Un pozo de importantes dimensiones se ubica en la esquina de 21 y 47, provocando dolores de cabeza a los vecinos, frentistas y automovilistas.
Según denunciaron los vecinos, ya ocasionó dos accidentes y “cada día se hace más profundo”. Para advertir a los automovilistas y transeúntes, a la vez que oficia de reclamo hacia las autoridades, colocaron un cartel donde se puede leer “ya no quiero seguir siendo pozo”.
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