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Espectáculos |LA ARTISTA, QUE RECIBIÓ EL PREMIO HOJA DE TILO 2019 POR SU TRAYECTORIA, TERMINA EL AÑO CON QUEEN
Paula Almerares: “No entiendo por qué el Argentino siempre tiene directores porteños”

La soprano platense, que acaba de cerrar la temporada del Colón, lamenta no haber sido convocada para cantar en los últimos cuatro años en el primer coliseo bonaerense, donde nació, y reclama autoridades locales

Paula Almerares: “No entiendo por qué el Argentino siempre tiene directores porteños”

Tras cerrar la temporada del colón, Almerares pasó por la redacción de EL DÍA / Roberto Acosta

14 de Diciembre de 2019 | 06:48
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Ha sido un año de sensaciones encontradas para Paula Almerares: destacada soprano platense, con más de veinte años de trayectoria nacional e internacional, que sigue siendo invitada para cantar en los escenarios líricos más importantes. De hecho, el sábado pasado, cerró con ovaciones la temporada lírica del Teatro Colón por su interpretación de Antonia en “Los cuentos de Hoffmann”, un rol que había ejecutado por primera vez en 1993, junto a Alfredo Kraus, en el mismo escenario. Y si bien este hecho en particular la llena de satisfacción, porque ha podido trascender en una industria “complicada” debido a un “gran cuidado de la voz y perfeccionamiento de su técnica”, ella lamenta profundamente lo que pasa aquí, del otro lado de la autopista, en “su” casa: el Teatro Argentino.

“Que el Teatro Argentino esté cerrado es una desgracia para todos”

 

“Que esté cerrado es una desgracia para todos”, asegura, en diálogo con EL DIA. “Que estén puestos los asientos, más allá de que sean lindos o no, no significa nada. El artista trabaja arriba del escenario, no trabaja en la platea y en el escenario no hay nada”, agrega.

Para Almerares, que acaba de recibir el primer premio Hoja de Tilo, que entrega todos los años el Museo de Arte Contemporáneo Beato Angélico, ver en estas condiciones su cuna, es muy “doloroso”.

Y podría mirar para otro lado, en tanto tiene convocatorias para actuar en diferentes escenarios (este año, de hecho, además del Colón cantó en Tucumán, Rosario y Uruguay), pero como artista platense, admite, no puede ignorar esta situación.

“En mi mente no está solamente cantar, también está proyectar otras cosas, por ejemplo, pertenecer a tres generaciones de músicos y decir bueno, nací en el Teatro Argentino de La Plata, soy platense, y me encuentro con que el teatro nunca tuvo un director platense, siempre de Buenos Aires. Entonces no llego a comprender por qué. Esta ciudad no se lo merece”, reclama.

No se ruboriza a la hora de ofrecer ayuda. Paula considera tener “los conocimientos necesarios para llevar adelante un teatro, con tres cuerpos artísticos estables”, y rechaza la idea de que “desembarque una persona que venga de afuera y que, encima, no entienda de ópera”. Dice comprender “perfectamente que el teatro funciona como un centro cultural” en tanto hay otras actividades más allá de la lírica. De todos modos, remarca que es necesario devolverle al teatro su esencia original.

“Yo tengo mi cabeza perfectamente abierta, pero que el teatro se transforme en otra cosa, en algo experimental, y que venga una persona de Buenos Aires que no comprende al público local, que es muy diferente al porteño, no puede seguir sucediendo”, opina.

Sabe que hay cosas para hacer: primero recuperar al público, luego recuperar el repertorio pero, antes que todo, recuperar el teatro, en refacción desde hace tres temporadas. “No es pintura ni plantitas, es el subsuelo, calderas, sanitarios, es el edificio entero y, también, sus empleados”, dice Almerares, y suma: “Este Teatro, que yo abrí en el 2000, nació sin terminarse”.

Así como en el Colón está Paloma Herrera, Almerares piensa que “el Argentino necesita una figura, que convoque con su nombre y prestigio”.

En este sentido, lamenta “no haber sido tenida en cuenta para cantar en este teatro en los últimos cuatro años, habiéndome ofrecido durante meses y meses”, y denuncia haber sufrido “destratos y maltratos”: cuenta, como ejemplo, que la llamaron para un papel de mezzosoprano, sabiendo que es soprano, y pidiéndole que “haga un esfuercito” para dar con el registro “como si fuese soplar y hacer botella”.

“Yo sufrí mucho, porque necesité trabajar, pero más allá de la implicancia económica, yo necesité cantar. Sentí que me cortaban las piernas. Me hizo mucho daño”, reconoce.

“Estos últimos años fueron difíciles, sobre todo después de la muerte de mi madre. Pero después de mucho tiempo pude comprender que la muerte no existe, y pude ver la luz de nuevo”

 

 

COMO MONtSERRAT CABALLÉ

Esperanzada en que la situación cambie, Almerares se enfoca ahora en el cierre de esta temporada con dos funciones del proyecto en el que participó este año y que la tiene muy entusiasmada: “Rapsodia Bohemia: Sinfónico”.

Con arreglos y dirección de Ángel Mahler, y una pequeña orquesta con destacados músicos de la Filarmónica de Buenos Aires y del Teatro Colón, Almerares interpreta, junto a los cantantes que, desde sus registros, intentan recuperar la impronta del inigualable Mercury en el escenario, los dúos que el líder de Queen hizo junto a la recordada cantante española Montserrat Caballé.

La soprano, a diferencia de otros intérpretes, no tiene problemas en agregar repertorio y en cambiar de géneros. Para ella, son todas experiencias enriquecedoras que le dan la posibilidad de sumar público.

Este proyecto, dice la cantante local, tiene una gran “connotación operística”, por eso no dudó en sumarse cuando la convocaron, sobre todo, por la profunda admiración que siente por Mercury.

“Sufrí mucho no ser convocada porque necesité cantar. Sentí que me cortaban las piernas”

 

“Rapsodia Bohemia: Sinfónico” tendrá dos funciones especiales navideñas, previstas para el 20 y 22 de diciembre, en el porteño teatro Coliseo, antes de desembarcar en Mar del Plata -por tres únicas funciones-, para luego regresar a la cartelera porteña en donde hará temporada, a partir del 10 de enero, todos los viernes y sábados de enero y febrero en la sala de M. T. de Alvear 1125.

CAMBIO INTERIOR

Con alegrías y tristezas en la canasta, la artista platense se inclina hacia el lado positivo a la hora de hacer un balance sobre este año que se acaba.

En esto, claro, mucho tiene que ver el especial hecho de haber cerrado la temporada lírica del Colón porque, admite la soprano, tiene una connotación especial.

“Cuando cerrás, de alguna forma también abrís, es algo que termina pero es una puerta que está lista para volverse a abrir”, reflexiona Almerares, siempre atenta a las señales de la vida.

Pero más allá de lo profesional hubo cuestiones personales que la llevan a quedarse con el lado luminoso.

“Estos últimos años no fueron fáciles para mí, sobre todo después de la muerte de mi mamá. Pero después de mucho tiempo pude comprender finalmente que la muerte no existe, y lo pude comprender por sensaciones muy internas que viví”, cuenta.

Y cierra: “En ese sentido, fue un año maravilloso, porque pude sacarme de encima esa angustia tan profunda que tenía. Por eso mi balance es que vi la luz de nuevo”.

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