que la imagen del presidente Mauricio Macri y la de su gestión cayeron abruptamente.

¿Pero cómo conseguiría el Gobierno revertir esa tendencia negativa? Mostrando lo que hace, pero también exhibiendo actitudes y actores de la oposición que considera irritantes para la sociedad.

Esa fórmula política no es nueva para Cambiemos: es idéntica a la que utilizó en la campaña electoral del año pasado, que se basó por un lado en convencer a los votantes que el país estaba mejor que en 2015 y, por el otro, en agitar los fantasmas sobre lo que significaría un eventual regreso del kirchnerismo al poder. Todo eso, facilitado por el hecho de que la propia Cristina Kirchner fue candidata en la Provincia.

En aquella campaña fue fundamental, además, el tándem que conformaron el presidente Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal. De hecho, los resultados electorales terminaron demostrando que la victoria en territorio bonaerense -que la mandataria abonó como figura determinante- le dieron solidez al crecimiento de Cambiemos a nivel nacional. Por eso la dupla Macri-Vidal seguirá en funciones y hoy mismo se mostrará en Berisso.

El enfrentamiento con los sindicatos parece ser una de las líneas directrices de Cambiemos

Para la Gobernadora hay variables que escapan de su injerencia, como la política económica, pero que la dejaron pegada a la caída de la imagen presidencial. Ahora su propia imagen “se niveló” y también buscará recuperar lo perdido con una recorrida por toda la Provincia, admitieron fuentes de su entorno. Al mismo tiempo, Vidal y sus ministros se preparan para una nueva discusión “a fondo” con los gremios docentes, que podría ser larga.

El enfrentamiento con los sindicatos parece ser, justamente, una de las líneas directrices de Cambiemos en el poder. La más resonante de esas peleas tiene como protagonista al propio Macri, que se subió al ring junto a Hugo Moyano desde el mismo momento en que el jefe camionero convocó a una marcha en su contra. Y ahora, lo está sometiendo a un desgaste notable: todos los días hay algún gremio que se baja de la movilización.

Un caso evidente fue el de Carlos Acuña, uno de los triunviros de la CGT, que pasó de anunciar la protesta junto su colega Juan Carlos Schmid, a tratar luego de “carnero” al otro triunviro Héctor Daer, para finalmente anunciar –en sintonía con el pensamiento íntimo de su jefe político Luis Barrionuevo- que no asistirá a la marcha del 21. El argumento de Acuña es que Moyano está quedando pegado al kirchnerismo y a la izquierda.

Ese paisaje callejero es precisamente el que buscará resaltar el Gobierno tras la marcha del próximo miércoles, que se realizará sobre la avenida 9 de Julio. La estrategia gubernamental ya fue expresada por el consultor Jaime Durán Barba cuando sostuvo que “Cristina no contacta con la realidad”. El asesor principal del PRO mostró así, con su particular estilo provocador, que la idea es seguir sacando rédito de tener a la ex presidenta como contrafigura.

En la misma línea puede decodificarse la reacción oficialista frente a las recurrentes declaraciones del ex juez de la Corte Eugenio Zaffaroni sobre una eventual interrupción del mandato de Macri, en lo que en rigor es una expresión de deseos de tinte antidemocrático. Semejante “regalito” por parte del jurista es aprovechado por el Gobierno para plasmar en un caso concreto la estrategia de exhibir la desmesura de algunos personajes de la oposición.

A diferencia de otras reuniones, en esta habría espacio para la discusión interna

“Si hablan Zaffaroni o (Guillermo) Moreno, para nosotros es todo ganancia”, ironizan en las usinas de Cambiemos. Pero el Gobierno nacional debe afrontar una pelea mucho más importante que la que mantiene con el kirchnerismo: la pura realidad, sobre todo en materia económica. Por eso se espera que Macri y sus ministros aborden en el retiro de Chapadmalal temas como el dólar por encima de los 20 pesos, la inflación y la incertidumbre de los mercados.

Pero a diferencia de otras reuniones de este tipo, en ésta habría un espacio para la discusión interna, más allá de la exposición de cada ministro sobre los asuntos de su área de gestión. En ese sentido se comenta que Macri no llega a este encuentro –que se realizará entre mañana y pasado en el complejo de las inmediaciones de Mar del Plata- de buen talante con algunos de sus colaboradores, que a su juicio no le acercan las soluciones esperadas.

En ese contexto, podría registrarse una suerte de catarsis interna en el Gabinete que, antes o después, tendría efectos políticos. A priori, puede inferirse que Macri no va a “entregar” al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, justo en la antesala de una marcha sindical en su contra, pese a los groseros errores que cometió el funcionario. No obstante, no falta quien especule con la posibilidad de que convoque a un dirigente de perfil duro con los gremios.

 

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