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Impresiones

Golpe de timón para intentar recuperar el Gobierno

Por: Luis Moreiro
 

lmoreiro@eldia.com

 

Las señales estaban ahí, pero nadie las pudo ver. En la presentación de “Sinceramente”, ante el selecto grupo de 1.000 invitados en la Feria del Libro, ella habló de colocarse en el lugar que le hiciera bien al proyecto político para destronar a Cambiemos del poder. Unos días más tarde volvió a pisar la sede del Partido Justicialista y frente a los mismos personajes a los que ignoró durante años, propuso la necesidad de alcanzar “un nuevo contrato social”, amplio, abarcativo y que fuera más allá del voto duro y cautivo del kirchnerismo. Se creyó que era su respuesta al acuerdo de diez puntos que proponía el presidente Mauricio Macri. Craso error.

Cristina maduraba, por entonces, la posibilidad de bajarse, pero sin bajarse. O, tal vez, de manejar los hilos de la política entre bambalinas.

Recién ayer, a la hora del café con leche y las tostadas, estalló la bomba que sorprendió y convirtió al mapa político de la Argentina en un tembladeral.

Ocurrieron, con ese video grabado a las apuradas entre jueves y viernes, al menos tres cuestiones sorprendentes. Cristina, como precandidata a la vicepresidencia de la República, anunció que le había ofrecido la precandidatura a la Presidencia de la Nación a Alberto Fernández. Hecho inédito. Siempre es al revés.

Implícitamente, la señora de Kirchner, reconoció que con la mística K y con su figura, no le daban los números para ganar una elección. “Vos sumás, yo divido”, habría sido -según todas las fuentes- el argumento con el que convenció a Alberto Fernández para que aceptara el desafío. No se explica, sin embargo, que extraña y mágica alquimia haría desaparecer la división (o el rechazo) que ella provoca, toda vez que se mantiene dentro de la fórmula.

Fernández -el que ayer salió a saludar desde el balcón de su departamento en Puerto Madero en el mismo edificio en el que vive Aníbal, el otro Fernández- es considerado como la llave que abrirá las puertas del “círculo rojo”. El dialoguista, el político-armador que asegure un tránsito más cordial hacia las playas de aquellos que no comulgan con la confrontativa metodología cristinista. Alberto, el Fernández ungido como precandidato a Presidente, es el mismo que apenas horas antes de saber lo que el destino le tenía preparado, no tuvo reparo alguno en amenazar a jueces federales. Por cierto, si ese fue el arranque de campaña, no parece haber apuntado hacia el camino del diálogo contemporizador y superador de la grieta.

Ayer por la mañana Cristina rompió, además, con una de las tradiciones del kirchnerismo: mantener la incógnita sobre las candidaturas hasta el minuto anterior a la hora tope para el cierre de las listas.

La fórmula Fernández-Fernández, tiene por delante un mes de rodaje y de testeo. Las encuestas dirán el efecto que causa entre los votantes.

Las incógnitas y las especulaciones, hoy por hoy, podrían llenar unos cuantos biblioratos.

¿Cristina buscará, desde su hipotética llegada a la vicepresidencia, un cómodo y tranquilo segundo plano? ¿O se tratará de una combinación para habilitar la fórmula de Alberto al gobierno y Cristina al poder?

¿Quienes serán los rivales en esa hipotética PASO en la que se anotan para competir? Daniel Scioli dio ayer que mantiene su aspiración. Sergio Massa afirmó que se siente más candidato que el viernes. Eso si, no aclaró el tigrense en que espacio político piensa competir.

¿Cómo jugarán los gobernadores del PJ? Al acto en la Feria del Libro, no fue ninguno. Al posterior encuentro en la sede del PJ solo asistieron Gildo Insfrán (Formosa), Lucía Corpacci (Catamarca) y Roxana Bertone (Tierra del Fuego). La cosecha, no era buena. Pero tratándose del peronismo ya se sabe que esa cuenta podría rápidamente verse ampliada.

Desde el peronismo federal, hasta el momento, se mantuvo un profundo y piadoso silencio. Lo mismo ocurre en los cuarteles de Roberto Lavagna y en los del cordobés Juan Schiaretti.

Es probable que aun estén tratando de sobreponerse al impacto de la noticia y, seguramente, evaluando causas y consecuencias.

El que si habló fue Martín Lousteau, pero para recordar como Alberto y Cristina gastaron los dineros de la previsión social y del Banco Central.

Mientras tanto el martes, Cristina estará sentada en un banquillo de acusados en los tribunales de Comodoro Py, edificio desde el cual la Justicia también suele jugar fuerte en la política.

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