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Punto de vista

La economía y los mercados se van acomodando al ritmo de las encuestas electorales

La economía y los mercados se van acomodando al ritmo de las encuestas electorales

Ricardo Rosales

prensa.rosalesr@gmail.com

La economía y los mercados se acomodan a las encuestas electorales o, para ser más preciso, toman actitudes preventivas al ritmo que se difunden los escenarios posibles de los resultados de las PASO que ocurrirán en dos semanas. Y también con lo que podría ocurrir 11 semanas más tarde, con la primera vuelta de las presidenciales. Las encuestas, como es sabido, tienen poco valor predictivo y en un elevado número fallan respecto de los resultados electorales. No es solo un fenómeno local, en donde los yerros llevan bastante tiempo. Han ocurrido experiencias similares en países con mayor tradición política y menor uso de las encuestas como herramienta de campaña partidaria. Pese a todo, la tentación de confiar en esas expectativas no decae y menos entre los inversores y los ámbitos de negocios.

Y las expectativas de mercado a muy pocos días de las PASO, se presentan más favorables al Gobierno. Aunque los datos difundidos de diferentes sondeo, varios de ellos por bancos de inversión, no arrojan resultados definitivos. El promedio del mercado estima una elección ajustada, con números muy parecidos para el oficialismo y la oposición K con la formula Fernández/Fernández. En definitiva, registran un avance electoral del presidente Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal en las últimas semanas, pero sin descontar un triunfo. La falta de certeza, precisamente, explica los vaivenes bursátiles de las últimas jornadas, aunque en definitiva no modificaron de manera sustancial la cotización del dólar, el riesgo país y el precio de los bonos soberanos.

En la última semana hubo fondos internacionales que salieron del riesgo argentino, vendieron bonos locales y provocando una suba del riesgo país por encima de los 800 puntos. El movimiento pareció anticipar el inicio de una corrida preventiva y de una mayor dolarización, pero ese riesgo se desarmó con rapidez. Otros datos de mercado presentaron un panorama de mayor tranquilidad. El martes, el tesoro había renovado Letes en dólares con plazos más allá de las fechas electorales y en el sistema bancario no hubo indicios que decayeran los depósitos en pesos a plazos fijos. Y en el mercado de cambios no apareció más demanda por la compra de dólares.

Con las PASO a pocos días, el ministro de Economía y el titular del Banco Central creen estar ganando la batalla contra el dólar y los pronósticos más pesimistas. La realidad es que casi ningún consultor económico imaginó un escenario de tanta serenidad para esta fecha y la mayoría proyectó un dólar mucho más cerca de los 50 pesos, en lugar de los actuales 44. De todas maneras, no debieran descartarse algunos cimbronazos en lo que resta del proceso electoral. Como se señaló más arriba, el resultado de las PASO es una incógnita que se develará recién el 11 de agosto. Y de acuerdo hacia dónde se incline el recuento de votos, en el mercado se espera que el riesgo país baje a 500 puntos si es a favor del oficialismo, o trepe por encima de los 1.000 puntos si es la oposición.

Los vaivenes económicos también pueden ocurrir por la ausencia de una definición clara sobre quién ganará la presidencia. Una incertidumbre de esa naturaleza, que se extendería por dos meses, podría derivar en nuevas presiones sobre el dólar, una suba de la tasa de interés y el riesgo país. La inflación y el nivel de actividad podrían anotar otra recaída. Y si bien esto puede atribuirse al riego de la oposición K, también afectará al Gobierno. La campaña electoral, igualmente, se tendría que acomodar a un panorama de paridad. El capítulo económico, hasta el momento ausente del debate electoral, debiera imponerse con mayor fuerza, tanto de un lado como del otro. La oposición K tendría que transparentar su programa económico y dar mensajes concretos sobre que hará con la negociación con el FMI, la deuda soberana, el equilibrio fiscal y la repartija de fondos con las provincias, además de prometer bajar la inflación y hacer crecer la economía. El oficialismo tendría presiones similares para explicar sus planes futuros.

Otro capítulo del debate económico/electoral es la cotización actual del dólar, que algunos imaginan atrasado. Sin lugar a dudas, el precio de la moneda norteamericana también estará sujeta a lo que ocurra de aquí a fin de año con el proceso electoral. La certeza del mercado es que un triunfo de Macri mantendrá la paz cambiaria y que otro de Fernández/Fernández desataría nuevas presiones. Entre tanto, un informe de Fundación Mediterránea descarta un atraso cambiario. El tipo de cambio real, según el informe, cayó casi 20% entre septiembre de 2018 y julio de 2019, pero se encuentra un 5% por debajo del promedio de los últimos 40 años.

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