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EN CUANTO A ORTIZ, TAMBIÉN HUBO DESCONTENTO PERO FUE MÁS CALMO, POR SU HISTORIA E IDENTIFICACIÓN CON EL CLUB

Y una tarde al Bosque también llegó aquel pedido de, “que se vayan todos”

La gente que fue al Estadio de 60 y 118 tras la derrota explotó contra los jugadores y la dirigencia. Hubo insultos y silbidos generalizados

Y una tarde al Bosque también llegó aquel pedido de, “que se vayan todos”

Los hinchas del Lobo hicieron sentir su descontento tras la tercera derrota consecutiva / Demian Alday

Por WALTER EPÍSCOPO

wepiscopo@eldia.com

Se sabía que la tarde podía terminar así en caso que Gimnasia no ganara. Si un empate iba a tener gusto a muy poco, una nueva derrota (la tercera consecutiva) iba a generar el descontento general. Es verdad que solo van cuatro partidos, pero el hincha sabe como son las cosas, lo vivió hace unos años atrás. El hincha es siempre el que la ve venir, el resto (dirigentes, técnicos y jugadores de pasos fugaces) no. Gimnasia sigue último y cada vez más hundido en la Tabla de los Promedios. El hincha siempre lo tuvo claro, por eso ayer fue al Bosque y desde el arranque del partido exigió el triunfo. “Hoy hay que ganar Basurero, hoy hay que ganar...”, arrancó la tarde.

Los rumores sobre la posible salida de Darío Ortiz se multiplicaban en los jardines del “Juan Carmelo Zerillo”, según el resultado que se diera. “¿Y quién viene ahora? ¿Quién va a querer venir?”, preguntaba un socio café en mano, otro a su lado contestaba, “el problema no es el técnico son los jugadores. Dejalo al Indio tranquilo”. La discusión estaba planteada durante la espera.

El ex delantero Tripero, Gabriel Pedrazzi se acomodaba junto a su hija para ver el partido, Con los equipos en la cancha y saludos entre ex compañeros (Gonzalo Piovi con los del Lobo, Maximiliano Caire y HoracioTijanovich con los del Halcón), el técnico Mariano Soso pasaba totalmente desapercibido. No hubo insultos ni aplausos para el “eléctrico” técnico rosarino.

“Esta tarde cueste lo que cueste, esta tarde tenemos que ganar...”, empezó a cantar el público cuando iban apenas 8 minutos y no había pasado nada, en un primer tiempo que sería un verdadero fiasco, aburrido y mal jugado.

El Lobo jugaba decididamente mal. No estaba seguro atrás, no había juego en el medio y le costaba llegar arriba. Los gritos desde las plateas y la tribunas comenzaron a aparecer, y se lamentó mucho el gol que erró solo frente al arco, el voluntarioso Tijanovich que se demoró en patear. En definitiva, la única llegada en esos primeros 45 minutos, fue recién a los 38.

Quedaría el segundo tiempo para revertir esa mala imagen mostrada. El veredicto de la gente era clarito, silbidos para todos para ir al descanso.

Los futbolistas que quedaron afuera como Guanini, Guiffrey, Vargas, más algunos juveniles sufrían como hinchas en la platea. También Bolívar y Contín quienes quedaron afuera del banco a último momento. Los cambios al menos le dieron más llegadas al Lobo, que igualmente empujó con más ganas que ideas al Halcón contra el arco de 60, pero chocaría como en la Copa Argentina, con el arquero Unsain. Ya no estaban en el campo los lentísimos Velázquez y Rivas (muy flojo debut, el colombiano se fue silbado) y se vió algo mejor que en el primer tiempo.

Pero el nerviosismo empezó a ganar al público que veía como el reloj corría. Y la primera recriminación fue directamente para Gabriel Pellegrino, cuando aún la cosa estaba 0-0. Tras el gol de Delgado a los 28 minutos todo se potenció, y los cantitos no solo fueron para el Presidente. “La Comisión, se va a la p... que lo parió...”, explotó la gente que se daba vuelta en la platea techada y buscaba el sector de los directivos, pidiendo que se vayan todos. A esa altura también los futbolistas empezaron a recibir insultos, a excepción de casos como Licht, Mussis, Alemán y Tijanovich, por ejemplo.

En un momento, como entregado el Indio se apoyó en un cartel y se quedó allí observando todo. A metros, un hiperquinético Soso caminaba de un lado a otro y terminaba su vigésima quinta botellita de agua, rogando que pase el tiempo y poder ganar su primer partido con el Halcón. Gimnasia impotente fue con lo último que le quedaba de energía, pero el final estaba escrito y no iba a cambiar nada.

Tras el pitazo final del flojísimo Merlos, apareció una ensordecedora silbatina general que bajó desde los cuatro costados del Estadio. Los hombres de azul y blanco levantaron los brazos y enfilaron hacia el túnel como buscando explicaciones en el piso; siguieron las recriminaciones a la dirigencia que enseguida algunos se reunieron en la zona de vestuarios; y en cuanto al Indio, de las tres patas fue la menos insultaba.

Claro que hubo reproches para el DT por algunas decisiones (¿por qué jugó el colombiano Rivas? ¿por qué no pone un cinco natural?, y algunas disposiciones tácticas), y hasta más de uno le pidió que de un paso al costado. Pero fue diferente con el mendocino, el cariño ganado en su época de jugador, por lo que hizo en inferiores y en Primera en un momento, lo protegieron del cruel insulto que tuvieron dirigentes y algunos jugadores.

Parte de la dirigencia quiso ponerle punto final ayer al ciclo de Ortiz; otros decidieron darle un partido más. Igualmente hoy habrá una reunión. Todo parece repetirse con lo que ocurrió en febrero pasado con Troglio. Derrota 1-0 con Defensa y Justicia, de local, y al otro día una reunión terminó con la inesperada salida de Pedro. ¿Pasará lo mismo hoy con el Indio? parece ser la pregunta del millón.

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