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Con miles de visitantes, los museos brillaron de noche

Medio centenar de salas de la Región abrieron sus puertas de par en par “a la luz de la luna” y atrajeron a una multitud para descubrir los tesoros del patrimonio local

17 de Noviembre de 2019 | 04:13
Edición impresa

Tiene el sello de los clásicos: todos los años se reedita pero la experiencia, cada vez, es diferente. Eso sí, el resultado es el mismo: un éxito.

Y lo fue ayer, cuando cerca de medio centenar de salas de La Plata, Berisso y Ensenada abrieron sus puertas de par en par en “turno noche” para recibir a miles de visitantes que se sumaron a una nueva edición de “Museos a la luz de la luna” con el objetivo de descubrir y curiosear en las increíbles colecciones de la Región que vinculan el arte, la ciencia y la historia.

Esta “otra forma” de acceder al patrimonio regional fue coordinada por la Red de Museos de la Universidad. Participaron tanto salas que pertenecen a la órbita de la UNLP, como las dependientes de los municipios de La Plata, Berisso y Ensenada, y las gestionadas por clubes e instituciones, las cuales pudieron recorrerse de forma libre y gratuita, en un paseo inigualable.

Eso no es todo: además de las exhibiciones, en los museos esperaban a los visitantes con actividades especiales y se desarrollaron, talleres y espectáculos musicales.

PARA TODOS LOS GUSTOS

Como cada año, los visitantes aprovecharon la ocasión “en masa” para desplazarse de museo en museo, muchos de ellos linternas en mano. Es que para los disfrutan del conocimiento la propuesta era inagotable: se podía desde ver esqueletos de dinosaurios, rocas y cerámicas de culturas precolombinas hasta conocer la historia de la Odontología o de los instrumentos musicales y los astronómicos.

La gente empezó a movilizarse a eso de las 19, horario previsto para la apertura de las salas. Pero fue hacia las 20 cuando los museos comenzaron a mostrar la mayor confluencia. Se veía gente de todas las edades; muchos niños y parejitas. Encima, el clima estaba ideal: la lluvia de la mañana había quedado atrás y la agradable temperatura hizo que miles de platenses se sumaran a los paseos. Muchos aprovecharon la posibilidad utilizar el transporte público para desplazarse de una sala a la otra, ya que imprimiendo un cupón se podía viajar gratis.

En algunas salas se vieron largas filas para poder acceder. “Esta es la segunda vez que participo. El año pasado me quedé con las ganas de ver algunas muestras. Vengo del Museo Azzarini y ahora espero poder entrar acá”, comentó Ramiro Martín, estudiante de Informática que esperaba para entrar al histórico edificio del Bosque.

Los organizadores propusieron nueve circuitos, aunque cada uno podía armar el recorrido que más le interesara.

Especialmente iluminado con proyecciones de rayos láser, como cada año, el Museo de La Plata, en el Bosque, fue un imán para los visitantes. A eso de las 21 se veía una fila de más de 300 metros para ingresar, mientras los autos, de a decenas, circulaban por las calles internas del Bosque. Al interior del Museo muchas salas estaban a oscuras -la gente llevaba linternas- y los objetos de las colecciones eran redescubiertos bajo una nueva mirada.

Una de las “perlitas” de este año fue el mural colaborativo que los visitantes construyeron -cada uno con su aporte- en el Aula Interactiva, bajo la temática “Espirales de la vida”. Lo elaboraban a partir de imágenes o dibujos de animales, plantas y eventos naturales donde se observan formas espiraladas.

Entre otras propuestas, en la sala de Paleontología sorprendía un show de luz con texturas de objetos del museo que se proyectaban sobre los esqueletos de los animales de la Megafauna del Cenozoico.

El cierre llegó a eso de la medianoche, con los tambores del grupo Buya Samba Reggae, que desplegó su arte musical frente al Museo.

La oferta cultural era tan vasta como inabarcable. Por caso, en el Complejo Bibliotecario Municipal Francisco López Merino, de 49 y diagonal 74, les proponían a los visitantes una visita guiada revelando secretos del lugar y se exhibían los escritos originales del poeta López Merino. También se allí había un recorrido con linternas hasta el altillo del Palacio.

También los amantes de la literatura se volcaron a la Biblioteca Pública (UNLP), donde se mostraba “Libros raros, curiosos e interesantes”, una muestra en la que se exponían ejemplares con características especiales de diferentes siglos; también allí se dejó ver la muestra sobre la Colección Cervantina.

También los museos de Gimnasia (avenida Iraola y 118) y Estudiantes (en la sede de avenida 53 n° 620) abrieron sus puertas y repasaron, con diferentes propuestas, la rica historia de ambos clubes.

En total fueron cerca de 50 salas que permitieron a sus visitantes conocer colecciones de lo más variadas: esqueletos fósiles, variedades de rocas, cerámicas y objetos de nuestras culturas precolombinas; instrumentos musicales; preparados anatómicos realizados con distintas técnicas de conservación, los primeros instrumentos empleados para salvar vidas; cultivos hidropónicos, experiencias con realidad aumentada, muestras fotográficas, juegos interactivos y narraciones de cuentos.

 

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Multimedia

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