Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
EN VIVO

Seguí el festejo en Plaza de Mayo tras la asunción de A. Fernández

Ampliar
Julieta Zylberberg: “Todos estamos cerca de la locura, la reprimimos para formar parte”

Tanto en teatro como en televisión, la actriz rompe con estereotipos femeninos y con sus personajes plantea nuevos puntos de vista

Julieta Zylberberg: “Todos estamos cerca de la locura, la reprimimos para formar parte”

Julieta disfruta al máximo su personaje de Azucena en teatro

17 de Noviembre de 2019 | 07:09
Edición impresa

“Por suerte tengo trabajo, porque tengo un hijo”, se ríe Julieta Zylberberg, una de las actrices más codiciadas del cine, el teatro y la tevé que, mientras realiza su primer monólogo en el teatro porteño cada sábado, se alista para volver a la pantalla chica con “Separadas”, la nueva apuesta de Pol-ka, y acaba de terminar de grabar una película en Chile sobre una novela de Pedro Lemebel.

Días, claro, al borde de la locura, que “como todos” va “armando, viviendo”, buscando el espacio para “estar al pedo, que me parece básico para la vida”. Una locura que no es la de su personaje de los sábados, de todos modos. ¿O sí?

Zylberberg se pone cada fin de semana, en el porteño Teatro Nün, en la piel de Azucena en “La fiebre”, obra de su amiga Mariana Chaud, a quien conoció estudiando con Nora Moseinco, la cantera de una generación entera de actores.

Azucena es una mujer en pleno brote. Va viviendo y contando cómo suelta la idea de mantenerse sana, coherente y productiva. Se siente liberada y, también, en caída libre. La épica de la falta de amor la lleva desde la lucidez extrema a la locura.

“Esta es una obra sensible que me parte el corazón”, dice la actriz, que tuvo que trabajar para componer su personaje “porque en relación con la locura siempre caemos en el estereotipo y yo siento que en realidad todos estamos un poco al borde, cerca de la locura. Entonces está bueno acercar a esta mujer, aunque pueda estar lejos de la realidad de muchos. Es una persona que llegó a ese lugar a partir de un suceso vivido y que podría ser cualquiera de nosotros”.

Porque “todos estamos cerca de la locura todo el tiempo, y todo el tiempo reprimiéndola para formar parte del mundo. Pero ¿qué pasa si soltás esos hilos que te atan a la realidad?”: ese es el planteo de “La fiebre”, la historia de una mujer tan sola que se desconecta del mundo. Salvo por su relación con su tortuga.

“Desde que uno llega a este mundo hay reglas que seguir. Hay cosas que te llevan a lo terrenal y que de alguna manera te mantienen en la cordura, como puede ser trabajar, tener hijos, una pareja, amigos, normas que te hacen pertenecer a una sociedad, pero si uno corta alguno de esos hilos que te llevan a esa pertenencia salís del sistema”, analiza Zylberberg, parte de la recordada “Magazine for fai” y que trabajó en cine con Lucrecia Martel, Ariel Winograd, Albertina Carri, Daniel Burman, Damián Szifrón y Ana Katz, entre otros nombres.

“La televisión es un reflejo de lo que va sucediendo en la sociedad: va siempre unos pasitos atrás, pero es inevitable: tienen que dialogar con lo que sucede”

 

Ahora, retratar a esta Azucena al borde de la locura es “como una golosina para un actor”, accede. Un desafío doble, teniendo en cuenta que todo el escenario es suyo. Y es la primera vez que hace un monólogo en el teatro. En el estreno “estaba descompensada”, sonríe, y “todavía tengo nervios. Pero lo disfruto, un montón”.

MATERNIDADES

“La fiebre” transita por “los cuatro o cinco temas por los que todos vamos boyando”, y allí aparece la maternidad, un tema fundamental en la ficción de hoy y que será parte de “Separadas”, la serie que Pol-ka prepara para suceder a “ATAV” el año que viene.

Allí, Zylberberg interpreta a una madre soltera malhumorada pero de buen corazón, con una hija adolescente.

“Lo que nos entusiasma del proyecto es que somos siete protagonistas mujeres cuyo centro no pasa por si apretaron con el vecino o que un tipo las dejó, sino que el eje está puesto en las interrelaciones e interpelaciones entre ellas. Son personajes matizados, no hay buenas ni malas, en todo caso el foco está en las virtudes y en los defectos”, explica la intérprete, y agrega que “el título es conceptual, no todas están separadas de una pareja, por ejemplo una se está separando de un estereotipo de vida o de un mandato, otra de su familia, hay separaciones de distintas situaciones. Si bien cuando arranca la historia algunas ya se conocen y otras no, lo que nos termina uniendo a todas es una estafa, en la que algunas están implicadas sin querer y otras son las damnificadas y a partir de ese hecho nos empezamos a vincular”.

Las maternidades y su desconstrucción comienza a tener más espacio en la televisión del prime time, durante décadas muy atada a un estereotipo fijo de lo que es ser madre. Algo que “me parecía delirante cuando no se hacía. Algo tan esencial, es delirante que no se la haya mirado desde distintos puntos de vista”, lanza Zylberberg. “Había una mirada totalmente superficial, mentirosa. De a poco se va abriendo”.

La actriz de 36 años fue parte, de hecho, de varias ficciones que abrieron ese panorama. “Guapas”, “Educando a Nina” y “Cien días para enamorarse” fueron éxitos televisivos, algo no tan común en los días de Netflix, en parte gracias a diversos elementos que rompieron con ciertos estereotipos.

“La televisión es necesariamente un reflejo de lo que va sucediendo en la sociedad: va siempre unos pasitos atrás, pero es inevitable”, opina al respecto. “Tienen que dialogar con lo que sucede, sino se quedan afuera”.

Si llegaste hasta acá es porque valorás nuestras noticias. Defendé la información y formá parte de nuestra comunidad.
Suscribite a uno de nuestros planes digitales.

+ Comentarios

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla