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Trump, un abonado a los escándalos, no podía faltar en éste y pidió “una investigación completa”

Sexo, poder y muerte, la novela Epstein pinta para “bestseller”

Le sobran condimentos, entre el terror de poderosos a quedar salpicados, una “corona” enojada, políticos que se escudan y una mujer que le abrió el grifo a un océano de fuego

Donald y Melania Trump junto a Epstein, en otras épocas / web

Nueva York

Antes de ser detenido bajo sospechas de estar al frente de una red de tráfico sexual a escala vip, y de morir poco después en circunstancias como mínimo muy extrañas en una cárcel de Estados Unidos, Jeffrey Epstein no era uno de esos multimillonarios que el grueso de las personas podía reconocer fácilmente. Sus últimas horas lo acercaron al público en general, que empezó a engancharse con una trama de novela basada en condimentos siempre rendidores como sexo, poder y muerte, que ya pinta para “bestseller”. Pero que, por sobre todas las cosas, tiene en tensión a ricos y famosos que, en muchos casos, conocían desde hace tiempo sus andanzas y, en otros, formaban parte del círculo súper top en el que se movía.

Por eso hoy es tal la preocupación de políticos de fuste de Estados Unidos, incluidos el actual presidente Donald Trump o el ex Bill Clinton, empresarios, famosos y hasta un hijo de la reina Isabel II de Inglaterra, después de haber sido mencionados en esta trama.

Otros, directamente, ya sufren las consecuencias del temporal. Como Shirley Skipper-Scott, la responsable penitenciaria de la prisión donde estaba alojado Epstein, que fue apartada de su cargo por las “irregularidades” que se produjeron durante la estadía del multimillonario allí y, especialmente, el día de su muerte, presentada inicialmente como un suicidio y hoy investigada con minuciosidad por las presunciones de que haya sido un suicidio inducido o directamente un asesinato disfrazado de lo primero. De hecho, está en marcha una “investigación completa”, impulsada desde las altas esferas por el propio Trump para saber con lujo de detalles qué pasó y arrojar luz sobre un escándalo que crece minuto a minuto y extiende sus “tentáculos” como un pulpo hacia estratos de poder.

La justicia estadounidense ya le tomó declaración a la primera presunta víctima del caso, Virginia Giuffre, quien aseguró que se vio obligada a tener relaciones sexuales con algunos amigos de Epstein, y se propuso saber “quién es quién”, entre esos allegados al financista.

Poderosos, apuntados

Giuffre, ahora de 36 años, testificó que cuando era menor de edad tuvo relaciones sexuales con el príncipe Andrés, hoy de 59 años, que es el tercer hijo de la reina Isabel II, una acusación que el Palacio de Buckingham negó de forma enérgica. Pero...

Una foto en la que se ve al príncipe de pie pasándole el brazo por la cintura a Giuffre se incluyó en documentos judiciales.

Epstein, que tenía 66 años cuando murió, era conocido por su cercanía con Trump antes de que éste fuera presidente, así como con el ex mandatario Bill Clinton. Hasta el momento no se han presentado acusaciones de irregularidades sexuales que relacionen a Epstein con ellos. Pero Trump y Clinton viajaron en el jet privado de Epstein, mientras que Epstein era un invitado habitual en fiestas en el resort Mar-a-Lago de Trump en Florida.

También es mencionado como pasajero del avión privado de Epstein el ex presidente Andrés Pastrana, que gobernó Colombia entre 1998 y 2002. Según reportes, Pastrana habría viajado en marzo de 2003 a Bahamas, donde Epstein tenía una isla. Informaciones periodísticas también ubicaron en ese lugar a Clinton. A propósito de esto, Trump tiró un enigmático en rueda de prensa: “¿Fue Bill Clinton a la isla (de Epstein)? Esa es la pregunta. Si solucionan eso, van a saber muchas cosas”, apuntó.

Otra de las implicadas por Giuffre es Ghislaine Maxwell, amiga y ex amante de Epstein, hija del fallecido magnate de los medios británicos Robert Maxwell. Giuffre dijo que Maxwell fue quien la reclutó, al igual que a otras adolescentes, para realizar favores sexuales para Epstein. Según señaló, Maxwell la tuvo retenida en la década de 2000 como “esclava sexual”.

Giuffre también dijo que la mandaron a tener relaciones sexuales con el ex senador estadounidense George Mitchell, una acusación que él ha negado rotundamente.

Asimismo, Giuffre dijo que Epstein y Maxwell la forzaron a tener sexo con Bill Richardson, ex gobernador de Nuevo México y embajador de Estados Unidos ante la ONU durante el gobierno de Clinton, quien lo niega vehementemente.

Leslie Wexner, el multimillonario jefe de L Brands, casa matriz de la marca de lencería Victoria’s Secret, fue señalado de ser el principal apoyo económico de Epstein, a quien contrató como asesor financiero a finales de la década de 1980.

Según el diario The New York Times, Wexner confiaba en Epstein lo suficiente como para darle un poder general a principios de los años 1990 y cederle su casa en Manhattan sin recibir dinero a cambio.

Giuffre dijo que se vio obligada a tener relaciones sexuales con el empresario francés Jean Luc Brunel, que dirige la agencia de modelos MC2. Epstein era dueño de un departamento cerca del Arco de Triunfo en París y había estado en la ciudad justo antes de su arresto en Nueva York el mes pasado.

Alan Dershowitz, uno de los abogados más famosos de Estados Unidos, hoy de 80 años, también aparece en el testimonio de Giuffre, quien dijo que debió realizar actos sexuales para él.

Dershowitz, quien ayudó a Claus von Bulow a revocar su condena por el intento de asesinato de su esposa y formó parte del equipo legal de O.J. Simpson cuando fue absuelto de asesinato, negó absolutamente esta afirmación.

En 2007, Dershowitz ayudó a negociar el acuerdo de culpabilidad por el cual Epstein pasó sólo 13 meses en una cárcel del condado en Florida después de admitir una única acusación estatal de solicitar prostitución a una menor.

La Justicia toma como tronco de esta investigación las declaraciones de Giuffre, pero avanza en sobre un amplísima ramificación que va mucho más allá de los nombres mencionados.

Giuffre aseguró que, como ella, otras adolescentes fueron utilizadas como esclavas sexuales

 

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