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Análisis

La dolarización y el regreso de viejos fantasmas

Por MARIANO SPEZZAPRIA

Mariano Spezzapria

mspezzapria@gmail.com

La reaparición de viejos fantasmas no suele ser obra de la casualidad. Por el contrario, irrumpen en el presente jalonados por conflictos que no logran superarse y que se repiten en el tiempo. La dolarización de la economía es uno de esos espectros, que se agita debido al aumento de la inflación y a la tendencia natural de los argentinos a refugiarse en la moneda norteamericana.

Esos dos factores del comportamiento económico están empíricamente comprobados: el INDEC informó que la inflación de agosto fue del 3,9% y acumuló 24,3% en el año; la cotización del dólar cerró arriba de los $40 y el peso se devaluó un 3% en un solo día. El tercer elemento del preocupante cóctel lo agregó un funcionario estadounidense que comentó livianamente la situación argentina.

Se trata de Larry Kudlow, quien integra un consejo asesor del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en materia económica. El funcionario fue entrevistado por la cadena televisiva Fox News, considerada en el país del norte como la más cercana al mandatario republicano. En ese contexto, Kudlow evaluó que la Argentina debería regresar al modelo de la Convertibilidad.

El comentario del asesor de Trump no fue tomado a la ligera por el Gobierno ni por el Banco Central, que debieron salir a desmentirlo, ni tampoco por las fuerzas de oposición, que reclamaron explicaciones oficiales. Pero el momento en que llegó esa “sugerencia” desde los Estados Unidos es lo más particular del asunto: la inflación proyectada de este año es la más alta desde 1991.

Aquel año, el alza de precios redondeó un 84%, previo a la instrumentación del peso convertible –un peso, un dólar- en 1992. A partir de entonces, la inflación descendió al 17,5% y siguió bajando en los años siguientes. La dupla Menem-Cavallo gobernó con ese modelo económico, al costo de insostenibles niveles de pobreza y desempleo. El país terminó estallándole a De la Rúa en 2001.

En 2002 se registró, en tanto, la inflación más alta en una década (40,9% anual) y hasta ahora la más elevada de los últimos 15 años. Pero el alza de precios de este año proyecta que se traspasará esa barrera, según lo reconoció el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, a los gobernadores con los que negocia la confección del Presupuesto 2019. El funcionario habló de un 42% a fin de año.

Tanto en 2002 como ahora, el traslado a precios del aumento del dólar es un factor coincidente. En aquel momento, tras una de las crisis de mayor proporción de la historia argentina, el presidente transitorio Eduardo Duhalde rechazó la dolarización, ya que se había opuesto a la Convertibilidad desde 1996. Actualmente, la presión inflacionaria vuelve a hacerse sentir.

El desvío de la meta inflacionaria no le ocasionará a la administración de Cambiemos problemas solamente con el Fondo Monetario. También con las Provincias y los legisladores a los que debe convencer de aprobar el Presupuesto 2019 –en medio de una notoria licuación de recursos como el Fondo del Conurbano-; y de los gremios que ya reclaman una reapertura de las paritarias.

La persistencia de la inestabilidad cambiaria y el surgimiento de rumores sobre la dolarización –aunque desmentidos por el Gobierno- no contribuyen a generar un buen clima económico ni político de cara a los próximos meses.

 

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