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Un éxito internacional prohibido en China

La destacada compañía internacional llegó al país para transportar a los espectadores a los recónditos lugares de una cultura milenaria

8 de Mayo de 2014 | 00:00

Por NICOLAS ISASI

Un evento único en su tipo con renombre internacional se presentó esta semana en Argentina. Se trata de Shen Yun, una compañía nacida en 2006, cuyas producciones se inspiran en los 5.000 años de civilización china, difundiendo valores como la compasión, la lealtad, la bondad y la valentía.

Danzas acrobáticas, étnicas y folclóricas llenan de vida este espectáculo con virtuosos bailarines, muchos de ellos, participantes de los certámenes más importantes de danza. La pequeña orquesta tradicional está integrada por jóvenes músicos y recrea sonoridades nuevas al fusionarse con instrumentos típicos de la antigua China como el erhu de dos cuerdas o la pipa. Hasta hace poco, la música de Shen Yun solo se escuchaba como acompañamiento de la danza. Desde ahora en adelante la Orquesta Sinfónica de Shen Yun ofrece sus propios conciertos.

En clave de show televisivo o entrega de premios, dos presentadores le dan la bienvenida al público, anunciando cada número con detalles y características a telón cerrado. Leyendas, mitos y héroes, tan raros como el niño que nació de una albóndiga, un rey que destruye a un malvado sapo o las encantadoras princesas manchúes. Se podrán ver historias dentro de la Dinastía Han (202 a.c. - 220 d.c.) catalogada como la época dorada, la Dinastía Tang (618-907 d.c.) y sus discípulos que viajan en busca de las escrituras budistas, o la Dinastía Qing (1644-1911) con princesas que visten ropa de gala y zapatos “maceta” con plataforma. Los números que se destacan en esta temporada son: “Ne Zha agita el mar”, “Palillos Mongoles”, “Las hadas de los lotos” y “El entusiasmo en el río amarillo”. También hubo algunos números de reposo que servían para alternar las enérgicas coreografías con arias de canto lírico acompañadas al piano y una solista de erhu que interpretó una pieza de forma extraordinaria. Fue ovacionada tanto al finalizar su performance como en el último saludo.

Una vez terminado el intervalo, se levanta el telón y una enorme cantidad de nubes cubre todo el escenario y parte de la platea. En medio de esa atmósfera, un grupo de bailarinas elevan los capullos de flores de loto que emergen entre las nubes. Quizás sea una de las imágenes más sublimes de todo el espectáculo. El imponente vestuario, compuesto por cientos de trajes, actualiza miles de años de historia oriental en por lo menos 20 cambios. Zapatos, botas, armaduras, lazos, sombreros y tocados creados con lujo de detalle, complementan un guardarropas poco habitual en las producciones nacionales. Los fondos utilizados (fijos y animados) sirven de escenografía, transportándonos a través de campos, praderas, templos, dinastías y regiones chinas. Pero lo más interesante de esa gran pantalla ocurre cuando los mismos personajes que bailan aparecen y desaparecen de la filmación, según la entrada o salida del bailarín en vivo y en directo desde el fondo del escenario. Este efecto causa una grata sorpresa en la platea, aunque no es algo novedoso en términos teatrales. Uno de los aspectos descuidados fue sin dudas la iluminación. En una puesta coreográfica sin escenografía, con vestuarios de todos los colores que uno pueda imaginar, es una pena que la luz (blanca e intensa durante cada número) no haya acompañado el espíritu vivaz y cambiante que tiene el espectáculo de principio a fin.

Shen Yun afirma: “China fue una vez conocida como la Tierra Divina, se dice que su gloriosa cultura fue traída desde los cielos. Pero bajos los últimos sesenta años de régimen comunista y ateo, esta cultura inspirada en lo divino ha sido destruida casi por completo”. Con una postura firme respecto al actual gobierno de China (el cual les prohibe la entrada), Shen Yun deja en claro su repudio a través de mensajes en los volantes de promoción, en el discurso de los presentadores y a través de danzas y coreografías que muestran la meditación y el estilo de vida chino como algo natural y abierto al futuro.

Shen Yun lo transportará a un sinfín de colores, músicas y danzas con el objetivo de llevar la cultura y las creencias ancestrales de China al mundo entero... o mejor dicho, a una gran parte de él.

PARA TENER EN CUENTA La compañía se presentará hoy a las 20.30, mañana a las 20.30 y el sábado a las 15.30 y 20.30 en el porteño Teatro Opera, Corrientes 860.

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