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La inseguridad en la tercera y la cuarta edad

Crece la preocupación por los delitos contra adultos mayores en la Región

La muerte de uno de ellos como consecuencia de una entradera en la última semana se suma a otros episodios violentos y “cuentos del tío” en los que resultaron afectados abuelos. Cómo prevenir.

marcha de los vecinos de gonnet reclamando seguridad después de la entradera que costó la vida a hugo castillo velazco (85)/sebastián casali

“Faltan políticas públicas de prevención, tanto desde los organismos relacionados con la seguridad como de aquellos que tienen que ver con la vejez” - Silvia Gascón - Miembro de la Red Mayor La Plata

“Las personas mayores cambian algunas costumbres como estrategia para protegerse de delitos y fraudes y planifican mucho más los movimientos de todos los días” - Osvaldo Tirante - Miembro Fundador de la Sociedad Platense de Geriatría y Gerontología

Hugo Castillo Velazco tenía 85 años y, a su edad, todavía seguía haciendo pequeños trabajos como gasista. En su barrio, Villa Castells, donde era reconocido como un “histórico” del barrio, sus vecinos lo definían como una “excelente persona y muy trabajador”. Esos mismos vecinos se movilizaron esta semana reclamando seguridad después de que Velazco sufriera una entradera el jueves 9 de agosto en su casa, donde vivía junto a su mujer de 81 años. Durante el asalto, el jubilado sufrió heridas en la cabeza que le provocaron la muerte el último martes.

Días antes de la muerte de Velazco, un matrimomnio de jubilados de 88 y 81 años fue víctima de otra violenta entradera en su casa de 4 y 34, en Barrio Norte. Como consecuencia del hecho los dos integrantes de la pareja fueron golpeados y el hombre debió ser ingresado en terapia intensiva del hospital Español, donde hasta ayer permanecía internado.

Ambas entraderas son casos extremos de un fenómeno que preocupa cada vez más: el de los delitos contra los adultos mayores en la Región.

Más allá de estos casos puntuales, que conmovieron a la sociedad en los últimos días por su magnitud, la crónica policial enumera muchos otros: a pocas horas de la movilización que hicieron los vecinos de Villa Castells para reclamar seguridad tras la entradera a Castillo Velazco, otro jubilado fue víctima de un robo en su casa ubicada a pocas cuadras de la del gasista fallecido. Los ladrones ingresaron aprovechando que el anciano no estaba y se llevaron las pocas pertenencias que guardaba en su cuarto, tras forzar una ventana: entre ellas un televisor, un caloventor, una radio y hasta una lata de sardinas.

El primero de agosto, en tanto, una jubilada platense fue víctima de un cuento del tío a través del cual le robaron cinco mil dólares y diez mil pesos. La mujer recibió un llamado de un hombre que se hizo pasar por su nieto y le dijo que tenía que cambiarle los billetes que tenía ahorrados porque “estaba por vencer la numeración”. Poco después alguien pasó a retirar el dinero por el edificio de 13 entre 46 y 47 donde la mujer vivía y consumó el fraude, uno de tantos en su tipo registrados en los últimos tiempos.

La reiteración de delitos y fraudes cometidos contra personas mayores genera por estos días una preocupación creciente en entidades de la tercera edad.

Por caso, el tema fue el punto central de la última reunión de la Red Mayor de La Plata, una institución que impulsa políticas para los adultos mayores.

La reunión fue llevada a cabo a fines de esta semana y en ella se evaluó la posibilidad de organizar una jornada para tratar el tema convocando a las autoridades de las áreas intervinientes en estos casos.

“La preocupación por la inseguridad aumenta y es uno de las primeros elementos mencionados por los adultos mayores de La Plata cuando se los consulta por los factores que afectan a la calidad de vida, junto con la accesibilidad. Y lo que notamos es que, aunque está en la agenda de las organizaciones permanentemente, faltan políticas públicas de prevención tanto desde los organismos relacionados con la seguridad como de aquellos que tienen que ver con la vejez”, dice Silvia Gascón, integrante de la entidad.

El problema no solamente preocupa en la Región, sino también en todo el país.

Según los datos manejados por la ONG Defendamos Buenos Aires, en la Argentina se produce un robo violento contra un jubilado cada 12 horas. La mayoría tiene como escenario a la Ciudad de Buenos Aires y al conurbano.

El trabajo destaca, además, que esos delitos son cada vez más cruentos.

Dada esa situación, el tema aparece también en el consultorio de geriatras y gerontólogos.

Osvaldo Tirante, miembro fundador de la Sociedad Platense de Geriatría y Gerontología, destacó que “el tema está instalado y es una preocupación presente en los consultorios desde hace bastante tiempo”, a la vez que hizo hincapié en que con el episodio violento no termina el drama de los jubilados afectados.

“Las personas mayores que sufren hechos delictivos suelen padecer secuelas, temporarias, pero a veces importantes. Desde el estrés postraumático a la aparición de enfermedades que se disparan a partir de la experiencia sufrida”, dice (ver aparte).

En esos consultorios también notan la aparición de cambios de hábitos que los adultos mayores incorporan a la vida cotidiana como estrategia para reducir el riesgo de sufrir actos delictivos o defraudaciones.

“Entre esos cambios de costumbres que van de la mano de la sensación de vulnerabilidad, se nota que los adultos mayores tratan de evitar salir a la calle con cualquier cosa que signifique ostentación, desde un modelo de auto a una zapatilla. También buscan no salir tarde si lo pueden evitar. Y si lo hacen, tratan de estar acompañados. Eso se nota en los consultorios, donde es raro que saquen turnos para después que cae el sol”, dice Tirante.

También se percibe un interés por resguardar las casas a través de más dispositivos de seguridad. La mayoría de los ancianos que viven solos usan rejas, que ahora se extienden hasta las claraboyas, alarmas y hasta botones antipánico.

Desde la Red Mayor también se destaca la tendencia de las personas mayores a evitar salir después de las seis de la tarde, en invierno, cuando empieza a oscurecer.

Para Tirante, en tanto, en momentos en que la autonomía y la actividad de las personas mayores son consideradas claves para la calidad de vida, estos cambios todavía no coartan la libertad de los abuelos, aunque limitan en cierto grado sus movimientos y los obligan a una mayor planificación del día a día.

Desde la Red Mayor, en tanto, Silvia Gascón destaca la importancia de implementar políticas públicas sostenidas que apunten a prevenir el delito contra las personas mayores teniendo en cuenta las caractéristicas específicas que éste adopta y las vulnerabilidades inherentes a los abuelos.

En ese sentido, Gascón habla de la necesidad de estudiar estos factores para establecer zonas y horarios de peligro la Red Mayor estudia la organiación de una jornada dedicada al tema y de la que participen los organismos públicos que se ocupan de esta problemática.

Gascón cuenta, por ejemplo, que una de las modalidades delictivas que más procupan actualmente a los adultos mayores son los secuestros virtuales.

Desde esa entidad, además, elaboraron una serie de consejos útiles para tratar de reducir la vulnerabilidad de los adultos mayores frentes al delito (ver gráfico).

En la Argentina se produce un robo violento contra un jubilado cada 12 horas

 

 

 

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