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"Amanecer en mi tierra" Una utopía hecha realidad por el empuje colectivo

"Amanecer en mi tierra" Una utopía hecha realidad por el empuje colectivo

San Martín de Los Andes: tierra de belleza natural, de lagos y montañas nevadas, y, por lo tanto, tierra de turismo a la que miles de trabajadores llegaron en busca de trabajo durante la temporada alta, solo para darse cuenta que con sus salarios no alcanzaban para costear los costosos alquileres de la zona.

Así comenzó una gravísima crisis habitacional que culminó con la conjunción de Vecinos Sin Techo, una organización que luchó por solucionar el problema y consiguió lo impensado: en unión con el Lof Mapuche Curruhuinca reclamó la restauración de unas 400 hectáreas en manos del ejército, en zona de frontera, dentro de un parque nacional, terrenos además codiciados, desde ya, por desarrolladores de infraestructura turística, y consiguió en 2010, gracias a una Ley Nacional, la recuperación de tierras, destinándose 75 hectáreas al proyecto que atañe al documental de Ulises de la Orden estrenado esta semana en el porteño Cine Gaumont, “Amanecer en mi tierra”: la construcción de un Barrio Intercultural que ocuparán tanto la comunidad Curruhuinca como los Vecinos Sin Techo.

De la Orden se mete con su cámara en la cocina de esta unión, retratando a esta organización que luchó “contra viento y marea desde su génesis” y consiguió “algo utópico”. “Hace unos diez años atrás, cuando investigaba para mi película ‘Tierra Adentro’, en la Patagonia, comencé a escuchar sobre el Barrio Intercultural. Conocí a los integrantes de la organización Vecinos Sin Techo y a la Comunidad Mapuche Curruhuinca”, relata el realizador que llegó a trabajar en sus años mozos en producciones como “Evita” de Alan Parker o “Siete años en el Tibet” de Jean Jaques Annaud, y que desde 1998 desarrolla exclusivamente sus proyectos personales como escritor, productor y director.

De la Orden retrata el día a día, las discusiones, charlas y decisiones (incluso, se discutió si se permitía la realización del documental): “Amanecer en mi tierra” es el registro desde adentro de las asambleas, de los avances y las dudas, de los logros y las críticas al poder político, en suma, de esa experiencia rica y compleja, aparentemente utópica, que combina multiculturalidad y cooperativismo para concretar un sueño colectivo.

Pero ese microuniverso retrata algo más grande: “Para muestra basta un botón: en la microscopía de lo que pasa en el barrio encontrás un camino posible a los problemas de convivencia que se dan en todo el mundo. Desde mi punto de vista lo que ocurre allí es una vanguardia cultural: la convivencia no es solo posible, sino que nos mejora”, opina De la Orden, para quien la unión “demuestra que hay un modo de convivir armonioso, pacífico, aunque sea difícil, porque la interculturalidad hay que construirla día a día y consensuar a partir de diferencias que parecen irreconciliables”.

“Más aun”, agrega, porque toman decisiones por consenso, no por mayoría”: los VST y la comunidad mapuche discuten cada obstáculo y decisión y, hasta que no se llega a una solución aceptada por todos, no se deja de debatir.

En ese sentido, la cámara del documentalista no busca dar voz a una minoría: “Sería arrogante de mi parte. En todo caso, me puse a su servicio, para que la película fuera una herramienta más para los Vecinos Sin Techo para dar a conocer el proyecto y contagiar a otras organizaciones a llevar adelante proyectos de vivienda similares, en el marco de la presente crisis habitacional”.

 

 

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