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La paritaria docente y la dinámica de un conflicto a la medida de Cambiemos

José Maldonado

jmaldonado@eldia.com

La imagen del gremialista Miguel Díaz a los gritos y lanzando insultos a los ministros bonaerenses antes de que empiece la primera reunión para discutir el salario docente, el miércoles pasado, concentró casi todo lo que en Cambiemos esperaban en términos políticos del arranque de la paritaria de los maestros. “Salimos del vestuario ganando uno a cero”, decía a las pocas horas del accidentado encuentro uno de los funcionarios responsables de la negociación salarial, que este año parece estar encajando a la perfección con la estrategia política diseñada en la Gobernación.

Los ministros de María Eugenia Vidal llegaron a ese primer encuentro con una propuesta que generó sorpresa. Igual que en 2017, el último año electoral, la Provincia aceptó incluir este año una actualización salarial automática al ritmo de la inflación.

La oferta desconcertó a la dirigencia gremial. El silencio de Mirta Petrocini y Roberto Baradel frente al espectáculo de Díaz, titular del gremio minoritario Udocba, fue el gesto más claro de que en el Frente de Unidad Docente no se esperaba un arranque de las negociaciones en esos términos. Con la cláusula gatillo para 2019, la discusión quedó centrada en la pérdida salarial no compensada de 2018, casi un tema menor que no debería amenazar el inicio de clases.

Con ese primer movimiento, Cambiemos puso la paritaria docente exactamente donde había planificado desde el arranque del año. Ayer, en Ensenada, la propia Vidal terminó de dar forma a la embestida política contra la dirigencia gremial. Ministros nacionales y provinciales, intendentes, legisladores y centenares de directivos y docentes afines al oficialismo protagonizaron una puesta en escena de la estrategia de la Gobernación, en un encuentro de las “mesas distritales” que se conformaron sin representación sindical para “discutir temas de educación”. Se trata de espacios conformados básicamente para pedir el inicio de clases el 6 de marzo y repasar los avances en la gestión en materias de obras de infraestructura, un tema que el año pasado quedó en el centro de todas las miradas por la muerte de dos auxiliares por un escape de gas en Moreno.

La movida estuvo acompañada por una agresiva estrategia de redes sociales, Los hashtags #VolvemosAClases y #CadaDíaCuenta inundaron las cuentas de Twitter de los funcionarios y militantes del oficialismo.

Vidal parece estar decidida a llevar la cuestión docente a una suerte de “batalla cultural” en la que su imagen se siga contraponiendo con los dirigentes gremiales. Ahora no sólo con Baradel, sino también con el exaltado Díaz, un nuevo adversario casi a la medida de las aspiraciones de la Gobernación.

El tema docente y la sombra de la amenaza del no inicio de clases sirvió para mantener en un segundo plano los incipientes conflictos internos en Cambiemos que se agudizan a medida que se acerca el calendario electoral. En los últimos días empezaron a surgir cada vez más voces críticas entre los intendentes oficialistas para con la estrategia diseñada en el laboratorio de Marcos Peña y Durán Barba.

Los intendentes mastican bronca por el súbito final que tuvo la movida por el desdoblamiento electoral. La posibilidad de que la Provincia adelante los comicios -que Vidal clausuró semanas atrás- generaba escalofríos en el peronismo y entusiasmaba a los jefes comunales.

Los referentes territoriales de Cambiemos en el Conurbano, que también fracasaron con su planteo para que se eliminen las PASO, ya fueron avisados. Todos los esfuerzos están puestos en la reelección de Mauricio Macri, aunque eso signifique poner en riesgo o incluso sacrificar un distrito.

En la vereda de enfrente, el kirchnerismo y los intendentes del PJ volvieron a exponer diferencias con respecto a la candidatura a la Gobernación. Sin señales claras ni contundentes sobre si Cristina competirá o no por la presidencia, el tema del nombre para enfrentar a Vidal genera una pulseada que no parece encontrar resolución. En los últimos días hubo nuevas señales de que la ex presidenta quiere sí o sí a Axel Kicillof como su postulante en la Provincia. Desde las oficinas del Instituto Patria, Alberto Fernández, hoy convertido casi en un vocero político de Cristina, volvió a exaltar la figura del economista. Con una imagen que lo muestra en una charla junto a militantes en la Costa, Fernández dijo que Kicillof representa un “fenómeno inédito en la política”. En medio de esas movidas, desde el PJ bonaerense salieron a plantar bandera. Lo dijo ayer el propio presidente del partido, Fernando Gray: “El candidato tiene que ser un intendente”.

“La pulseada con los gremios dejó en segundo plano el conflicto político por el malestar entre un grupo de intendentes del oficialismo”

 

 

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