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Señales de optimismo entre la temporada y los fuegos de artificio por la vuelta al aula

José Maldonado

Por: José Maldonado
jmaldonado@eldia.com

17 de Enero de 2021 | 01:31
Edición impresa

El próximo martes, cuando se realice la ya habitual conferencia de prensa de actualización epidemiológica, las autoridades sanitarias bonaerenses anunciarán un dato que se empezó a corroborar en las últimas horas: la curva ascendente de casos de coronavirus en la Provincia, que venía subiendo desde fin de año a esta parte, ya empieza a convertirse en meseta.

“Se ve una cierta estabilización de los casos”, destacaban ayer los especialistas que siguen la evolución de la pandemia en territorio bonaerense.

El dato confirma algo que venían señalando, aunque con cautela, desde la Gobernación. Lo que estamos atravesando en este momento no es una segunda ola del coronavirus como las de Europa, que tuvo rebrotes muchísimos más fuertes y dañinos que éste que vive Argentina.

Y dibuja un horizonte con menos nubarrones para uno de los grandes temas del verano en la Provincia, como es la temporada turística. “No vemos, con este escenario, que vayamos hacia más restricciones”, confirmaban cerca del gobernador Axel Kicillof ayer, a poco de que se cumpla una semana del debut del toque nocturno con el que se intentó cortar con un escenario que iba camino al desborde, sobre todo en la Costa Atlántica.

El amesetamiento de los casos en las últimas horas confirma algo que muchos especialistas del equipo sanitario de la Provincia venían viendo. El problema no fue tanto la temporada como el “descontrol” que se vivió en las últimas semanas del 2020, por las fiestas, las juntadas de fin de año y las aglomeraciones en los centros comerciales.

Más allá de las fricciones habituales con los intendentes opositores, en la Provincia entienden que la temporada se está desarrollando en forma correcta, sobre todo en los cumplimiento de los protocolos en playas y balnearios. “El mayor problema está en las peatonales, la noche, las colas”, apuntan.

Si bien se entiende que el toque de queda nocturno no significó un cambio sustancial, muchos destacan que lo que sí funcionó fue una especie de “efecto disciplinador” que tuvo el fuerte aumento de casos y que los cuidados y las restricciones vuelvan a estar en el centro de la agenda.

“Se entendió que había que cuidar la temporada porque corría serio riesgo”, explican.

Con ese frente estabilizado, las clases y la vuelta a la presencialidad fue el tema que se instaló esta semana como disparador de cruces y tironeos políticos. La decisión de la Casa Rosada de delegar en las provincias la decisión sobre el retorno a las aulas habilitó a Horacio Rodríguez Larreta a desplegar su plan de vuelta anticipada el 17 de febrero e hizo que todos los focos se pongan en la Provincia.

El propio ex presidente Mauricio Macri apuntó contra Kicillof, en una carta pública en la que pidió el regreso de los chicos a las aulas, a la que siguió una fuerte campaña en redes.

Para el entorno del Gobernador, la movida no es otra cosa que “fuegos artificiales”. “Están el 15 de enero hablando del tema. ¿Quién dijo que no va haber clases presenciales en la Provincia?”, responden

Montado en el tema clases, y aprovechando los traspiés comunicacionales del gobierno nacional, la oposición empezó a sacarse se la modorra de un verano que, al fin de cuentas, está abriendo un año electoral. En efecto, la vuelta a las aulas y la presencialidad escolar fueron el caballito de batalla con el que desde todos los sectores de Cambiemos salieron esta semana a pegarle al Frente de Todos.

Con María Eugenia Vidal retirada de la escena, y preparando un libro de memorias políticas que apalanque su regreso a al vida política, la Provincia se va convirtiendo en un territorio de incipiente disputa para distintos sectores de Juntos por el Cambio.

Los movimientos en la Provincia de Cristian Ritondo, que busca posicionarse con la mira puesta en una eventual carrera por la Gobernación en 2023, generaron ruido en el inestable equilibrio interno de la fuerza. Fue, cuándo no, Elisa Carrió la encargada de sacudir el barco, al apuntar contra la figura de Ritondo y uno de sus enemigos íntimos, Emilio Monzó, a quienes acusó de mantener conversaciones con Máximo Kirchner y Sergio Massa.

“Lilita” también intervino en otra pulseada que será importante para el futuro del principal espacio opositor. Recibió, en su casa de Exaltación de la Cruz, a Maxi Abad, quien pulsea con Gustavo Posse para quedarse con la conducción de la UCR bonaerense.

Son movimientos todavía incipientes, pero para tener en cuenta. Si, tal como todo parece indicar, se quitarán las PASO del calendario electoral del este año, todas estas rencillas deberán ser saldadas puertas adentro. Una tarea que no será nada sencilla.

“Se ve una cierta estabilización de casos en los últimos días. ‘La temporada no es el problema’, dicen en la Provincia”

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