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Luego, el oficial de Caballería intentó suicidarse y está internado en el San Martín

Femicidio: creen que el Policía no aceptó la ruptura y le disparó 5 veces

La víctima, también integrante de la fuerza en el Comando de Patrulla, murió en su departamento de 2 entre 61 y 62. Habían sido pareja y él se iba a Mar del Plata. Todo habría ocurrido el sábado al mediodía

Laura Gutiérrez era de Avellaneda y trabajaba en la plata / Facebook

danilo Acevedo nació en Tandil e integraba la caballería / Facebook

“La sociedad está jodida. La humanidad está perdida”. El viernes 23, a las 12.10, Laura Gutiérrez repasó en Facebook, debajo de ese título, algunas de las calamidades de la violencia a las que asistió y asiste la sociedad en las últimas semanas. Solo ella sabía si, por esas horas, estaba en peligro ante la versión de ese flagelo cuando se adueña de las relaciones de pareja. O de las rupturas. En la primera hora de la madrugada del domingo fue asesinada de varios tiros en su departamento -situado en 2 entre 61 y 62- y la Justicia calcula que el gatillo lo apretó su pareja, quien yacía a su lado en la misma escena, con un balazo en la cabeza y ahora sostenido por un hilo de vida que por estas horas se busca fortalecer en el Hospital San Martín.

Gutiérrez tenía 30 años y una carrera en ciernes en la Policía Bonaerense, donde tenía el cargo de sargento. Era de Avellaneda, pero prestaba servicios en el Comando de Patrulla de La Plata y vivía desde hace un poco más de un año en la franja limítrofe entre el casco céntrico y El Mondongo.

Alguna vez, en ese mismo departamento vivió Danilo Acevedo, su pareja y compañero de casa hasta el mes de febrero. El hombre que ahora está internado en grave estado en el San Martín, tiene 32 años, es de Tandil y prestaba servicios en la División de Caballería de La Plata.

El sábado le tocó el timbre a Laura luego de leer el documento que le anunciaba su pase a una dependencia policial de Mar del Plata. Quería volver a Tandil y había conseguido un destino a una hora de distancia de su familia.

El papel quedó en el interior del Ford Focus gris de Acevedo, que fue hallado a pocos metros del departamento.

En la Justicia creen que quizás pudo incidir una ruptura con Gutiérrez que Acevedo habría empujado en el verano y de la que, en pocas semanas, se arrepentiría.

Era tarde para recomponer la relación pero el hombre no lo aceptaba, según reconstruyeron ayer en la investigación.

Entre el mes de febrero y la madrugada de ayer la relación entre los policías fue tortuosa.

Según pudo saber esta diario, tanto de fuentes vinculadas a la investigación como de vecinos del complejo de tres torres bajas de calle 2, tras una ruptura de la pareja hace seis meses, el hombre había vuelto “un par de veces” al departamento 6 de la torre 2.

Según datos que se manejan en los primeros tramos de la investigación, la sargento Gutiérrez ya tenía la cabeza en el futuro. O en el presente, con una nueva relación de pareja en proceso de elaboración.

“Me voy a pegar un tiro”

En este cuadro de insistencia por volver a la historia, Acevedo habría realizado un anuncio que ligaba la tragedia al rechazo de la mujer: “me voy a pegar un tiro”, le anunció en una fecha no precisada por la fuente judicial que ayer accedió a ese dato a través de la declaración de allegados a la policía asesinada y a su ex herido.

Para el fiscal penal platense Juan Cruz Condomí Alcorta (UFI N 16), a cargo de la investigación, el caso quedó esclarecido en la escena con que se encontraron D.S.S., amiga de Gutiérrez y los policías del Comando: el oficial Acevedo mató a su ex y luego intentó suicidarse. Así, quedó imputado por el delito de femicidio.

Alrededor de la 1 de la madrugada del domingo en la planta baja de las torres se sobresaltaron con gritos y algunos salieron de sus casas.

Era la amiga de Laura, quien observó los primeros cuadros del desaste a través de la ventana del comedor, que da a un pasillo.

En los últimos meses, los vecinos vieron un par de veces a Acevedo en la casa de Gutiérrez

 

La chica, también policía, llamó al 911 un rato antes como corolario de horas de preocupación creciente a lo largo del sábado.

A la investigación judicial se incorporó la declaración de un vecino del edificio que dijo oír cuatro estruendos, similares a los provocados por un arma de fuego, entre las 12 y las 13 del sábado.

El testigo que lo contó no identificó el ruido con tiros. “Él vino un par de veces en los últimos meses. No se veía violencia física. Ni siquiera discusiones y eso que acá se escucha cuando hay problemas”, le contó a este diario otro vecino de la mujer asesinada.

En el barrio, algunos vecinos que hablaron con este diario se mostraban consternados por el desenlace, que no imaginaban quienes se cruzaban con la mujer policía y su ex pareja.

Desde Tribunales se informó que la mujer no había denunciado violencia de género de parte de Acevedo y en el círculo de allegados de la víctima solo se registraban ayer “algunas discusiones” entre los policías.

Quizás por eso, nadie estaba preparado para un final como el que explica la Justicia. Los vecinos pensaron en escapes de motos o martillazos en las paredes.

Por la tarde, a Gutiérrez se la esperaba en la cancha de Gimnasia, como parte del operativo en el partido de fútbol con Defensa y Justicia. No fue y eso le llamó la atención a sus amigos en la fuerza. En paralelo, los familiares de Acevedo se preguntaban en Tandil por qué no respondía mensajes y llamados. Entonces, se contactaron por las redes sociales con la amiga de Laura.

Se estima entonces, que la sargento murió al mediodía y Acevedo estuvo 12 horas malherido, tendido en medio de un charco de sangre.

Cinco disparos

Aunque las pericias sobre el cuerpo y la escena se realizarán hoy, ayer se adelantó que Gutiérrez recibió cinco disparos, repartidos entre el cuello y el tórax.

A simple vista, el médico legista constató que la mujer recibió un balazo en un brazo, otro en el cuello, uno en el pecho y dos en el estómago, dijo una fuente policial.

En tanto, Acevedo presentaba un orificio en la zona parietal y otro en la zona occipital. Los investigadores consideran que el hombre le disparó con su arma reglamentaria a la mujer y luego se puso el caño entre la sien y la frente.

Se calcula que la última bala perforó el cráneo, atravesó el cerebro y salió por la parte trasera.

Según los cálculos, la gravedad de la herida y el tiempo transcurrido entre el disparo y la internación, en el que perdió mucha sangre, abren un pronóstico sombrío con respecto a la recuperación del oficial Acevedo.

 

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