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Pablo Picotto: “Usar el humor para comunicar es un camino complejo pero hermoso”

El comediante llega con Osmar Amarilla y sus otras criaturas para hablar “de las cosas de la vida desde la risa” y cerrar la temporada

Pablo Picotto: “Usar el humor para comunicar es un camino complejo pero hermoso”

Pablo Picotto volverá a cerrar su temporada en La Plata / Facebook

14 de Diciembre de 2019 | 06:47
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Cumpliendo con “la tradición de cerrar el año en La Plata”, Pablo Picotto regresa esta noche a la Ciudad para presentar ,“Picadito de Picotto”, un mezcladito de lo que hace en redes y en tevé, “repasando lo que la gente tiene ganas de ver y reflexionando sobre algunas cosas de la vida desde el humor”.

Eso significa que vendrán de visita dos de sus personajes más abrazados por el público: Osmar Amarilla y El Chino Leo, personajes virales que nacieron al calor de las redes sociales, el nuevo hogar de la comedia. “Un trabajo de 24 por 7”, dice Picotto, comediante desde 2001 y standapero desde 2006, y ahora un instagramer con más de 200 mil seguidores.

“Uno puede hacer humor de cualquier cosa, siempre y cuando sepa cómo abordarlo”

 

Allí, en las redes, nació Osmar Amarilla, su criatura más celebrada, un hombre paraguayo con una columna de opinión política en un conocido canal de noticias del cable. Osmar fue un éxito en las redes, pasando sus opiniones de grupo en grupo en Whatsapp, hasta que lo llamó la pantalla chica.

“Las redes democratizaron mucho la comunicación y la forma de hacer contenidos. Antes, el que tenía la cámara era uno solo, un canal: tenías que ir con tu currículum a las productoras para tener un poquito de pantalla, era mucho más piramidal”, opina al respecto Picotto, que se presentará a las 21 en la sala de 43 entre 7 y 8.

Pero el exitoso Osmar no deja de ser una sorpresa en el actual panorama del humor, en tiempos de corrección política: aunque Osmar opina de su mundo, la imitación de su tonada recuerda un tipo de humor que muchos creían “cancelado”. Y lo mismo, claro, con otro de sus éxitos que dirá presente en La Plata: El Chino Leo, dueño de un mercado.

“Nunca fue mi intención trabajar sobre un estereotipo”, explica Picotto. “Osmar es de Paraguay pero habla de cualquier cosa, más allá de su nacionalidad. Algunas personas me han criticado, pero muy poquitas. A Osmar lo trabajé con comediantes paraguayos, para tener el aval de que no hacía nada ofensivo. Además, el personaje es un tipo vivo, inteligente, que tiene reflexiones serias, que siempre tiene la palabra justa”.

Ahora, Osmar es un opinador político, así que Picotto, tras meterse con los estereotipos regionales, se mete con la política, otro tema candente en este momento. Ya que estaba…

“Han sido cuatro años difíciles, me han dicho de todo en todos los idiomas”, se ríe el humorista al respecto. Y aclara que “la columna intenta ser respetuosa, si bien tiene una posición editorial clara. Nunca haría humor sobre la agresión al otro: en todo caso, busco los lugares cómicos y absurdos”.

“Por otra parte”, agrega con sorna, “este gobierno que se fue, nos dio mucha letra a los comediantes…”

Picotto, de todos modos, no concibe otra forma de hacer humor. “El humor es político: no hay otra forma”, lanza. “El humor es una interpretación de la realidad, y la realidad no puede dejar de ser política. Podemos hablar de comprar fiambre en el chino o de inflar la bicicleta, pero no podemos hacernos los pavos sobre la realidad en la que vivimos. Si la gente no llega a fin de mes y vos no decís nada, nunca, entonces te estás haciendo el pavo”.

“Perderse esos lugares es perderse algo más profundo que el chascarrillo del momento: hoy nos reímos del emoji, mañana de otra cosa, pero eso son modas, van y vienen. Tener una visión más amplia del humor, usando el humor para comunicar, es un camino complejo pero hermoso”, agrega Picotto.

Y dice que “estamos los que queremos mencionar la realidad, y los que no: respeto todas las posiciones, pero yo, como sujeto histórico, político y social, me meto en todos los temas, entonces, ¿por qué no me voy a meter en eso?”

El respeto de Picotto por “todas las posiciones” proviene de que él mismo, en algún momento, se censuró. “Todos los actores hemos pasado por ese lugar de no decir algo, por si le cae mal a alguien, a algún productor que te puede llamar…”, concede. “Pero ahora ya tengo 40 años, estoy cumpliendo 25 años de girar, y nunca me llegó un contrato millonario de ningún productor. Entonces, en definitiva, un día dije: ‘Soy lo que soy, hago lo que hago y digo lo que digo’. Y desde ese momento, a la gente le resulté más auténtico: así que me resultó un beneficio antes que un perjuicio”.

Entonces, ¿hay cosas que no se pueden decir? ¿Hay límites en el humor? “Mi límite es el bullying. No quiero burlarme del otro, del que está debajo: si hay que criticar, pegar para arriba”, opina el comediante. Y cierra: “Hay límites, pero tienen que ver con la forma, no con el contenido: uno puede hacer humor de cualquier cosa, siempre y cuando sepa cómo abordarlo, sin ser ofensivo”.

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