VIDEO. Paradas llenas en el debut del nuevo aumento en el pasaje de los micros locales
VIDEO. Abrieron el celular de Rocío Alvarito y sacaron un material impactante
Medida polémica: abren la venta de vapeadores y bolsitas de nicotina en el país
Intendentes bonaerenses desafían la historia y van por la gobernación
Amparo del intendente Gray contra despidos en el Servicio Meteorológico
Una multitud en una tradicional fiesta en Uribelarrea, Cañuelas
Otro repudio por los ataques a Max Nordau y a Jabad Lubavitch
Taller de salud mental en la biblioteca Mariano Moreno de Tolosa
Realizarán una jornada de RCP abierta a la comunidad en Los Tilos
Este jueves celebrarán el Día del Taxista con entrega de alimentos
VIDEO. “Infancia perdida”: la increíble historia del bebé y el arma
Una banda de cinco encapuchados actuó a plena luz del día en Gonnet
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Margioni Bermúdez
Una decena de pozos con tuberías oxidadas, piezas desprendidas y escaleras desvencijadas que no conducen a ninguna parte: es todo lo que queda en uno de los campos petroleros que durante décadas hizo de Venezuela uno de los países más ricos del continente.
Este yacimiento, ubicado en el Lago de Maracaibo (estado Zulia, oeste), región de altas temperaturas y sol perenne donde nació la industria petrolera venezolana hace más de un siglo, lleva años abandonado, símbolo de la decadencia de esta otrora potencia.
De 3,2 millones de barriles por día (bd) que extraía hace 13 años, Venezuela cerró 2020 en 500.000 bd, su peor desempeño en décadas. Y aunque en diciembre de 2021 superó el millón de barriles diarios, aún no llega a los 1,5 millones que prometió el presidente Nicolás Maduro, en medio de una crisis sin precedentes que ha llevado el PBI per cápita al nivel del empobrecido Haití.
Corrupción, decisiones erráticas, falta de mantenimiento, sanciones financieras de Estados Unidos -que fue el principal comprador del petróleo venezolano-, incremento en los costos de producción y envejecimiento de pozos, explican el actual estado de la industria.
Por las noches, muchos navegantes se guiaban por las luces de estaciones en el sur del Lago, que parecían una ciudad flotante, siempre frecuentada por personal de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Ahora, este lugar conocido como las ‘Siete planchadas’, es un paisaje fantasmal y solitario donde el olor a hidrocarburos impregna el aire húmedo.
Pese a lo peligroso que es subirse a esas plataformas, las han ido desvalijando poco a poco. “Ni loco me subiría, eso puede explotar por los gases”, señala un pescador de la zona que pidió no identificarse.
LE PUEDE INTERESAR
Pasajeros de micros obligados a largas esperas y riesgos en horas nocturnas
LE PUEDE INTERESAR
Misterios en torno a la muerte del fiscal Nisman
Los sindicatos y los líderes de la oposición denuncian con frecuencia los accidentes en la industria, pero el gobierno habla de “sabotaje” y de “acciones criminales” que forman parte de una “guerra permanente dirigida por grupos pertenecientes a la extrema derecha venezolana (...) amparados por el imperialismo” de Estados Unidos.
El 11 de enero, la explosión de un ducto de combustible en una zona petrolera del estado Anzoátegui (este), dejó tres heridos.
La situación contrasta con la prosperidad de la industria en los años 70, cuando el petróleo fue nacionalizado y el país entró en la etapa popularmente conocida como “la Venezuela saudí”.
PDVSA tuvo el monopolio del crudo hasta la llamada “apertura petrolera” en la década de 1990, que dio la bienvenida a empresas extranjeras. Esa liberación del mercado se vio limitada con la llegada al poder de Hugo Chávez (1999-2013), quien impuso a las transnacionales asociarse, en minoría accionaria, con PDVSA.
Son esas “empresas mixtas” las que producen hoy en Venezuela, sobre todo en el este del país, un polo de producción que se recupera paulatinamente. Sin embargo allí, cuadrillas de trabajadores suelen recoger crudo derramado entre pastizales de haciendas y ríos. Los gases que emanan los hidrocarburos esparcidos provocan lagrimeo y molestias en la nariz.
ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES
HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS
Para disfrutar este artículo, análisis y más,
por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales
¿Ya tiene suscripción? Ingresar
Full Promocional mensual
$740/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $6990
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Acceso a la versión PDF
Beneficios Club El Día
Básico Promocional mensual
$570/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $4500
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884.
© 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados.
Registro DNDA Nº RL-2024-69526764-APN-DNDA#MJ Propietario El Día SAICYF. Edición Nro. 6986 Director: Raúl Kraiselburd. Diag. 80 Nro. 815 - La Plata - Pcia. de Bs. As.
Bienvenido
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
Bienvenido
Estimado lector, con sólo registrarse tendrá acceso a 80 artículos por mes en forma gratuita. Para más información haga clic aquí
DATOS PERSONALES
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
¿Querés recibir notificaciones de alertas?
Para comentar suscribite haciendo click aquí