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Villa San Carlos impuso todo su oficio, goleó a Dock Sud y sueña con ascender

El Celeste hizo un partido sin grietas, donde mezcló solidez, orden táctico y contundencia. Avalos, Lugones y Portillo, los goles. Tauber, la gran figura

Leandro Duba

Por: Leandro Duba
lduba@eldia.com

9 de Junio de 2019 | 05:09
Edición impresa

Todo el pueblo “villero” empieza a ilusionarse. Disfruta de las mieles del éxito, se frota las manos y se atreve a soñar a lo grande, como en los viejos tiempos. Porque soñar, no cuesta nada...

Villa San Carlos comenzó a escribir los primeros capítulos de otra historia que podría tener un final de película. Como muchos esperan.

La victoria de ayer por 3-0 sobre Dock Sud, en la revancha de una de las semifinales del Reducido de Primera C (5-0 en el global), lo dejó en el umbral de un nuevo ascenso. A solo 180 minutos de concretar su ansiado regreso a la B Metropolitana. Un anhelo que todos persiguen y que ahora nadie quiere resignar.

“Estamos en la final, y ahora sí, vamos por todo”, decían a coro varios jugadores dentro del vestuario, en medio de los cánticos y de los abrazos interminables por haber accedido a la gran final por el tercer ascenso.

Ahora se viene Excursionistas, el último peldaño de la escalera que lo conduce a la gloria.

INTELIGENTE Y ASTUTO

San Carlos sabía de antemano que Dock Sud iba a poner toda la carne en el asador. Que tenía la gran responsabilidad de salir a torcer el rumbo, sabiendo que estaba dos goles abajo. Y así fue.

Excursionistas le ganó por penales a Laferrere (8-7), tras igualar 1-1, y es el otro finalista

 

En la primera etapa, el dueño de casa manejó el partido a voluntad, con Pombo tirado por la derecha; con Oberman pivoteando por los dos costados; con los laterales que se desprendieron casi siempre. Con el “paragua” Miranda Moreira buscando espacios y con Caruso yendo al choque permanentemente.

San Carlos, en tanto, sufrió demasiado. Porque no hacía pie en la mitad de la cancha. Y porque en ofensiva, no aportó demasiado. Martín Avalos y Alejandro Lugones estuvieron muy solos y la pelota les llegó a cuenta gotas.

Pero los puntos altos estuvieron en defensa, donde Federico Slezack y Luciano Machín dominaron el juego aéreo y sacaron todo lo que les tiraron. Los laterales (Molina y Masi) se bancaron la más difícil). Y en el arco, estuvo el inmenso Nicolás Tauber, clave para descolgar los envíos aéreos, sin dar rebotes; para controlar los tiempos, y para responder en los momentos más calientes del partido.

LETAL EN LA CONTRA

En la segunda mitad, la historia cambió de dueño. Porque mientras Dock Sud quemó todas sus naves, y se la jugó entero, el Celeste corrigió algunos detalles, creció en el juego colectivo (gran desempeño de Oroná y de la Gallega Avalo Piedrabuena, tanto en la contención como en la recuperación de la pelota), fabricó los espacios, y liquidó el partido de contra. Y en ese sentido, Alejandro Lugones fue una verdadera pesadilla, incontrolable para una defensa que se preocupó más por atacar que por defender.

Precisamente, en la primera contra letal, Martín Avalos definió de zurda, después de quebrar el adelantamiento de los centrales. Iban apenas 6 minutos.

La historia volvió a repetirse a los 25, cuando una salida rápida del fondo de San Carlos, derivó en una corrida por derecha de Samuel Portillo, y el toque debajo del arco de Alejandro Lugones para aumentar el resultado. Y la frutilla del postre llegó a tres del final, con una aparición de Portillo (tres goles en esta serie semifinal) para desatar el festejo alocado de San Carlos, que ya está en la final.

 

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Multimedia

Los jugadores de San Carlos esbozaron una enorme sonrisa tras el partido. En la cancha no festejaron, pero en el vestuario, todo fue delirio / Roberto Acosta

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